22 de Julio de 2026

16a Semana Ordinario

Santa María Magdalena (s. I)

 

Cant 3,1-4a: «Encontré el amor de mi alma»

Sal 62: «Mi alma está sedienta de ti, Dios mío»»        

Jn 20,1.11-18: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»

 

El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. 

11 María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro 

12 y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús. 

13 Le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? María responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. 

14 Al decir esto, se dio media vuelta y vio a Jesús de pie, pero no lo reconoció. 

15 Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. 

16 Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo Rabbuni, que significa maestro.

17 Le dice Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes. 

18 María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.

 

 

Comentario 

Hoy celebramos a María Magdalena, “Apóstol de los apóstoles”, quien fue la primera en anunciar que Jesús está vivo. En esta época de una Iglesia sinodal, marcada por crisis como guerras y el daño a la madre tierra, María Magdalena se convierte en un símbolo de renovación. Su testimonio nos invita a caminar hacia la paz con justicia y a cuidar la creación, tal como nos inspiran Laudato Si’ y Laudate Deum. María Magdalena nos recuerda la importancia de ser una Iglesia apasionada por Jesús y su causa. Su ejemplo nos anima a seguir a Cristo por esta “Galilea global”, liberando al crucificado en quienes sufren. Como ella, estamos llamados a escuchar el Evangelio del Reino con sensibilidad y a responder con valentía cuando Jesús nos llama por nuestro nombre, anunciándolo como el Viviente que transforma la historia. ¿Estamos listos para asumir este desafío?

 

Pensamiento del día.

“¿Cuántas veces te enfocaste tanto en el dolor que no te diste cuenta de que Él estaba justo frente a ti? ¿Cuántas veces lograste escuchar al Señor llamándote por tu nombre?” (Guadalupe Lagrotta; Colegio Fátima Montevideo, Uruguay).