10 de Junio de 2026
10a Semana Ordinario
San Juan Dominici (1420)
1Re 18,20-39: Que sepa esta gente que tú eres el Dios verdadero
Sal 16: «Protégeme Dios mío, que me refugio en ti»
Mt 5,17-19: No he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir sino para cumplir.
18 Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una “i” ni una coma de la ley dejará de realizarse.
19 Por tanto, quien quebrante el más mínimo de estos mandamientos y enseñe a otros a hacerlo será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero quien lo cumpla y lo enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.
Comentario
A menudo, los cristianos han interpretado el Antiguo y el Nuevo Testamento como opuestos, viendo en el Antiguo a un Dios de castigo y en el Nuevo a un Dios de amor. Sin embargo, Jesús nos invita a comprender que es el mismo Dios presente en toda la historia de la salvación. La diferencia no radica en quién es Dios, sino en cómo la humanidad está llamada a vivir su relación con Él. Esta relación no se basa solo en el cumplimiento de normas, sino en una invitación a vivir en plenitud. A lo largo de la historia, hemos distorsionado esta relación para justificar modos de vida que se alejan de los valores evangélicos. Pero Jesús nos muestra que la ley de Dios está orientada hacia la vida, y cuando la comprendemos en su verdadero sentido, nos conduce hacia una existencia más plena y auténtica. ¿Estamos dispuestos a ver la ley de Dios como un camino hacia la vida plena?
Pensamiento del día.
““Pidamos al Señor que libere a la Iglesia de los que quieren avejentarla, esclerotizarla en el pasado, detenerla, volverla inmóvil” (ChV 35).