26 de Agosto de 2026

21a Semana Ordinario

Santa Teresa Journet (1897)
Santa María Baouardy (1878)

 

2Tes 3,6-10.16-18: El que no trabaja, que no coma

Sal 128: «Dichosos los que temen al Señor»»       

Mt 23,27-32: Son hijos de los que asesinaron a los profetas

 

En aquel tiempo, Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: por fuera son hermosos, por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda clase de inmundicia! 

28 Así también son ustedes, por fuera parecen honrados delante de la gente, pero por dentro están llenos de hipocresía y maldad. 

29 ¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que construyen sepulcros grandiosos a los profetas y monumentos a los justos, 

30 mientras comentan: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros antepasados, no habríamos participado en el asesinato de los profetas. 

31 Con lo cual reconocen que son descendientes de los que mataron a los profetas. 

32 Ustedes, pues, terminen de hacer lo que iniciaron sus antepasados.

 

Comentario 

Jesús utiliza una imagen fuerte para describir a los letrados y fariseos: los llama “sepulcros blanqueados”. Por fuera parecen impecables, casi perfectos, pero por dentro están vacíos, llenos de muerte. Con esto, Jesús denuncia una fe superficial, centrada en las apariencias y el cumplimiento de normas sin corazón, que nos aleja de lo esencial: nuestra relación viva con Dios y los demás. Si nuestras comunidades de fe se vuelven como un “museo”, donde solo se exhiben reliquias del pasado, perdemos la capacidad de responder a las necesidades del presente. Una fe que solo se preocupa por aparentar no tiene el dinamismo ni la fuerza para ser significativa en un mundo que avanza y cambia rápidamente. La vida apostólica, en cambio, debería ser una presencia activa, capaz de dialogar con las realidades actuales y de acompañar los desafíos y búsquedas de nuestra sociedad. ¿Es nuestra vida de fe una respuesta viva y relevante para el mundo de hoy?

 

Pensamiento del día.

“Que en nuestra casa (corazón), la honestidad sea igual de limpia por dentro y por fuera, reflejándola en nuestras acciones” (Candelaria Kerkebe, Bianca Novello, Samuel Reyna Vega, Cecilia Nieva, Dulce Luengo, Mateo Ames, Colegio Corazón de María, Córdoba- Argentina).