28 de Enero del 2026

3a Semana Ordinario 

Santo Tomás de Aquino (1274) 

2Sm 7,4-17: Afirmaré después de ti la descendencia

Sal 89: «Le mantendré eternamente mi favor»

Mc 4,1-20: Salió un sembrador a sembrar

Jesús se sentó mientras la gente estaba en tierra junto al lago. 

2 Les enseñaba muchas cosas con parábolas. Esto es lo que les decía: 

3 Salió un sembrador a sembrar. 

4 Al sembrar, unos granos cayeron junto al camino; vinieron los pájaros y se los comieron. 

5 Otros cayeron en terreno pedregoso, con poca tierra; al faltarles profundidad, brotaron enseguida; 

6 pero, al salir el sol, se quemaron, y, como no tenían raíces, se secaron. 

7 Otros cayeron entre cardos: crecieron los cardos y los ahogaron. 

8 Otros cayeron en tierra fértil y dieron fruto, brotaron, crecieron y produjeron, unos treinta, otros sesenta, otros cien. 

9 Y añadió: Quien tenga oídos para oír, que escuche. 

10 Cuando se quedó a solas, los que lo seguían junto con los Doce le preguntaron acerca de las parábolas. 

11 Él les decía: A ustedes se les comunica el secreto del reino de Dios; pero a los de fuera todo se les propone en parábolas 

12 de modo que: por más que miren, no vean; por más que escuchen, no comprendan; no sea que se conviertan y sean perdonados. 

13 Y les añadió: Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a entender las restantes? 

14 El que siembra, siembra la palabra. 

15 Unos son los que están junto al camino donde se siembra la palabra; en cuanto la escuchan, llega Satanás y se lleva la palabra sembrada. 

16 Otros son como lo sembrado en terreno pedregoso: cuando escuchan la palabra, la reciben con gozo; 

17 pero no tienen raíces, son inconstantes. Llega una tribulación o persecución por causa de la palabra, e inmediatamente fallan. 

18 Otros son como la semilla que cae entre espinos: escuchan la palabra, 

19 pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos ahogan la palabra y no la dejan dar fruto. 

20 Y otros son lo sembrado en tierra fértil: escuchan la palabra, la reciben y dan fruto al treinta o sesenta o ciento por uno.

Comentario 

El evangelio de hoy nos habla de la parábola del sembrador. Dios es el sembrador, y su palabra es la semilla, siempre abundante. Nosotros somos el terreno, llamados a ser tierra buena que dé frutos de esperanza, paz, amor y justicia, pilares del Reino de Dios. Jesús nos recuerda que al final seremos reconocidos por los frutos que demos. También nos invita a ser sembradores, llevando su palabra al corazón de quienes nos rodean. Hoy reflexionemos: ¿Qué estamos sembrando en los demás? ¿Qué frutos estamos cosechando en nuestra vida?  

Pensamiento del día.

“Es posible ser generosos con Él, ayudándole a construir su Reino en este mundo, siendo sus instrumentos para llevar su mensaje y su luz y, sobre todo, su amor a los demás” (ChV 153).