21 de Septiembre de 2026

25a Semana Ordinario

San Mateo, apóstol y evangelista (s. I)

 

Ef 4,1-7.11-13: Ha constituido apóstoles, evangelistas... 

Sal 19: «A toda la Tierra alcanza su pregón»»      

Mt 9,9-13: «¡Sígueme!» Él se levantó y lo siguió

 

En aquel tiempo vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado junto a la mesa de recaudación de los impuestos. Le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió. 

10 Estando Jesús en la casa, sentado a la mesa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron con él y sus discípulos. 

11 Al verlo, los fariseos dijeron a los discípulos: ¿Por qué su maestro come con recaudadores de impuestos y pecadores? 

12 Él lo oyó y contestó: No tienen necesidad del médico los sanos sino los enfermos. 

13 Vayan a aprender lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios. No vine a llamar a justos, sino a pecadores.

 

Comentario 

En la fiesta de San Mateo, Jesús nos recuerda que Dios no ve las apariencias ni en el pasado de las personas. Mateo, es un cobrador de impuestos, visto como un pecador público, pero Jesús cuenta con él. Con un simple “Sígueme”, Mateo deja todo para seguirlo. Esta llamada nos recuerda que Dios no se fija en nuestros errores, sino en nuestra capacidad para cambiar de estilo de vida. En casa de Mateo, Jesús se sienta a la mesa con pecadores y marginados, lo que provoca la murmuración de los fariseos. A lo que Jesús responde con claridad: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Su misión es sanar lo que está roto, no elogiar lo perfecto. Hoy, esta palabra nos invita a reflexionar: ¿Qué nos impide seguir a Jesús con mayor generosidad? ¿Nos acercamos con misericordia a los demás, como Jesús, o juzgamos desde lejos? Su llamado sigue vigente: abramos el corazón y colaboremos con Él.

Pensamiento del día.

“No seamos duros con los demás. En vez de juzgar por lo que hacen, mejor echemos una mano para que puedan cambiar” (Lucía Perrin, Colegio Claret, Bahía Blanca, Argentina).