17 de Julio de 2026

15a Semana Ordinario


San Alejo (s. V)
Santos Mártires Carmelitas (1794)

 

Is 38,1-6.21-22.7-8: «He escuchado tu oración»

Interleccional Is 38: «Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía»»

Mt 12,1-8: El Hijo del Hombre es Señor del sábado

 

En cierta ocasión, Jesús atravesaba unos campos de trigo en día sábado. Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas. 

2 Los fariseos le dijeron: Mira, tus discípulos están haciendo en sábado una cosa prohibida. 

3 Él les respondió: ¿No han leído lo que hizo David y sus compañeros cuando estaban hambrientos? 

4 Entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes. 

5 ¿No han leído en la ley que, en el templo y en sábado, los sacerdotes quebrantan el reposo sin incurrir en culpa? 

6 Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien mayor que el templo. 

7 Si comprendieran lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. 

8 Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado.

 

Comentario 

Señor, ten presente que he actuado según tu voluntad, con corazón sincero e íntegro, y he hecho lo que te agrada”. ¿Cuántos podemos decir eso ante Dios? A veces nos enfocamos tanto en nuestros errores que nos cuesta reconocer que, en mayor o menor medida, esa frase puede aplicarse a nosotros. ¡Claro que podemos pedir la misericordia del Señor por nuestro buen caminar! Y Dios nos escucha, como lo hizo con Ezequías, también puede cumplirnos a nosotros. “Misericordia quiero y no sacrificios”. Esa misericordia debe empezar con nosotros, pero extenderse a nuestros hermanos. La verdadera entrega al Señor pasa por practicar la misericordia. Quien la ha experimentado, debe estar preparado para brindarla a quienes sufren. Conectar con los que sufren para servirles, porque en el fondo, el Señor nos recuerda que el ser humano es lo más importante para Él.

 

Pensamiento del día.

“Jesús camina con los dos discípulos para estar en su compañía, recorre el camino con ellos” (ChV 237).