9 de Octubre de 2026
27a Semana Ordinario
San Juan Leonardi (1609) San Héctor Valdivieso (1934)
Gál 3,7-14: Los hombres de fe reciben la bendición
Sal 111: «El Señor recuerda siempre su alianza»»
Lc 11,15-26: Si expulso los demonios es que el reino ha llegado
En aquel tiempo, después de que Jesús expulsara un demonio, algunos dijeron: Expulsa los demonios con el poder de Belcebú, jefe de los demonios.
16Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.
17 Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: Un reino dividido internamente va a la ruina y se derrumba casa tras casa.
18 Si Satanás está dividido internamente, ¿cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso los demonios con el poder de Belcebú.
19 Si yo expulso los demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso ellos los juzgarán.
20 Pero si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios.
21 Mientras un hombre fuerte y armado guarda su casa, todo lo que posee está seguro.
22 Pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte sus bienes.
23 El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama.
24 Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, recorre lugares áridos buscando descanso, y no lo encuentra. Entonces dice: Volveré a mi casa, de donde salí.
25 Al volver, la encuentra barrida y arreglada.
26 Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él, y se meten a habitar allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el comienzo.
Comentario
Ante las críticas de quienes acusan a Jesús de estar vinculado al mal, les responde con claridad: un reino dividido no puede mantenerse en pie. Con esto, nos invita a reflexionar sobre las divisiones que causamos por los recelos religiosos o las envidias. Las divisiones internas nos debilitan y nos hacen cómplices del mal que busca separar. Jesús también advierte que no basta con expulsar el mal; es necesario llenar el corazón con el bien. De lo contrario, el vacío puede ser ocupado por fuerzas aún peores. En términos liberadores, esto nos desafía a no solo denunciar las injusticias, sino a trabajar activamente por la justicia, el amor y la solidaridad. Este pasaje nos recuerda que la lucha contra el mal no es solo externa, sino también interna. Cada uno está llamado a examinar su vida, identificar lo que divide o destruye, y abrirse al poder transformador del Espíritu. Que nuestro compromiso sea llenar el mundo y nuestros corazones de bondad y esperanza.
Pensamiento del día.
“No dejes espacio en tu corazón para el mal; llénalo de la presencia de Dios y Él será tu fuerza en cada batalla” (Joven de la Pastoral Juvenil de Centroamérica).