19 de Febrero del 2026

Después del Miércoles de Ceniza

San Gaspar de Búfalo (1836)

 

Deut 30,15-20: «Hoy te pongo delante bendición y maldición»

Sal 1: «Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor»   

Lc 9,22-25: «El que pierda su vida por mi causa la salvará»

 

En aquel tiempo Jesús añadió: El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, tiene que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. 

23 Y a todos les decía: El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. 

24 El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda su vida por mí la salvará. 

25 ¿De qué le vale al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se malogra él?

 

Comentario 

La doctrina de los dos caminos es clave en la vida espiritual. Nos invita a tomar una decisión fundamental que guíe nuestra vida, sin puntos intermedios. En el Deuteronomio, el fiel está por entrar en una nueva etapa: la Tierra Prometida. Debe elegir entre seguir a Dios o rendirse a los ídolos, sabiendo las consecuencias de su decisión. Como decimos: “No hay borracho que trague lumbre”. Nadie, en su sano juicio, escogería la desdicha y la muerte en lugar de la felicidad y la vida. En su camino hacia la vida plena, el creyente debe renovar esa primera decisión cada vez que la tentación de buscar la comodidad o el prestigio individual lo tiente a dejar el servicio a los demás. Jesús nos enseña que el camino cristiano está marcado por la cruz, es decir, por vencer al ego con sus muchas caras para vivir una vida más plena. ¿Qué camino eliges tú?

 

Pensamiento del día.

“Hay que aprender a valorar nuestra vida y saber cómo vamos a cuidarnos o perderla por alguien, aprender a seguir a Jesús en la cruz” (Braulio Rodríguez, Colegio Claretiano Lima, Perú).