27 de Abril del 2026

4ª Semana de Pascua

San Pedro Armengol 

 

Hch 11,1-18: Dios les ha concedido la conversión

Sal 42: «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo»    

Jn 10,11-18: El buen pastor da la vida por sus ovejas

 

En aquel tiempo dijo Jesús: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 

12 El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, escapa abandonando las ovejas, y el lobo las arrebata y dispersa. 

13 Como es asalariado no le importan las ovejas. 

14 Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, 

15 como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y doy la vida por las ovejas. 

16 Tengo otras ovejas que no pertenecen a este corral; a ésas tengo que guiarlas para que escuchen mi voz y se forme un solo rebaño con un solo pastor. 

17 Por eso me ama el Padre, porque doy la vida, para después recobrarla. 

18 Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y para después recobrarla. Éste es el encargo que he recibido del Padre.

 

Comentario 

Jesús se presenta como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, mostrando una espiritualidad de cuidado. No es un trabajador más: conoce y ama a cada oveja, dispuesto a darlo todo por ellas. Su ejemplo nos inspira a cuidar con amor a quienes se nos han confiado. Los jóvenes, con su energía y pasión, también están llamados a ser pastores en sus comunidades, atentos a los demás y sensibles a los más vulnerables. En un mundo donde muchos buscan su propio interés, ellos pueden ser testigos de una vida entregada por amor. Su compromiso ayuda a construir un rebaño unido bajo el cuidado del único Pastor. ¿Cómo estamos apoyando a los jóvenes para que vivan este llamado?

 

Pensamiento del día.

“Al formar parte del rebaño de Cristo, buscamos un hogar donde ser amados y aceptados sin miramientos” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).