29 de Agosto de 2026

21a Semana Ordinario

Martirio de Juan Bautista (s. I)

 

Jr 1,17-19: «Diles que yo te mando. No les tengas miedo»

Sal 71: «Mi boca contará tu auxilio»»       

Mc 6,17-29: «Dame la cabeza de Juan el Bautista»

 

Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encarcelado, por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la que se había casado. 

18 Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 

19 Por eso Herodías le tenía rencor y quería darle muerte; pero no podía, 

20 porque Herodes respetaba a Juan. Sabiendo que era hombre honrado y santo, lo protegía; hacía muchas cosas aconsejado por él y lo escuchaba con agrado. 

21 Llegó la oportunidad cuando, para su cumpleaños, Herodes ofreció un banquete a sus dignatarios, a sus comandantes y a la gente principal de Galilea. 

22 Entró la hija de Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los convidados. El rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, que te lo daré. 

23 Y juró: Aunque me pidas la mitad de mi reino, te lo daré. 

24 Ella salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 

25 Entró enseguida, se acercó al rey y le pidió: Quiero que me des inmediatamente, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 

26 El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y por los convidados, no quiso contrariarla. 

27 Y envió inmediatamente a un verdugo con orden de traer la cabeza de Juan. Éste fue y lo decapitó en la prisión, 

28 trajo en una bandeja la cabeza y se la entregó a la muchacha; y ella se la entregó a su madre. 

29 Sus discípulos, al enterarse, fueron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

 

Comentario 

El martirio de Juan el Bautista nos recuerda el impacto del poder y el egoísmo, capaces de silenciar las voces que defienden la justicia y la verdad, tal como sucedió con él y sucede aún hoy. Herodías representa esa fuerza destructiva que obstaculiza la acción de quienes denuncian las injusticias y defienden la dignidad humana. En contraste, Juan simboliza a aquellos que, sin temor, levantan su voz contra los abusos, siendo una presencia transformadora que incomoda a los sistemas que oprimen a los débiles y vulnerables. Este profeta nos inspira a fortalecer nuestra identidad como evangelizadores, promoviendo una conciencia crítica, especialmente en los jóvenes, y dinamizando procesos que defiendan la vida y los derechos de los pueblos. ¿Reconozco que mi fe me llama a ser una voz profética y liberadora en nuestra sociedad? 

Pensamiento del día.

“La verdad puede ser incomoda, pero siempre es liberadora ” (Candelaria Kerkebe, Bianca Novello, Samuel Reyna Vega, Cecilia Nieva, Dulce Luengo, Mateo Ames, Colegio Corazón de María, Córdoba- Argentina).