18 de Junio de 2026
11a Semana Ordinario
Santa Juliana Falconieri (1341)
Eclo 48,1-14: Elías fue arrebatado, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu
Sal 97: «Alégrense, justos, con el Señor»
Mt 6,7-15: «Ustedes oren así»
En aquel tiempo dijo Jesús dijo a sus discípulos: Cuando ustedes recen no sean charlatanes como los paganos, que piensan que por mucho hablar serán escuchados.
8 No los imiten, pues el Padre de ustedes sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan.
9Ustedes oren así: ¡Padre nuestro que estás en el cielo! Santificado sea tu Nombre,
10 venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo;
11 danos hoy nuestro pan de cada día,
12 perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
13 no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
14 Pues si perdonan a los demás las ofensas, su Padre del cielo los perdonará a ustedes,
15 pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Comentario
Jesús nos enseña a dirigirnos a Dios con una palabra que en su tiempo era inconcebible: “Padre”. Nadie se habría atrevido a usar este término para referirse a Dios, ya que, aunque era reconocido como el Dios de la Alianza, no se le concebía con la cercanía e intimidad que Jesús nos revela. Al llamar a Dios “Padre”, Jesús nos invita a vivir una relación profundamente personal y cercana con Él, donde la confianza y el amor filial son el centro. Esta enseñanza también nos revela nuestra más alta vocación: ser hijos de Dios en el Hijo. Y si compartimos un mismo Padre, somos también hermanos entre nosotros. Sin embargo, muchas veces olvidamos este llamado a la fraternidad, fragmentando nuestras relaciones. El Padrenuestro no es solo una oración de intimidad con Dios, sino también un llamado a vivir como verdaderos hermanos, guiados por el amor del Padre. ¿Estamos dispuestos a reflejar ese amor en nuestras relaciones diarias, viviendo como auténticos hermanos?
Pensamiento del día.
“Camina con Él como con un amigo, acógelo en tu vida y hazlo partícipe de las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias de tu juventud” (Papa Francisco a los jóvenes, 2024).