7 de Enero del 2026

Después de Epifanía   

San Raimundo de Peñafort (1275)

 

1Jn 4,11-18: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Sal 72: «Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra»   

Mc 6,45-52: Lo vieron andar sobre el lago

Después que los cinco mil comieron y quedaron satisfechos, Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran y lo precedieran a la otra orilla, a Betsaida, mientras él despedía a la gente. 

46 Después de despedirse, subió al monte a orar. 

47 Anochecía y la barca estaba en medio del lago y él solo en la costa. 

48 Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, hacia la madrugada se acercó a ellos caminando sobre el agua, intentando adelantarlos. 

49 Al verlo caminar sobre el lago, creyeron que era un fantasma y dieron un grito, 

50 porque todos lo habían visto y estaban asustados. Pero él inmediatamente les habló y les dijo: ¡Tranquilícense! Soy yo, no teman. 

51 Subió a la barca con ellos y el viento cesó. Ellos estaban absolutamente asombrados; 

52 ya que no habían entendido lo de los panes, porque tenían la mente cerrada.

 

Comentario 

Jesús vio las dificultades de sus discípulos mientras cruzaban el lago con el viento en contra. No quería que quedaran a la deriva, así que se acercó caminando sobre el agua para calmarlos y apaciguar el viento. Sin embargo, su presencia inesperada les causó miedo, pues pensaron que era un fantasma. Este caos refleja la confusión interior de los discípulos: aún no comprendían el milagro de la multiplicación de los panes como un signo del verdadero poder de Jesús, quien no solo hace milagros, sino que es el Señor y Pastor. Por eso, Jesús los tranquiliza y les dice claramente: “Soy yo, no teman”, revelando su identidad divina. Todos los milagros que realiza tienen ese fin: revelar quién es y cuál es su misión. Nos invita a confiar en Él en cada situación de nuestra vida, sabiendo que siempre está cerca para calmar nuestras tempestades.

Pensamiento del día.

“Cristo mismo es para nosotros la gran luz de esperanza y de guía en nuestra noche, porque Él es la estrella radiante de la mañana” (ChV 33).