18 de Octubre de 2026
28a Semana Ordinario
San Lucas, evangelista (s. I)
Isaías 45,1.4-6: Llevó de la mano a Ciro para doblegar ante él las naciones
Salmo 96: «Aclamen la gloria y el poder del Señor»
1 Tesalonicenses 1,1-5b: Recordamos su fe, su amor y su esperanza»
Mateo 22,15-21: «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»
En aquel tiempo, los fariseos se reunieron para buscar un modo de enredar a Jesús con sus palabras.
16 Le enviaron algunos discípulos suyos acompañados de herodianos, que le dijeron: Maestro, nos consta que eres sincero, que enseñas con fidelidad el camino de Dios y que no te fijas en la condición de las personas porque eres imparcial.
17 Dinos tu opinión: ¿es lícito pagar tributo al césar o no?
18 Jesús, adivinando su mala intención, les dijo: ¿Por qué me tientan, hipócritas?
19 Muéstrenme la moneda del tributo. Le presentaron un denario.
20 Y él les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción?
21 Contestaron: Del César. Entonces les dijo: Den, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Comentario
El evangelio de este domingo nos presenta un pasaje lleno de sabiduría y profundidad. Los fariseos, en complicidad con los herodianos, intentan tenderle una trampa a Jesús. Le preguntan si es lícito pagar tributo al César, buscando comprometerlo con una respuesta que pudiera usar en su contra. Pero Jesús, con su respuesta magistral, evade la trampa y les revela un principio fundamental: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.
Esta frase nos invita a reflexionar sobre nuestras responsabilidades tanto en la sociedad como en nuestra vida espiritual. Por un lado, estamos llamados a cumplir nuestras obligaciones cívicas, como el respeto a las leyes justas y la contribución al bien común. Por otro lado, debemos reconocer que nuestra vida entera le pertenece a Dios. Todo lo que somos y tenemos proviene de Él, y nuestra mayor responsabilidad es vivir conforme a su voluntad.
Isaías nos recuerda que todo poder humano está bajo la soberanía de Dios. Incluso Ciro, un rey pagano, fue elegido por Dios para cumplir su plan de salvación. Esto nos invita a confiar en que, más allá de las circunstancias, Dios cuida pacientemente y sostiene con amor el rumbo de la historia.
En la carta a los Tesalonicenses , Pablo destaca la fe, el amor y la esperanza como signos de una comunidad viva y fiel al Evangelio. Estos valores deben guiarnos en nuestro compromiso tanto con Dios como con el mundo.
En nuestra vida cotidiana, este mensaje nos desafía a encontrar un equilibrio. No podemos separar nuestra fe de nuestras acciones en la sociedad. Como cristianos, estamos llamados a ser luz en el mundo, transformándolo con nuestros valores y testimonio. Pero al mismo tiempo, debemos recordar que nuestra lealtad última es a Dios, quien nos llama a vivir en justicia, amor y verdad.
Hoy, renovemos nuestro compromiso con Dios y con el prójimo. Seamos testigos de su Reino en todas las áreas de nuestra vida, reconociendo la presencia de Dios en todo lo que somos y hacemos.
Señor, ayúdanos a vivir como ciudadanos responsables y discípulos fieles. Que nuestras palabras y acciones reflejen tu amor y justicia. Tú eres el Señor de nuestra vida; enséñanos a darte siempre lo que te pertenece. Amén.
Pensamiento del día.
“No nos dejemos engañar; no podemos servir a Dios y al dinero al mismo tiempo” (Evangelina Chirichigno, Esc. Padre Claret, Rosario, Argentina).