30 de Agosto de 2026

21a Semana Ordinario

Santa Narcisa (1869)
Santa Juana Jugan (1879)

 

Jeremías 20,7-9: «La Palabra del Señor se volvió oprobio para mí»

Salmo 63: «Mi alma está sedienta de ti, Dios mío»

Romanos 12,1-2: «Preséntense como sacrificio vivo»»       

Mateo 16,21-27: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo»

 

En aquel tiempo Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, padecer mucho por causa de los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, sufrir la muerte y al tercer día resucitar. 

22 Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderlo: ¡Dios no lo permita, Señor! No te sucederá tal cosa. 

23 Él se volvió y dijo a Pedro: ¡Retírate, Satanás! Quieres hacerme caer. Piensas como los hombres, no como Dios. 

24 Entonces Jesús dijo a los discípulos: El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. 

25 El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda la vida por mi causa la conservará. 

26 ¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida? 

27 El Hijo del Hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles. Entonces pagará a cada uno según su conducta.

 

Comentario 

La cultura del descarte, impulsada por un sistema económico que prioriza el consumismo y la competitividad, está dejando una huella profunda en las nuevas generaciones. Esta cultura enseña a sentirse insatisfechos, siempre deseando comprar y tener más para encajar en la sociedad. Muchas veces, esto lleva a renunciar a la identidad, la familia y las tradiciones. En especial, los jóvenes persiguen una idea falsa de éxito, soñando con una vida de lujos, viajes, popularidad y belleza, como la que ven en redes sociales. Pero este camino de ilusiones solo lleva al vacío y la frustración, ya que se enfoca en una realidad inexistente, creada para manipular y esclavizar.

En medio de estas heridas que nuestra historia va dejando, Jesús aparece como una respuesta para llenar esa necesidad de sentido y realización. Las lecturas de hoy nos invitan a seguirlo con valentía y compromiso, a dejarnos atraer por su vida coherente y su mensaje liberador. El profeta Jeremías, en la primera lectura, habla de cómo el Señor lo ha seducido, y, aunque su misión le trae dificultades y rechazo, sigue confiando en la esperanza de Dios. Este vínculo con Dios se construye escuchando, meditando y viviendo su mensaje, y es lo que sostiene a Jeremías en su vocación.

Esta misión, sin embargo, implica dificultades y riesgos. La segunda lectura nos invita a tener una “mentalidad nueva”, a discernir la voluntad de Dios en una sociedad llena de información y publicidad. Seguir a Jesús significa cargar nuestras propias cruces, renunciar a ese estilo de vida que promete felicidad descartando a los débiles, y elegir un proyecto que respeta la dignidad humana, construye una conciencia crítica y valora la vida en comunidad, la espiritualidad y el cuidado de la naturaleza.

Para seguir a Jesús con libertad, preguntémonos: ¿A qué debo renunciar?

 

Pensamiento del día.

“La verdadera vida comienza en la cruz, donde Jesús nos muestra el camino que nos salva de la inhumanidad” (Candelaria Kerkebe, Bianca Novello, Samuel Reyna Vega, Cecilia Nieva, Dulce Luengo, Mateo Ames, Colegio Corazón de María, Córdoba- Argentina).