19 de Agosto de 2026
20a Semana Ordinario
San Juan Eudes (1680)
Ez 34,1-11: Yo mismo buscaré mis ovejas
Sal 23: «El Señor es mi Pastor, nada me falta»»
Mt 20,1-16: «¿Vas a tener envidia porque soy bueno?»
Enseñó Jesús: El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña.
2 Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña.
3 Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza algunos que no tenían trabajo
4 y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido.
5 Ellos se fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
6 Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar?
7 Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña.
8 Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.
9 Pasaron los del atardecer y recibieron un denario.
10 Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga.
11 Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado:
12 Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día.
13 Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario?
14 Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti.
15 ¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?
16 Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
Comentario
Esta parábola nos habla de un Dios bueno y generoso, que actúa con libertad en su Reino. Mateo, escribiendo para judeocristianos, vio cómo algunos se sorprendían o molestaban porque los paganos llegaban al final. Hoy, nosotros también somos esos invitados de última hora. La tarea en la viña del Reino es grande y todos estamos llamados a trabajar por una sociedad más fraterna. En Jesús, Dios busca a los perdidos y pecadores para invitarlos a la mesa de la fraternidad. Aunque nos cueste entenderlo, en el Reino importa más el corazón que los méritos. Aquí, todos reciben el mismo denario: la vida eterna. ¿Te sientes llamado a trabajar en su viña? ¿Te alegra ver que otros también se suman al proyecto del Reino?
Pensamiento del día.
“Es mejor alegrarse por la bendición que recibe el otro que llenar el corazón de envidia”. (Fernanda Valenzuela, Inst. Claret Temuco, Chile).