24 de Julio de 2026

16a Semana Ordinario

Santa Cristina (300)

San Charbel Majluf (1898)

 

Jer 3,14-17: «Les daré pastores conforme a mi corazón»

Interleccional Jer 31: «El Señor nos guardará como pastor a su rebaño»        

Mt 13,18-23: «Quien escucha y entiende la Palabra dará fruto»

 

Dijo Jesús a sus discípulos: Escuchen entonces la explicación de la parábola del sembrador. 

19 Si uno escucha la palabra del reino y no la entiende, viene el Maligno y le arrebata lo sembrado en su corazón; 

20 ése es como lo sembrado junto al camino. Lo sembrado en terreno pedregoso es el que escucha la palabra y la recibe enseguida con gozo; 

21 pero no tiene raíz y es inconstante. Llega la tribulación o persecución por causa de la palabra e inmediatamente falla. 

22 Lo sembrado entre espinos es el que escucha la palabra; pero las preocupaciones mundanas y la seducción de la riqueza la ahogan y no da fruto. 

23 Lo sembrado en tierra fértil es el que escucha la palabra y la entiende. Ese da fruto: ciento o sesenta o treinta.

 

Comentario 

En esta parábola, Jesús se presenta como el Sembrador de la Buena Noticia del Reino. El Hijo de Dios, que se hizo carne en Jesús de Nazaret, también se hizo Palabra. Es un sembrador generoso, casi un derrochador de palabras, ya que siembra en todo tipo de terrenos. Todos oyen el mensaje, pero no todos lo “escuchan”. Jesús nos pide escuchar y entender para dar fruto. Esto requiere un corazón liberado del apego a la riqueza, capaz de meditar y contemplar sus palabras, como les pasó a los discípulos de Emaús, cuyo corazón ardía al escucharle. Marcos, el primero en narrar esta parábola, advierte de la importancia de entenderla: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a entender las demás?” (Mc 4,13). Esta parábola es la puerta de entrada a todas las demás. Jesús nos invita a vivir el Evangelio con pasión y a convertirnos en “parábolas vivas”. ¿Tu vida anuncia con pasión la novedad del Reino?

 

Pensamiento del día.

“Es necesario comprender la Palabra, adherirse a ella de corazón, convertirnos y vivir de acuerdo con sus enseñanzas, aun cuando enfrentemos dificultades” (Colegio Fátima Montevideo, Uruguay).