5 de Septiembre de 2026
22a Semana Ordinario
San Lorenzo Justiniano (1455)
Santa Teresa de Calcuta (1997)
1Cor 4,6b-15: Hemos pasado hambre y sed y falta de ropa
Sal: 145: «Cerca está el Señor de los que lo invocan»»
Lc 6,1-5: «¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?»
Un sábado en que atravesaba unos campos de trigo, los discípulos de Jesús arrancaban espigas, las frotaban con las manos y comían el grano.
2 Unos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacen en sábado una cosa prohibida?
3 Jesús les contestó: ¿No han leído lo que hizo David con sus compañeros cuando estaban hambrientos?
4 Entró en la casa de Dios, tomó los panes consagrados, que pueden comer sólo los sacerdotes, comió y los compartió con sus compañeros.
5 Y añadió: El Hijo del Hombre es Señor del sábado.
Comentario
Una de las bases de la espiritualidad del Evangelio de Jesús es que une la causa de Dios con la causa de la vida. Esto nos lleva a descubrir a Dios en la medida en que defendemos, cuidamos, respetamos y dignificamos la vida en todas sus formas. La esencia de la espiritualidad cristiana está en dar vida a quienes la tienen disminuida y atropellada por la cultura del descarte. Hoy el evangelio nos invita a cuestionarnos: ¿qué es realmente esencial en la comunidad de fe? ¿Defender estructuras anticuadas que ya no responden a las necesidades actuales, o avanzar hacia una comunidad sensible a los signos de los tiempos? Jesús nos muestra el camino al actuar con sabiduría y compasión, cuidando la vida de sus discípulos pese a las limitaciones de su contexto. Reflexionemos: ¿Nuestra acción pastoral realmente cuida y promueve la vida de los empobrecidos y excluidos? ¿Escuchamos su clamor con atención?
Pensamiento del día.
“Lo que realmente le importa a Dios es el bien y la solidaridad del ser humano, más que las reglas y leyes” (Valentín De Monte, Colegio Claret, Bahía Blanca, Argentina).