17 de Septiembre de 2026

24a Semana Ordinario

Santa Hildegarda de Bingen (1179) San Roberto Belarmino (1621)

 

1Cor 15,1-11: Esto es lo que predicamos

Sal 118: «Den gracias al Señor porque es bueno»»      

Lc 7,36-50: Sus pecados están perdonados

 

En aquel tiempo, un fariseo lo invitó a comer. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa. 

37 En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, 

38 se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra. 

39 Al verlo, el fariseo que lo había invitado pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora. 

40Jesús tomó la palabra y le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Contestó: Dilo, maestro. 

41 Le dijo: Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta. 

42 Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos lo amará más? 

43 Contestó Simón: Supongo que aquél a quien más le perdonó. Le replicó: Has juzgado correctamente. 

44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello. 

45 Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies. 

46 Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra. 

47 Por eso te digo que se le han perdonado numerosos pecados, por el mucho amor que demostró. Pero al que se le perdona poco, poco amor demuestra. 

48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. 

49 Los invitados empezaron a decirse entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona pecados? 

50 Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

 

Comentario 

Ayer leíamos en el evangelio de Lucas cómo muchos criticaban a Jesús, llamándolo “comilón y bebedor, amigo de recaudadores y pecadores” (Lc 7, 34). Esto refleja lo incómodo que resultaba para la gente, especialmente para los poderosos de su tiempo, ver cómo rompía las normas sociales. Hoy, vuelve a sorprender: permite que una mujer, conocida como pecadora, lo toque, lo bese y unja sus pies. ¡Inconcebible para los fariseos! Este gesto de Jesús muestra el abismo entre el legalismo de los fariseos y el mensaje inclusivo y liberador del Reino de Dios. Jesús no margina a la mujer, sino que le da un lugar en la mesa, en la comunidad. La mujer que perfuma los pies de Jesús nos enseña que el amor verdadero es total, sin reservas ni exclusiones. Un amor así, intenso y desbordante, es el que nos conduce a la salvación. 

Pensamiento del día.

“Dios no castiga nuestros pecados, Él nos guía a remediarlos” (Ignacio Human Diez, Colegio Claret, Bahía Blanca, Argentina).