2 de Junio de 2026
9a Semana Ordinario
Marcelino y Pedro (304)
2Pe 3,12-15a.17-18: Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva
Sal 90: «Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación»
Mc 12,13-17: Lo que es del César para el César y lo de Dios para Dios
En aquel tiempo, enviaron a Jesús a unos fariseos y herodianos para ponerle una trampa con las palabras.
14 Se acercaron y le dijeron: Maestro, nos consta que eres sincero e imparcial porque no juzgas según la apariencia de la gente, sino que enseñas con verdad el camino de Dios. ¿Es lícito pagar tributo al césar o no? ¿Lo pagamos o no?
15 Dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me ponen a prueba? Tráiganme una moneda, que la vea.
16 Se la llevaron y les preguntó: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Le contestaron: Del César.
17 Y Jesús replicó: Entonces den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Y quedaron sorprendidos de su respuesta.
Comentario
Este pasaje del Evangelio se ha interpretado como una separación entre lo divino y lo mundano, pero su significado es más profundo. No se trata de rechazar lo mundano, sino de darle su lugar, con el corazón centrado en Dios. Jesús nos invita a vivir las realidades del mundo desde una perspectiva divina. Cuando nuestro corazón se apega a lo material, las cosas del mundo se vuelven ídolos que nos esclavizan, generando vacío, el gran mal de nuestro tiempo. Lo material no puede llenar nuestro anhelo profundo de plenitud. Sin embargo, al poner el corazón en Dios, logramos la libertad interior para vivir en equilibrio, sin que las posesiones, el poder o el reconocimiento nos dominen. Este texto nos impulsa a revisar nuestras prioridades: ¿vivimos lo mundano con el corazón puesto en Dios, o estamos atrapados en una búsqueda insaciable de lo pasajero que nunca sacia el vacío interior?
Pensamiento del día.
“En el camino de Dios, quien hace las cosas desde el corazón siempre es ganador” (Isabel Godoy, 15 años, Colegio Parroquial de Andacollo, Chile).