2 de Julio de 202
13a Semana Ordinario
Santos Proceso y Martiniano (s. I)
Am 7,10-17: Ve y profetiza a mi pueblo
Sal 19: Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos
Mt 9,1-8: La multitud alababa a Dios
En aquel tiempo Jesús subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a su ciudad.
2 Le trajeron un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe que tenían dijo al paralítico: ¡Ánimo, hijo! Tus pecados te son perdonados.
3 Entonces algunos letrados pensaron: Éste blasfema.
4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué piensan mal?
5 ¿Qué es más fácil, decir: “Se te perdonan tus pecados” o decir “Levántate y camina”?
6 Pues, para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, dirigiéndose al paralítico, le dijo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
7 Él se levantó y se fue a su casa.
8 La multitud, al verlo, quedó atemorizada y daba gloria a Dios por haber dado tal autoridad a los hombres.
Comentario
Ser perseguidos e incluso asesinados por ir en contra de los intereses de los poderosos es una posibilidad real. Sin embargo, la respuesta de Amós es profunda: no lo hace por sí mismo, sino porque Dios lo llamó (vocación) y lo capacitó internamente para su misión (existencia). Amós es un ejemplo de entrega total, a pesar de sus sufrimientos. También nosotros estamos llamados a esto. La pregunta es: ¿estamos dispuestos? Además, nos encontramos con un poder mayor: el poder de sanar, incluso de levantar a quien lo necesita. Así como Jesús hizo caminar al paralítico, también nosotros podemos “levantarnos” de nuestras decisiones que nos han postrado. Respondamos a la voz del Señor, que nos llama a ser profetas hoy, llevando nuestra “camilla” como recordatorio de que no debemos descuidarnos en anunciar el Reino.
Pensamiento del día.
“Ustedes sean capaces de ir contracorriente y sepan compartir a Jesús, comuniquen la fe que Él les regaló” (ChV 176).