16 de Abril del 2026
2a Semana de Pascua
San José Labre (1783)
Hch 5,27-33: «Nosotros somos testigos de esto»
Sal 34: «Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha»
Jn 3,31-36: El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Quien viene de arriba está por encima de todos. Quien viene de la tierra es terreno y habla de cosas terrenas. Quien viene del cielo está por encima de todos.
32 Él atestigua lo que ha visto y oído, y nadie acepta su testimonio.
33 Quien acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
34 El enviado de Dios habla de las cosas divinas, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
35El Padre ama al Hijo y todo lo pone en sus manos.
36 Quien cree en el Hijo tiene vida eterna. Quien no cree al Hijo, no verá la vida, porque lleva encima la ira de Dios.
Comentario
Juan, con sus dualismos habituales, nos invita a reflexionar: ¿dónde estamos y dónde queremos estar? ¿Arriba o abajo? ¿Ser del cielo o de la tierra? En cualquier caso, el llamado es a escuchar a los testigos que vienen en nombre de Dios y creerles. También somos invitados a ser testigos de la experiencia profunda del Amor de Dios y su Espíritu. Este amor da sentido a nuestra existencia y refuerza nuestra identidad más profunda: somos hijas e hijos en el Hijo. Vivir nuestro pasado y presente desde el amor nos abre a un futuro lleno del mismo amor apasionado, ese que nunca se apaga. Cuando hay fe en este amor, no puede haber lugar para el odio. Aunque tenemos la libertad de rechazar esta propuesta, hacerlo nos llevaría a experiencias de deshumanización que Dios no desea para nosotros, y a una visión equivocada de nuestra identidad, que fragmenta o distorsiona el sentido de nuestra vida. Y tú, ¿dónde te sitúas?
Pensamiento del día.
“Aceptar al Hijo es recibir la vida eterna y participar del amor divino” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).