19 de Junio de 2026

11a Semana Ordinario

San Romualdo (1027)

 

2Re 11,1-4.9-18.20: Ungió Joás, y todos aclamaron: ¡Viva el rey!

Sal 132: «El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir con ella»          

Mt 6,19-23: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre las destruyen, donde los ladrones perforan paredes y roban. 

20 Acumulen tesoros en el cielo, donde no roe la polilla ni destruye la herrumbre, donde los ladrones no abren brechas ni roban. 

21 Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. 

22 La lámpara del cuerpo es el ojo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 

23 pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡cuánta oscuridad habrá! 

 

Comentario 

Jesús nos invita a reflexionar sobre dónde está nuestro tesoro, porque allí estará también nuestro corazón (Mt 6,19-23). En la tradición judía, el corazón no era solo un órgano físico, sino el centro espiritual y moral de la persona, donde se formaban los pensamientos, se albergaban las emociones y se tomaban decisiones. Jesús nos llama a examinar con cuidado dónde estamos colocando nuestro corazón, porque eso influirá en toda nuestra vida. Si nuestro corazón está anclado en las cosas efímeras del mundo —dinero, poder, éxito— nuestra vida será inestable y vacía, ya que lo material es temporal y frágil. Sin embargo, si nuestro corazón está en Dios, nuestra vida se llena de sentido y nuestras relaciones se transforman. Vivir con el corazón centrado en Dios nos permite actuar desde el amor, la justicia y la fraternidad, liberándonos de los ídolos del mundo. Así, nuestro corazón, iluminado por la luz de Cristo, se convierte en una fuente de vida auténtica. ¿Dónde está nuestro corazón?

 

Pensamiento del día.

“El amor del Señor es un amor de todos los días, discreto y respetuoso, amor de libertad y para la libertad, amor que cura y que levanta” (ChV 116).