6 de Septiembre de 2026
22a Semana Ordinario
San Eleuterio (s. V)
Ezequiel 33,7-9: «Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre»
Salmo 95: «Ojalá escuchen hoy la voz del Señor»
Romanos 13,8-10: Amar es cumplir la plenitud de la ley»
Mateo 18,15-20: «Si te hace caso, has salvado a tu hermano»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas. Si te escucha has ganado a tu hermano.
16 Si no te hace caso, hazte acompañar de uno o dos, para que el asunto se resuelva por dos o tres testigos.
17 Si no les hace caso, informa a la comunidad. Y si no hace caso a la comunidad considéralo un pagano o un recaudador de impuestos.
18 Les aseguro que lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
19 Les digo también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre del cielo se la concederá.
20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí, en medio de ellos.
Comentario
Las lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre nuestra responsabilidad humana y cristiana de cuidar la vida de nuestros hermanos y hermanas y de proteger la vida en comunidad. Vivimos en una cultura digital que abarca casi todos los aspectos de nuestra vida diaria y se ha vuelto esencial para el funcionamiento de la sociedad. Esta cultura ha cambiado nuestra forma de percibir el tiempo, el espacio, a nosotros mismos, a los demás y al mundo. Nos propone nuevas maneras de comunicarnos, aprender, informarnos y relacionarnos con otros (CV 86).
Todos hemos visto los beneficios del mundo digital: comunicación instantánea, conexión con personas y organizaciones de todo el mundo, acceso rápido a la información, e incluso la posibilidad de anunciar la Palabra y denunciar injusticias. Sin embargo, también vemos cómo el internet y las redes sociales profundizan la soledad, la dependencia y el aislamiento, y dificultan las relaciones cara a cara y los vínculos sinceros y profundos.
Las lecturas nos recuerdan que la persona debe estar al centro de la comunidad. Como dice el Papa Francisco, debemos tener el valor de colocar el valor único de cada persona en el centro, en conexión con quienes la rodean y con la realidad que vive. Por eso, es urgente amar al prójimo y cuidar a nuestros hermanos a través del apoyo mutuo, la corrección fraterna y la vida comunitaria basada en el amor, la escucha, el diálogo y la reflexión. Estos valores nos capacitan para construir una sociedad donde nadie quede excluido.
El evangelio de Mateo nos habla de la importancia de hacer todo lo posible por mantener unida y animada a la comunidad, a pesar de las diferencias y conflictos. ¿Ponemos en el centro de nuestras comunidades de fe la vida de cada persona? ¿Somos capaces de escuchar y dialogar en medio de la diversidad?
Pensamiento del día.
“Un hermano ganado es un regalo eterno que trasciende el tiempo” (Pilar Molina Burgos, Colegio Claret, Bahía Blanca, Argentina).