24 de Octubre de 2026

29a Semana Ordinario

San Antonio Ma. Claret (1870)

 

Ef 4,7-16: De Cristo, el cuerpo se procura el crecimiento

Sal 122: «Vamos alegres a la casa del Señor»    

Lc 13,1-9: Si no se convierten, todos perecerán

 

En una ocasión se presentaron a Jesús algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. 

2 Él contestó: ¿Piensan que aquellos galileos, sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos? 

3 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos. 

4 ¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? 

5 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten acabarán como ellos. 

6 Y les propuso la siguiente parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 

7 Dijo al viñador: Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, que encima está malgastando la tierra. 

8 Él le contestó: Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, 

9 a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

 

Comentario 

Jesús rechaza la idea de que las desgracias sean un castigo de Dios. Nos recuerda que todos estamos llamados a la conversión, no por miedo al castigo, sino como una respuesta al amor de Dios que nos ofrece siempre una nueva oportunidad. En la parábola de la higuera, el dueño representa la justicia, pero el viñador encarna la misericordia. Este viñador que pide tiempo y cuida del árbol es una imagen de Jesús, quien intercede por nosotros y nos ayuda a dar frutos. Madurar en la fe es abrirnos al cuidado de Dios, dejar que Él transforme nuestras vidas y nos haga fecundos en obras de amor, justicia y solidaridad. Este texto nos libera de visiones fatalistas y nos invita a vivir el presente con esperanza activa, respondiendo al llamado de Dios. Oremos para que el Señor nos conceda un corazón dispuesto, que dé frutos de amor y servicio desinteresado.

Pensamiento del día.

“No esperemos a que sea demasiado tarde para cambiar; Dios nos da siempre una nueva oportunidad para dar frutos y vivir con sabiduría” (Joven de la Pastoral Juvenil de Centroamérica).