6 de Febrero del 2026

4a Semana Ordinario

San Alfonso María Fusco (1910)

San Pablo Miki y compañeros (1597)

 

Eclo 47,2-11: De todo corazón amó David a su Creador

Sal 18: Bendito sea mi Dios y Salvador 

Mc 6,14-29: Muerte de Juan el Bautista

El rey Herodes se enteró, porque la fama de Jesús se divulgaba, y pensaba que Juan el Bautista había resucitado de entre los muertos y por eso tenía poderes milagrosos. 

15 Pero otros decían que era Elías y otros que era un profeta como los clásicos. 

16 Herodes lo oyó y dijo: Juan, a quien yo hice decapitar, ha resucitado. 

17 Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encarcelado, por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la que se había casado. 

18 Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 

19 Herodías le tenía rencor y quería darle muerte; pero no podía, 

20 porque Herodes respetaba a Juan; sabiendo que era hombre honrado y santo, lo protegía; hacía muchas cosas aconsejado por él y lo escuchaba con agrado. 

21 Llegó la oportunidad cuando, para su cumpleaños, Herodes ofreció un banquete a sus dignatarios, sus comandantes y a la gente principal de Galilea. 

22 Entró la hija de Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los convidados. El rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, que te lo daré. 

23 Y juró: Aunque me pidas la mitad de mi reino, te lo daré. 

24 Ella salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 

25 Entró enseguida, se acercó al rey y le pidió: Quiero que me des inmediatamente, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 

26 El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y por los convidados, no quiso contrariarla

27 Y despachó inmediatamente a un Verdugo con orden de traer la cabeza de Juan. El verdugo fue y lo decapitó en la prisión, 

28 trajo en una bandeja la cabeza y se la entregó a la muchacha; ella se la entregó a su madre. 

29 Sus discípulos, al enterarse, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

 

Comentario 

El martirio de Juan Bautista resalta el costo de proclamar la verdad. En el evangelio de hoy, Herodes cree que Jesús es Juan resucitado, mostrando la inquietud del poder frente a quienes denuncian el pecado. Aunque Herodes respetaba a Juan, no dudó en silenciarlo por presión y conveniencia. Juan murió por defender la justicia, y Jesús asumió esa misma valentía, enseñando que la verdad no se negocia. Hoy, la corrupción y la mentira siguen queriendo callar a quienes luchan por el bien común. Como discípulos, estamos llamados a vivir con la misma fuerza profética de Juan y Jesús, proclamando con valentía el Reino de Dios. ¿Nos atrevemos a defender la verdad frente a las injusticias de nuestro tiempo?

Pensamiento del día.

“Son muchos los jóvenes que, por constricción o falta de alternativas, viven perpetrando delitos y violencias: niños soldados, bandas armadas y criminales, tráfico de droga, terrorismo, etc.” (ChV 72).