23 de Julio de 2026

16a Semana Ordinario

Santa Brígida (1373)

 

Jer 2,1-3.7-8.12-13: «Me abandonaron y cavaron aljibes agrietados»

Sal 36: «En ti, Señor, está la fuente viva»»        

Mt 13,10-17: «Dichosos sus ojos, porque ven esto»

 

Se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas contando parábolas? 

11 Él les respondió: Porque a ustedes se les ha concedido conocer los secretos del Reino de los cielos, pero a ellos no se les concede. 

12 Al que tiene le darán y le sobrará; al que no tiene le quitarán aun lo que tiene.

13 Por eso les hablo contando parábolas: porque miran y no ven, escuchan y no oyen ni comprenden. 

14 Se cumple en ellos aquella profecía de Isaías: Por más que escuchen, no comprenderán, por más que miren, no verán. 

15 Se ha endurecido el corazón de este pueblo; se han vuelto duros de oído, se han tapado los ojos. Que sus ojos no vean ni sus oídos oigan, ni su corazón entienda, ni se conviertan para que yo los sane. 

16 Dichosos en cambio los ojos de ustedes porque ven y sus oídos porque oyen. 

17 Les aseguro que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.

 

 

 

Comentario 

Al igual que los discípulos, también nosotros nos preguntamos: ¿por qué Jesús usaba parábolas para revelar los secretos del Reino de Dios? Jesús, como poeta del Reino y Hijo de Dios, descubrió en lo más profundo de su corazón ese tesoro oculto en la historia humana. Dado que el Reino está escondido en la vida cotidiana, Jesús eligió historias sencillas para mostrarnos que en esas pequeñas experiencias se revela una historia más grande: la presencia del Reino. Las parábolas hablan de siembras, pescas, banquetes y construcciones, pero llevan dentro un mensaje mayor: el Reino ya está entre nosotros, como nos dijo Jesús (Lc 17,21). Con las parábolas, Jesús toca lo más profundo de nuestras vidas, provocando una verdadera revolución cultural, un cambio en nuestra manera de ver el mundo. No podemos quedar indiferentes ante este mensaje; lo rechazamos o lo acogemos con alegría. Meditar las parábolas es una tarea pendiente. ¿Las estudias y meditas con frecuencia?

Pensamiento del día.

“Con Jesús, siempre hay algo por escuchar y algo por mirar. Cuanto más lo hacemos, más creceremos en nuestra fe y en nuestro amor a Dios” (Colegio Fátima Montevideo, Uruguay).