25 de Octubre de 2026

30a Semana Ordinario

Santos Frutos, Engracia y Valentín (s. VIII)

 

Éxodo 22,20-26: «Si explotan a viudas y huérfanos, se encenderá mi ira»

Salmo 18: «Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza»

1 Tesalonicenses 1,5c-10: Abandonaron los ídolos para servir a Dios    

Mateo 22,34-40: «Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo»

 

En aquel tiempo, al saber los fariseos que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron alrededor de él; 

35 y uno de ellos, doctor de la ley, le preguntó maliciosamente: 

36 Maestro, ¿cuál es el precepto más importante en la ley? 

37 Le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. 

38 Éste es el precepto más importante; 

39 pero el segundo es equivalente: Amarás al prójimo como a ti mismo. 

40 De estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas.

 

Comentario 

El texto del Éxodo de hoy pertenece a la legislación categórica, de cumplimiento obligatorio. Dios recuerda al pueblo de Israel su pacto de vivir en amor y misericordia con el prójimo, especialmente con los más vulnerables. Israel debe mirar su experiencia de esclavitud en Egipto y actuar con justicia hacia los oprimidos, reflejando la compasión de Dios.

En la carta a los Tesalonicenses, Pablo recuerda la misión en Tesalónica y su impacto transformador. Este testimonio inspira nuestra labor evangelizadora actual. La predicación debe ir acompañada de un testimonio de vida auténtico, que refleje el fervor de los primeros misioneros. Como ellos, estamos llamados a transmitir el evangelio no solo con palabras, sino con obras que despierten esperanza en los demás.

El evangelio de Mateo nos presenta a Jesús enfrentando la prueba de un doctor de la ley. Él resume la Ley y los Profetas en dos mandamientos inseparables: amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. Este amor a Dios no puede ser auténtico si no se traduce en compasión y servicio al hermano. Mirar a Dios nos exige ver a los demás con ojos de misericordia.

Hoy, este mensaje nos invita a concretar el amor en nuestras acciones. Como una familia que comparte el pan, cuidando que nadie pase necesidad, o una comunidad que ora unida y organiza campañas para ayudar a los más pobres. Cada gesto de servicio muestra cómo el amor a Dios se convierte en amor al prójimo.

Vivamos el mandamiento del amor con obras concretas. Seamos luz en nuestras familias, trabajos y comunidades, reflejando el amor de Dios en el mundo.

Señor, enséñanos a amarte con todo el corazón y a amar al prójimo como tú nos amas. Que nuestro amor transforme vidas y sea testimonio de tu presencia. Amén.

 

Pensamiento del día.

“Si buscamos a Dios, lo encontraremos en el amor al prójimo. Pero amarnos a nosotros mismos es vital para poder dar ese amor genuino.” (Inst. Corazón de María de Chascomús, Argentina).