15 de Julio de 2026
15a Semana Ordinario
San Buenaventura (1274)
Is 10,5-7.13-16: ¿Se envanece el hacha contra el leñador?
Sal 94: «El Señor no rechaza a su pueblo»
Mt 11,25-27: «Has revelado estas cosas a la gente sencilla»
En una ocasión Jesús exclamó: ¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla!
26 Sí, Padre, ésa ha sido tu elección.
27 Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce al Hijo, sino el Padre; nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo decida revelárselo.
Comentario
Así son los impíos: creen que, tras un triunfo, pueden conquistar lo que deseen, olvidando que fue la bendición del Señor lo que los llevó al éxito. No fueron solo sus fuerzas, sino Dios quien los inspiró y movió todo. A menudo nos pasa lo mismo: nos volvemos arrogantes por nuestros logros y hasta nos ponemos por encima de los demás, usándolos para nuestro beneficio. Es lo que llaman “vanidad de vanidades”. Por eso, es clave aprender a caminar humildemente con el Señor, celebrando los logros, pero dedicándoselos a Él, sirviendo con sencillez a los demás. Debemos ser personas sencillas, que entienden el misterio de la fe mejor que quienes buscan explicarlo solo con la razón. Sin humildad y sin confiar en la providencia de Dios, perderemos esa sencillez. Y es con sencillez como llegamos a conocer al Hijo y presentarlo a nuestros hermanos. Valoremos la humildad y la sencillez.
Pensamiento del día.
“Dios puede estar ofreciendo algo más, y en nuestra distracción cómoda no lo reconocemos” (ChV 284).