28 de Agosto de 2026

21a Semana Ordinario
San Agustín (430)
San Junipero Serra (1784)

1Cor 1,17-25: Predicamos a Cristo Crucificado

Sal 33: «La misericordia del Señor llena la tierra»»       

Mt 25,1-13: «¡Que llega el esposo, salgan a recibirlo!»

 

El aquel tiempo Jesús les contó a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos será como diez muchachas que salieron con sus lámparas a recibir al novio. 

2 Cinco eran necias y cinco prudentes. 

3 Las necias tomaron sus lámparas, pero no llevaron aceite. 

4 Las prudentes llevaban frascos de aceite con sus lámparas. 

5 Como el novio tardaba, les entró el sueño y se durmieron. 

6 A media noche se oyó un clamor: ¡Aquí está el novio; salgan a recibirlo! 

7 Todas las muchachas se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas. 

8 Las necias pidieron a las prudentes: ¿Pueden darnos un poco de aceite?, porque se nos apagan las lámparas. 

9 Contestaron las prudentes: No, porque seguramente no alcanzará para todas; es mejor que vayan a comprarlo a la tienda. 

10 Mientras iban a comprarlo, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él en la sala de bodas y la puerta se cerró. 

11 Más tarde llegaron las otras muchachas diciendo: Señor, Señor, ábrenos. 

12 Él respondió: Les aseguro que no las conozco. 

13 Por tanto, estén atentos, porque no conocen ni el día ni la hora.

 

Comentario 

El evangelio de hoy nos invita a mantener una actitud vigilante y atenta como comunidad de fe, siempre listos para construir juntos procesos de vida y fortalecer el tejido social con esperanza en el Señor. La parábola de las jóvenes necias que no estaban preparadas para recibir al novio nos recuerda la importancia de estar “aprovisionados” para la misión más grande: acoger al otro con amor, crear vínculos y cuidar de los demás. En una sociedad que nos empuja a preocuparnos solo por nosotros mismos, es fácil olvidar el sentido comunitario de la fe. Las lámparas de nuestra vida se apagan cuando creemos que somos autosuficientes, aislándonos y perdiendo de vista el llamado a construir en equipo, a trabajar en proyectos comunes. Estar atentos, como nos enseña el novio en la parábola, implica vivir con el deseo sincero de entregarnos y esforzarnos cada día en los valores y prácticas que el evangelio nos invita a cultivar, allí donde nos encontremos.

 

Pensamiento del día.

“Estén atentos y preparados para las oportunidades y momentos importantes que la vida nos presenta, sin distraernos ni dejarlos pasar” (Candelaria Kerkebe, Bianca Novello, Samuel Reyna Vega, Cecilia Nieva, Dulce Luengo, Mateo Ames, Colegio Corazón de María, Córdoba- Argentina).