26 de Octubre de 2026
30a Semana Ordinario
San Evaristo (s. II) San Paulina Jaricot (1862)
Ef 4,32–5,8: Vivan en el amor como Cristo
Sal 1: «Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos»
Lc 13,10-17: Al punto se enderezó y daba gloria a Dios
Un sábado estaba Jesús enseñando en una sinagoga,
11 cuando se presentó una mujer que llevaba dieciocho años padeciendo de un espíritu. Andaba encorvada, sin poder enderezarse completamente.
12 Jesús, al verla, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.
13 Le impuso las manos y al punto se enderezó y daba gloria a Dios.
14 El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, intervino para decir a la gente: Hay seis días en que se debe trabajar. Vengan a hacerse curar esos días, y no en sábado.
15 El Señor le respondió: ¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no suelta al buey o al asno del pesebre para llevarlo a beber?
16 Y a esta hija de Abrahán, a quién Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarle las ataduras en sábado?
17 Cuando decía esto, sus adversarios se sentían confundidos, mientras que la gente se alegraba de las maravillas que realizaba.
Comentario
Pablo, en la primera lectura, anima a las comunidades cristianas a no dejarse arrastrar por las costumbres de su tiempo. Es un llamado a vivir como hijos de la luz, porque quien camina en la luz ve todo con claridad. Este mensaje sigue siendo para nosotros hoy: elegir la luz para no perdernos en las sombras de lo que no edifica. En el evangelio, Jesús toma la iniciativa, llama a una mujer encorvada y la libera. Si analizamos las reacciones de los personajes, encontramos una enseñanza en cada uno: la mujer celebra su sanación, el jefe de la sinagoga se molesta, los opositores de Jesús quedan confundidos, y la gente sencilla se llena de alegría. ¿Qué diferencia a unos de otros? La disposición de abrirse a la luz. La pregunta es clara: ¿Dónde estamos nosotros? ¿Con los que critican y no entienden, o con los que confían y celebran la acción de Dios?
Pensamiento del día.
“Ayudar al prójimo no debe tener horarios ni límites. El verdadero regalo de servir está en cómo llena y nutre nuestra vida” (Inst. Corazón de María de Chascomús, Argentina).