29 de Junio de 2026
13a Semana Ordinario
San Pedro y San Pablo, apóstoles (s. I)
Hch 12,1-11: «El Señor me ha librado de las manos de Herodes»
Sal 34: El ángel del Señor librará a los que temen a Dios
2Tim 4,6-8.17-18: «Ahora me aguarda la corona merecida»»
Mt 16,13-19: «Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino»
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a los discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?
14 Ellos contestaron: Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; otros, Jeremías o algún otro profeta.
15 Él les dijo: Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
16 Simón Pedro respondió: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
17 Jesús le dijo: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, ¡sino mi Padre del cielo!
18 Pues yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá.
19 A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.
Comentario
“Ahora entiendo de veras que el Señor envió a su ángel para librarme…” ¿Cuántas veces hemos sentido la presencia del ángel del Señor en nuestra vida, a través de los demás? ¡Seguramente muchas! La experiencia de Pedro, de ser confirmado por Jesús, le ayudó a mantenerse fiel a la propuesta de vida de liderazgo y seguimiento a favor del Reino de Dios con sus actos y predicaciones. De manera similar, Pablo reconoció: “Dios me asistió y me dio fuerzas”. Para los seguidores de Jesús, es fundamental vivir con conciencia de gratuidad, vocación y servicio. Este servicio al Reino implica que el apóstol y discípulo de Jesús han de dar testimonio de la presencia de Jesús en sus vidas, y también denunciar aquello que atenta contra la vida y la comunidad. Así, nosotros también nos convertimos en otros “Pedro” y “Pablo”, procurando ser como Jesús de Nazaret, generando una vida mejor para todos, tanto en la Iglesia como en la sociedad.
Pensamiento del día.
“Tu vida debe ser un estímulo profético, que impulse a otros, que deje una marca en este mundo, esa marca única que sólo tú podrás dejar” (ChV 162).