9 de Julio de 2026

14a Semana Ordinario

Ntra. Sra. de Chiquinquirá
San Paulina del C. Agonizante de Jesús (1942)

 

Os 11,1-4.8c-9: Cuándo Israel era niño, lo amé

Sal 80: «Que brille tu rostro, Señor, y nos salve»       

Mt 10,7-15: «No lleven oro ni plata»

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: De camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca. 

8 Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios. Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar. 

9 No lleven en el cinturón oro ni plata ni cobre, 

10 ni provisiones para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento. 

11 Cuando entren en una ciudad o pueblo, pregunten por alguna persona respetable y quédense en su casa hasta que se vayan. 

12 Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz; 

13 si la casa lo merece, entrará en ella la paz; si no la merece, esa paz retornará a ustedes. 

14 Si alguien no los recibe ni escucha el mensaje de ustedes, al salir de aquella casa o ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. 

15 Les aseguro que el día del juicio Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que aquella ciudad.

 

Comentario 

Es hermosa la analogía que el profeta Oseas presenta sobre el infinito amor de Dios por nosotros. “Se me conmueven las entrañas”, dice el Señor, expresando a través del profeta esta profunda experiencia de amor. Para el creyente, esto es real: en medio de las dificultades provocadas por la humanidad, que nos afectan a nosotros mismos, Dios es siempre nuestro “Goel”, el que lucha por nosotros. Él pelea por nosotros para que también le dirijamos nuestro amor, mostrándolo en el servicio a nuestros hermanos. Una manera de hacerlo es proclamando el Reino de Dios en el mundo, con signos que expresen vida plena. Cuando actuamos así, como don de Dios, tendremos la alegría de vernos siempre sustentados. Aunque el rechazo del mundo es doloroso, a veces no queda más que dejarlo en manos de la justicia divina y seguir sirviendo al Reino con alegría. El reto está siempre presente. ¿Lo asumimos?

 

Pensamiento del día.

“Somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos” (ChV 253).