11 de Agosto de 2026

19a Semana Ordinario

Santa Clara de Asís (1253) 

 

Ez 2,8–3,4: «Me dio a comer el volumen y me supo dulce»

Sal 119: «¡Qué dulce, Señor, es al paladar tus promesas!»»       

Mt 18,1-5.10.12-14: Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños

 

En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más grande en el reino de los cielos? 

2 Él llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos 

3 y dijo: Les aseguro que si no se convierten y se hacen como los niños, no entrarán en el reino de los cielos. 

4 El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. 

5 Y el que reciba en mi nombre a uno de estos niños a mí me recibe. 

10 Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños. Pues les digo que sus ángeles en el cielo contemplan continuamente el rostro de mi Padre del cielo. 

12 ¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada? 

13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas. 

14 Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

 

 

Comentario 

Los discípulos de Jesús discutían sobre quién era el más importante entre ellos. Incluso, dos de ellos utilizaron a su madre para que le pidiera a Jesús que sus hijos se sentaran a su derecha e izquierda en su reino. La búsqueda de importancia, fama y poder está arraigada en nuestro ego humano, pero en el Reino de Dios es diferente. Se trata de nacer de nuevo (Jn 3,3), de empezar una nueva vida con un corazón abierto, como el de un niño. Jesús nos invita a ser como niños, identificándonos con los más pequeños y despreciados de la sociedad. Sabemos que la principal tarea de la Iglesia es vivir según el Reino de Dios. Jesús nos ha dado pistas sobre el examen final: amar y cuidar a los más necesitados, a los que no tienen casa, comida o refugio. También nos invita a buscar a las ovejas perdidas que se han desviado. Porque, al final de nuestra vida, seremos juzgados por el amor. ¿Estás buscando el Reino de Dios en tu familia?

 

Pensamiento del día.

“Dios nos invita a ser humildes y a proteger a los más vulnerables, valorar a cada persona sin excepción” (Vicente Queupul, Inst. Claret Temuco, Chile).