6 de Marzo del 2026 (2)
2ª Semana de Cuaresma
Santa María de la Providencia (1871)
Gén 37,3-4.12-13a.17b-28: «Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo»
Sal 105: «Recordarán ustedes las maravillas que hizo el Señor»
Mt 21,33-43.45-46: Éste es el heredero: ¡vengan, matémoslo!
En aquel tiempo dijo Jesús a los jefes de los sacerdotes y ancianos: Escuchen otra parábola: Un hacendado plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; después la arrendó a unos viñadores y se fue.
34Cuando llegó el tiempo de la cosecha, mandó a sus sirvientes para recoger de los viñadores el fruto que le correspondía.
35Pero los viñadores agarraron a los sirvientes y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, y al tercero lo apedrearon.
36Envió otros sirvientes, más numerosos que los primeros, y los trataron de igual modo.
37Finalmente les envió a su hijo, pensando que respetarían a su hijo.
38Pero los viñadores, al ver al hijo, comentaron: Es el heredero. Lo matamos y nos quedamos con la herencia.
39Agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.
40Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿cómo tratará a aquellos viñadores?
41Le respondieron: Acabará con aquellos malvados y arrendará la viña a otros viñadores que le entreguen su fruto a su debido tiempo.
42Jesús les dijo: ¿No han leído nunca en la Escritura: ‘La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro?’
43Por eso les digo que a ustedes les quitarán el Reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos.
45Cuando los sumos sacerdotes y los fariseos oyeron sus parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
46Intentaron arrestarlo, pero tuvieron miedo de la multitud, que lo tenía por profeta.
Comentario
La parábola expone la actitud de líderes que actúan como dueños de lo que solo administran. Olvidan que están al servicio de Dios y, creyéndose intocables, cometen abusos y rechazan la rendición de cuentas. Jesús les advierte que el juicio llegará y que perderán su poder. Tanto en la Iglesia como en la sociedad, la transparencia es clave para evitar abusos y fomentar la justicia. Sin embargo, quien exige cuentas suele ser visto como rebelde o incómodo. Como seguidores de Jesús, debemos promover una autoridad basada en el servicio y estar atentos a prevenir injusticias. ¿Qué tan transparentes somos en nuestras propias responsabilidades? ¿Qué hacemos para exigir y vivir una autoridad justa?
Pensamiento del día.
“Dios nos invita a responderle con generosidad, a dar frutos de amor compartido, renunciando a toda clase de egoísmo” (Joven anónimo de Centroamérica).