7 de Julio de 2026

14º Ordinario

San Fermín (s. IV)

 

Os 8,4-7.11.13: Siembran vientos y cosechan tempestades

Sal 115: «Israel confía en el Señor»       

Mt 9,32-38: La mies es abundante

 

En aquel tiempo, mientras salían los ciegos, le llevaron a Jesús un mudo endemoniado. 

33 Expulsó al demonio, y el mudo comenzó a hablar. La multitud comentaba asombrada: Nunca se vio tal cosa en Israel. 

34 Pero los fariseos decían: Expulsa demonios con el poder del jefe de los demonios. 

35 Jesús recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando toda clase de enfermedades y dolencias. 

36 Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor. 

37 Entonces dijo a los discípulos: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 

38 Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.

 

Comentario 

Algo que a menudo no valoramos lo suficiente es que cuando un profeta cumple su misión, es porque como pueblo, familia o personas, no estamos haciendo bien las cosas. ¿De qué sirven tantos rituales y sacrificios que ofrecemos para demostrar nuestro amor a Dios, si no somos capaces de practicar lo que Él quiere: justicia, amor, servicio, sencillez y solidaridad con nuestros hermanos? Nos creamos ídolos de cualquier cosa y nos entregamos a ellos. Hoy, nos volcamos a muchas cosas que nos vacían y nos desvían, llevándonos a una vida sin sentido. Todo ídolo exige sacrificios humanos, y al final, somos nosotros los sacrificados en el altar de la desgracia. En cambio, Dios solo nos pide que seamos humildes y sencillos con Él y con los demás. Prueba y ve qué bueno es el Señor. ¡Intentémoslo!

 

Pensamiento del día.

“Los jóvenes están llamados a proyectarse hacia adelante sin cortar con sus raíces, a construir autonomía, pero no en solitario” (ChV 137).