13 de Julio de 2026

15a Semana Ordinario

Santa Teresa de los Andes (1920)
San Enrique (1024) 

 

Is 1,10-17: Aparten de mi vista sus malas acciones

Sal 50: «Al que sigue buen camino, le haré ver la salvación de Dios»»

Mt 10,34–11,1: «No vine a traer paz, sino espada»

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. 

35 Vine a enemistar a un hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 

36 y así el hombre tendrá por enemigos a los de su propia casa. 

37 Quien ame a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; quien ame a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí. 

38 Quien no tome su cruz para seguirme no es digno de mí. 

39 Quien se aferre a la vida la perderá; quien la pierda por mí la conservará.

40 El que los recibe a ustedes a mí me recibe; quien me recibe a mí recibe al que me envió. 

41 Quien recibe a un profeta por su condición de profeta tendrá paga de profeta; quien recibe a un justo por su condición de justo tendrá paga de justo.

42 Quien dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su condición de discípulo, les aseguro que no quedará sin recompensa. 

11,1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a los doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar por aquellas ciudades.

 

 

Comentario 

Ayer reflexionamos sobre las duras palabras del profeta dirigidas a una sociedad que piensa que Dios no ve las injusticias, la opresión y el sufrimiento que provocan. Peor aún, creen que sus sacrificios religiosos los justificarán ante Él. Pero Dios es claro: “Lávense, purifíquense, aparten de mi vista sus malas acciones. Cesen de obrar mal, aprendan a obrar bien; busquen el derecho, ayuden al oprimido, defiendan al huérfano, protejan a la viuda”. En resumen, debemos volcarnos hacia los empobrecidos y marginados, y junto a ellos construir un mundo mejor. Por eso Jesús dice: “No he venido a traer paz”. Sabe que sus palabras y acciones serán tan contundentes que generarán conflicto, tanto interior como social. Cuando se lucha por la justicia y contra la opresión y la corrupción, los conflictos son inevitables. ¡Estemos atentos a ello!

 

Pensamiento del día.

“Queridos jóvenes, por favor, no balconeen la vida, métanse en ella. Jesús no se quedó en el balcón, se metió; no balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús” (ChV 174).