17 de Abril del 2026
2a Semana de Pascua
Santa María de la Encarnación (1618)
Hch 5,34-42: Aun perseguidos, no dejaban de anunciar el Evangelio de Jesús
Sal 27: «Una cosa pido al Señor: habitar en su casa»
Jn 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron
Después de esto pasó Jesús a la otra orilla del lago de Galilea –el Tiberíades–.
2 Lo seguía un gran gentío, porque veían las señales que hacía con los enfermos.
3 Jesús se retiró a un monte y allí se sentó con sus discípulos.
4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
5 Levantando la vista y viendo el gentío que acudía a él, Jesús dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para darles de comer?
6 –lo decía para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer–.
7 Felipe le contestó: Doscientas monedas de pan no bastarían para que a cada uno le tocase un pedazo.
8 Uno de los discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dice:
9 Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero, ¿qué es eso para tantos?
10 Jesús dijo: Hagan que la gente se siente. Había hierba abundante en el lugar. Se sentaron. Los hombres eran cinco mil.
11 Entonces Jesús tomó los panes, dio gracias y los repartió a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados: dándoles todo lo que quisieron.
12 Cuando quedaron satisfechos, dijo Jesús a los discípulos: Recojan las sobras para que no se desaproveche nada.
13 Las recogieron y, con los trozos de los cinco panes de cebada que habían sobrado a los comensales, llenaron doce canastas.
14 Cuando la gente vio la señal que había hecho, dijeron: Éste es el profeta que había de venir al mundo.
15 Jesús, conociendo que pensaban venir para llevárselo y proclamarlo rey, se retiró de nuevo al monte, él solo.
Comentario
Jesús quiere despertar solidaridad en sus discípulos al preocuparse por el hambre de la multitud. Es especial que un joven ofrezca sus panes y peces. Este detalle resalta el papel clave de “las nuevas generaciones” en las comunidades cristianas. Actitudes como escuchar al Maestro, compartir, empatizar y actuar rápido son esenciales para la sociedad que Jesús quiere construir. Los jóvenes pueden seguir impulsando el proyecto de Jesús, pero necesitan sentirse acogidos en nuestras parroquias y comunidades. ¿Los valoramos? ¿Les damos espacio para aportar sus dones? Jesús sigue inspirando solidaridad a través de ellos. Si miramos con atención, ellos están listos para ofrecer lo que tienen. ¿Estamos listos para integrarlos y apoyarlos?
Pensamiento del día.
“Jesús nos enseña que, con fe y generosidad, lo poco que tenemos puede ser suficiente para saciar a muchos” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).