17 de Junio de 2026
11a Semana Ordinario
San Gregorio Barbárigo (1687)
San Avito (530)
2Re 2,1.6-14: Los separó un carro de fuego, y Elías subió al cielo
Sal 31: «Sean fuertes y valientes de corazón»
Mt 6,1-6.16-18: «Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará»
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no serán recompensados por su Padre del cielo.
2 Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
3 Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
4 de ese modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
5 Cuando ustedes oren no hagan como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
6 Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
16 Cuando ustedes ayunen no pongan cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
17 Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
18 de modo que tu ayuno no lo vean los demás, sino tu Padre, que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Comentario
En este pasaje, Jesús revela las máscaras que solemos usar en nuestras acciones, mostrando cómo pueden ocultar nuestras verdaderas intenciones y crear una desconexión entre lo que creemos, pensamos y vivimos. El mundo nos empuja constantemente a proyectar una imagen que no siempre refleja lo que somos por dentro. Con el tiempo, esas máscaras nos alejan de nuestra identidad, dañando nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Jesús nos invita a vivir con autenticidad, una autenticidad que nace de un corazón sincero, orientado hacia Dios. No se trata de impresionar con gestos vacíos ni de buscar reconocimiento externo, sino de actuar con humildad y coherencia con lo que somos de verdad. Esa autenticidad nos libera de la necesidad de aparentar y nos permite vivir una vida plena, arraigada en el amor de Dios. ¿Estamos dispuestos a quitarnos las máscaras y vivir desde lo más profundo de nuestro ser, en una relación auténtica con Dios y los demás?
Pensamiento del día.
“Que cada uno de ustedes regale, aunque sea una sonrisa, un gesto de amistad, una mirada fraterna, una escucha sincera, un servicio gratuito, sabiendo que, en el Espíritu de Jesús, esto puede convertirse en una semilla fecunda de esperanza” (Papa Francisco a los jóvenes, 2024).