2 de Octubre de 2026
26a Semana Ordinario
Ángeles Custodios
Job 38,1.12-21; 40,3-5: ¿Has mandado a la mañana?
Sal 139: «Guíame, Señor, por el camino eterno»»
Lc 10,13-16: Quien me rechaza, rechaza al que me envió
En aquel tiempo Jesús les dijo: ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque, si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y Sidón, hace tiempo habrían hecho penitencia vistiéndose humildemente y sentándose sobre cenizas.
14 Y así, el juicio será más llevadero para Tiro y Sidón que para ustedes.
15 Y tú, Cafarnaún, ¿pretendes encumbrarte hasta el cielo? Pues caerás hasta el abismo.
16 Y dijo a sus discípulos: El que a ustedes escucha a mí me escucha; el que a ustedes desprecia a mí me desprecia; y quien a mí me desprecia, desprecia al que me envió.
Comentario
Jesús reprocha a las ciudades de Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm por su falta de conversión, a pesar de haber sido testigos de sus obras sanadoras-dignificadoras. Este pasaje nos confronta con una verdad incómoda: es fácil acostumbrarse a los signos de Dios y no dejarse transformar por ellos. Hoy, estas ciudades pueden representar a nuestras comunidades, donde escuchamos el Evangelio y vemos el dolor de los más pobres, pero nos gana la indiferencia. Jesús nos invita a sincerarnos: a reconocer que inconscientemente participamos de estructuras injustas. Aceptar o rechazar a Jesús no es algo abstracto. Es optar por los pequeños, los marginados, comprometiéndonos en la construcción de relaciones más justas. Cuando nos desentendemos de esa misión, rechazamos al mismo Dios que nos envía. Que estas palabras nos muevan a actuar con valentía y solidaridad, siendo verdaderos testigos de su Reino.
Pensamiento del día.
“Ignorar la Buena Noticia que trae Jesús es cerrar los ojos a la verdad que puede cambiar nuestra vida; escucharlo es elegir un camino de libertad y alegría auténticas.” (Joven de la Pastoral Juvenil de Centroamérica).