21 de Octubre de 2026

28a Semana Ordinario

Santa Laura Montoya Upegui (1949)

 

Ef 3,2-12: El misterio de Cristo ha sido revelado

Interleccional Is 12: «Sacarán agua con gozo de las fuentes del Salvador»     

Lc 12,39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Entiendan bien esto: si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa. 

40 Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo piensen llegará el Hijo del Hombre. 

41 Pedro le preguntó: Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos? 

42 El Señor contestó: ¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su personal, para que les reparta las raciones de comida a su tiempo? 

43 Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre actuando así. 

44 Les aseguro que le encomendará administrar todos sus bienes. 

45 Pero si aquel sirviente, pensando que su señor tarda en llegar, se pone a pegar a los muchachos y muchachas, a comer y beber y emborracharse, 

46 llegará el señor de aquel sirviente el día y la hora menos esperados, lo castigará y lo tratará como a los traidores. 

47 Aquel sirviente que, conociendo la voluntad de su señor, no prepara las cosas ni cumple lo mandado, recibirá un castigo severo; 

48 pero aquel que, sin saberlo, cometa acciones dignas de castigo, será castigado con menos severidad. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más se le exigirá.

 

Comentario 

Jesús nos llama a vivir con responsabilidad y fidelidad, conscientes de que todo lo que hemos recibido es un don para compartir. En la parábola, los siervos infieles actúan con violencia y negligencia, olvidando que el verdadero poder es servicio. Esta enseñanza nos interpela a no malgastar lo que Dios nos ha confiado: nuestra vida, nuestras capacidades y nuestro compromiso con los demás. El texto nos recuerda que a quien se le ha dado mucho, se le pedirá mucho. Esto no es una amenaza, sino un llamado a usar nuestros dones para construir justicia y solidaridad. Vivir con esta conciencia nos libera del egoísmo y nos impulsa a trabajar por el Reino aquí y ahora. Jesús nos invita a ser administradores responsables, actuando con amor y cuidando de quienes más lo necesitan. Oremos para que el Señor nos conceda sabiduría y generosidad, viviendo cada día como auténticos discípulos, comprometidos con el servicio y la transformación de nuestro mundo. 

Pensamiento del día.

“Estar siempre vigilantes como el centinela, porque solo así podremos servir con fidelidad y recibir la recompensa de Vida que Dios tiene para nosotros” (Joven de la Pastoral Juvenil de Centroamérica).