9 de Febrero del 2026

5º Ordinario Ordinario

San Miguel Febres (1910) 

 

1Re 8,1-7.9-13: Llevaron el arca de la alianza al Santísimo y la nube llenó el templo

Sal 132: «Levántate, Señor, ven a tu mansión»

Mc 6,53-56: Lo tocaban y quedaban curados

Terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. 

54 Cuando desembarcaron, la gente reconoció a Jesús. 

55 Recorriendo toda la región, le fueron llevando en camillas todos los enfermos, hasta el lugar donde habían oído que se encontraba. 

56 En cualquier pueblo o ciudad por la que pasaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejara tocar al menos los flecos del manto. Y los que lo tocaban se sanaban.

 

Comentario 

El rostro de Dios que Jesús nos revela es el de un Dios misericordioso, que ha optado por los últimos de la sociedad, por aquellos que no son tomados en cuenta. Este Dios es motivo de alegría y esperanza tanto para el pueblo como para nosotros, especialmente en estos tiempos donde es urgente un mensaje de consolación y misericordia. Al terminar su travesía por el lago, Jesús desembarca y se encuentra nuevamente con una multitud enferma y desesperanzada. Los enfermos y lisiados eran llevados en camillas para ser sanados. Solo necesitaban un contacto físico con Jesús para obtener la sanación. El evangelio no especifica las enfermedades que curaba, pero podemos suponer que incluían tanto físicas como espirituales. Al ser sanados, eran reintegrados a la vida social y económica, lo que significaba salvación y plenitud. Hoy, nuestra sociedad sufre de enfermedades físicas, emocionales y sociales. ¿Estamos dispuestos a renunciar a lo que nos enferma? ¿De qué enfermedades debemos sanar nuestras sociedades? 

Pensamiento del día.

“Ese Cristo que nos salvó en la Cruz de nuestros pecados, con ese mismo poder de su entrega total sigue salvándonos y rescatándonos hoy” (ChV 119).