27 de Octubre de 2026
30a Semana Ordinario
Santos Vicente, Sabina y Cristeta (s. IV)
Ef 5,21-33: Es éste el gran misterio
Sal 128: «Dichosos los que temen al Señor»
Lc 13,18-21: Crece y se hace un arbusto
Les decía Jesús: ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
19 Se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y las aves anidan en sus ramas.
20 Añadió: ¿A qué compararé el reino de Dios?
21 Se parece a la levadura que una mujer toma y mezcla con tres medidas de masa, hasta que todo fermenta.
Comentario
Pablo usa una comparación que, aunque malinterpretada muchas veces, busca iluminar la relación entre esposos desde el ejemplo de Cristo y su iglesia. El sometimiento del que habla no es una licencia para desigualdades, sino una invitación a que tanto mujeres como hombres vivan su amor con entrega total. Las esposas deben respeto a sus maridos, pero los maridos tampoco la tienen fácil: deben amar a sus esposas como Cristo amó a su iglesia, entregándose por completo. ¡Eso es un amor inmenso! Un amor que no se queda en palabras, sino que implica sacrificio, dedicación y cuidado mutuo. Este pasaje nos llama a reflexionar: ¿estamos alimentando y cuidando nuestro amor de pareja? Porque el amor al estilo de Cristo es esfuerzo y donación de ambas partes, un equilibrio que edifica y fortalece la relación. ¿Cómo estamos animando ese amor en nuestra vida diaria?
Pensamiento del día.
“Así como la levadura transforma la masa, el crecimiento personal ocurre cuando estamos juntos, apoyándonos en comunidad” (Inst. Corazón de María de Chascomús, Argentina).