16 de Febrero del 2026

6a Semana Ordinario

San Macario (390)

 

Sant 1,1-11: Y si la constancia llega hasta el final, serán perfectos e íntegros

Sal 119: «Cuando me alcance tu compasión, viviré, Señor»  

Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

 

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con él, pidiéndole, para ponerlo a prueba, una señal del cielo. 

12 Él suspiró profundamente y dijo: ¿Para qué pide una señal esta generación? Les aseguro que a esta generación no se le dará ninguna señal. 

13 Dejándolos, se embarcó de nuevo y pasó a la otra orilla.

 

Comentario 

A lo largo de la historia, muchas personas han concebido a Dios como un “mago”, que realiza milagros para demostrar su existencia y hace signos espectaculares para sentir su presencia. Sin embargo, esta visión refleja la idea de un Dios controlador, distante de la experiencia del Dios cristiano. El mayor signo que nos ha dado Dios es haberse hecho humano. Nos enseña que el verdadero camino hacia lo divino pasa por lo profundamente humano. Dios no se revela en manifestaciones extraordinarias, sino en lo cotidiano de la vida. Está presente en nuestras relaciones, en nuestras luchas y en cada pequeño gesto de amor, paz y justicia. Camina a nuestro lado, acompañándonos en cada momento. La verdadera pregunta es: ¿somos capaces de descubrir a Dios en lo ordinario y comprometernos con su llamada? Al buscar justicia, paz y fraternidad, reflejamos su presencia en el mundo, actuando como sus manos y voz.

 

Pensamiento del día.

“No nos volvemos luminosos cuando exhibimos una imagen perfecta… Nos volvemos luminosos cuando aceptando a Jesús, aprendemos a amar como Él” (Papa Francisco a los jóvenes, 2023).