1 de Octubre de 2026
26a Semana Ordinario
Santa Teresa de Lisieux (1897)
Job 19,21-27: Sé que está vivo mi Defensor
Sal 27: «Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida»»
Lc 10,1-12: La paz de ustedes descansará sobre ellos
En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir.
2 Les decía: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.
3 Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos.
4 No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie.
5 Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa.
6 Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes.
7 Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su salario. No vayan de casa en casa.
8 Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan.
9 Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes.
10 Si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a las calles y digan:
11 Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos y se lo devolvemos. Con todo, sepan que ha llegado el reino de Dios.
12 Les digo que aquel día la suerte de Sodoma será menos rigurosa que la de aquella ciudad.
Comentario
Jesús envía a setenta y dos discípulos con una misión clara: anunciar la paz en medio de la hostilidad del mundo. Los envía de dos en dos, porque la misión no es tarea solitaria; es comunitaria, compartida. Van con lo esencial, sin cargas, para depender de la hospitalidad de otros y confiar en la providencia de Dios. Este envío nos desafía hoy a ser embajadores de paz en sociedades polarizadas. Nos invita a ir ligeros, dejando atrás las ataduras del egoísmo y el consumismo. La paz que llevamos no es solo ausencia de conflictos, sino la plenitud de vida que surge de la justicia y el amor. Además, nos llama a reconocer que el Reino de Dios está entre nosotros: cada vez que construimos relaciones solidarias, cuando luchamos contra las injusticias o cuidamos al prójimo, estamos mostrando un mundo nuevo. La misión sigue siendo nuestra.
Pensamiento del día.
“Jesús nos envía como mensajeros de buenas noticias, confiando que su mensaje de esperanza cambiará la vida de muchos” (Joven de la Pastoral Juvenil de Centroamérica).