1 de Junio de 2026

9a Semana Ordinario

San Justino (165)

 

2Pe 1,1-7: Nos ha dado los bienes prometidos 

Sal 91: «Dios mío, confío en ti»          

Mc 12,1-12: Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña

 

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablarles en parábolas a los sacerdotes, escribas y ancianos: Un hombre plantó una viña, la rodeó con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre; se la arrendó a unos viñadores y se marchó. 

2 A su debido tiempo, envió un sirviente a los viñadores para cobrar su parte del fruto de la viña. 

3 Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. 

4 Les envió un segundo sirviente; y ellos lo maltrataron y lo injuriaron. 

5 Envió un tercero, y lo mataron; y a otros muchos: a unos los apalearon, a otros los mataron. 

6 Le quedaba uno, su hijo querido, y lo envió en último término, pensando que respetarían a su hijo. 

7 Pero los viñadores se dijeron: Es el heredero. Lo matamos y la herencia será nuestra. 

8 Así que lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. 

9 Ahora bien, ¿qué hará el dueño de la viña? Irá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. 

10 ¿No han leído aquel texto de la Escritura: ‘La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; 

11 es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro?’ 

12 Intentaron arrestarlo, porque comprendieron que la parábola era para ellos. Pero, como tenían miedo a la gente, lo dejaron y se fueron. 

 

Comentario 

La parábola de los viñadores refleja la historia de Israel, pueblo elegido por Dios para ser luz y testigo de su amor. Sin embargo, muestra cómo el ser humano cae en la tentación de creerse autosuficiente y negar la gracia divina. En lugar de responder al amor de Dios amando y sirviendo, el orgullo y la soberbia se apoderan del corazón, volviendo al hombre en tirano y opresor. La parábola destaca el rechazo de los líderes religiosos hacia los profetas y, finalmente, hacia el Hijo mismo. Jesús, la Palabra del Padre, revela el verdadero plan de Dios: un amor que busca la vida plena para todos y una respuesta corresponsable. El rechazo del Hijo no anula el plan de salvación, sino que lo reafirma. Esta parábola nos invita a cuestionarnos: ¿estamos dispuestos a abrir el corazón y trabajar por un mundo donde el amor de Dios sea visible en cada acción?

 

Pensamiento del día.

“Respetar a Dios, asumir con responsabilidad los que se nos ha confiado y tomar decisiones justas, sabiendo que nuestras acciones tienen consecuencias” (Benjamín Guerra, 15 años, Colegio Parroquial de Andacollo, Chile).