7 de Marzo del 2026
2ª Semana de Cuaresma
Santas Perpetua y Felicidad (203)
Santa María Antonia de Paz y Figueroa (1799)
Miq 7,14-15.18-20: Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos
Sal 102: «El Señor es compasivo y misericordioso»
Lc 15,1-3.11-32: «Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido»
En aquel tiempo todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a escuchar a Jesús.
2 Los fariseos y los doctores murmuraban: Éste recibe a pecadores y come con ellos.
3 Él les contestó con la siguiente parábola:
11 Un hombre tenía dos hijos.
12 El menor dijo al padre: Padre, dame la parte de la fortuna que me corresponde. Él les repartió los bienes.
13 A los pocos días el hijo menor reunió todo y emigró a un país lejano, donde derrochó su fortuna viviendo una vida desordenada.
14 Cuando gastó todo, sobrevino una carestía grave en aquel país, y empezó a pasar necesidad.
15 Fue y se puso al servicio de un hacendado del país, el cual lo envió a sus campos a cuidar cerdos.
16 Deseaba llenarse el estómago de las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17Entonces recapacitando pensó: A cuántos jornaleros de mi padre les sobra el pan mientras yo me muero de hambre.
18 Me pondré en camino a casa de mi padre y le diré: ‘He pecado contra Dios y te he ofendido;
19 ya no merezco llamarme hijo tuyo. Trátame como a uno de tus jornaleros’.
20 Y se puso en camino a casa de su padre. Estaba aún distante cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y le besó.
21 El hijo le dijo: Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme hijo tuyo
22 Pero el padre dijo a sus sirvientes: Enseguida, traigan el mejor vestido y vístanlo; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
23 Traigan el ternero engordado y mátenlo. Celebremos un banquete.
24 Porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado. Y empezaron la fiesta.
25 El hijo mayor estaba en el campo. Cuando se acercaba a casa, oyó música y danzas
26 y llamó a uno de los sirvientes para informarse de lo que pasaba.
27 Le contestó: Es que ha regresado tu hermano y tu padre ha matado el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo.
28 Irritado, se negaba a entrar. Su padre salió a rogarle que entrara.
29 Pero él le respondió: Mira, tantos años llevo sirviéndote, sin desobedecer una orden tuya, y nunca me has dado un cabrito para comérmelo con mis amigos.
30 Pero, cuando ha llegado ese hijo tuyo, que ha gastado tu fortuna con prostitutas, has matado para él el ternero engordado.
31 Le contestó: Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo.
32 Había que hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado
Comentario
El evangelio nos muestra que la misericordia de Dios puede transformar completamente al pecador que se vuelve a Él, haciéndolo nuevo. Lo mismo refleja el profeta Miqueas. Esta novedad va más allá de la experiencia humana, donde, aun tras la reconciliación, pueden quedar resentimientos y culpas. Aunque nos reconciliemos, esos sentimientos pueden recordarnos los errores que nos separaron. Sin una experiencia auténtica de lo nuevo y del perdón, es difícil vivir como verdaderos hijos y hermanos. La fraternidad y sororidad son valores que trascienden las religiones, convirtiéndose en una aspiración universal. Nacen del deseo humano de pertenecer y relacionarse, presente en todo tipo de grupos. Sin embargo, debemos cuidarnos del riesgo de sectarismo en comunidades cerradas. Por eso, apertura, tolerancia e igualdad deben guiar nuestro espíritu. ¿Estamos abiertos a la novedad que Dios nos ofrece cada día? ¿Qué tan buenos hermanos o hermanas somos realmente?
Pensamiento del día.
“Dios es amor que se transforma en misericordia, Jesús busca a los perdidos y de ese modo despierta en ellos la decisión de volver a la casa del Padre” (Alexia Mariño, Colegio Claretiano Lima, Perú).