9 de Septiembre de 2026

23a Semana Ordinario

Santa María La Antigua, San Pedro Claver (1654)

 

1Cor 7,25-31: ¿Estás unido a una mujer? No te separes

Sal 45: «Escucha, hija, mira: inclina el oído»       

Lc 6,20-26: «¡Dichosos ustedes…! ¡Ay de ustedes…!»

 

Dirigiendo la mirada a los discípulos, les decía: Felices los pobres, porque el reino de Dios les pertenece. 

21 Felices los que ahora pasan hambre, porque serán saciados. Felices los que ahora lloran, porque reirán. 

22 Felices cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y desprecien su nombre a causa del Hijo del Hombre. 

23 Alégrense y llénense de gozo, porque el premio en el cielo es abundante. Del mismo modo los padres de ellos trataron a los profetas. 

24 Pero ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen su consuelo! 

25 ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados, porque pasarán hambre! ¡Ay de los que ahora ríen, porque llorarán y harán duelo! 

26 ¡Ay de ustedes cuando todos los alaben! Del mismo modo los padres de ellos trataron a los falsos profetas.

 

Comentario 

En las bienaventuranzas del evangelio de Lucas vemos una radiografía clara de cómo un orden social injusto impacta la vida humana: pobreza, hambre, sufrimiento y persecución. Estas situaciones deshumanizan, lanzan a las personas al dolor y la desesperanza, y las vuelven invisibles en una sociedad que descarta. Estos efectos van en contra del proyecto de Dios, que busca justicia y dignidad. La felicidad que proclama Jesús es, entonces, la acción liberadora de Dios, quien hace nuevas todas las cosas con su justicia y misericordia. Aunque a veces parezca que esta acción no se ve en nuestro día a día, especialmente cuando encontramos personas en miseria y abandono, nuestra fe nos llama a asumir una vocación profética. Transformar la sociedad también depende de nosotros: debemos anunciar la vida y denunciar la injusticia de un sistema que excluye y mata.

Pensamiento del día.

“Felices los que sufren por su fe, porque serán recompensados” (Lola Bolzán Trabucchi, Colegio Claret, Bahía Blanca, Argentina).