2 de Noviembre de 2026
31a Semana Ordinario
Conmemoración de los Fieles Difuntos
Job 19,1.23-27a: «Yo sé que está vivo mi Redentor»
Sal 25: «A ti, Señor, elevo mi alma»
1Tes 4,13-14: No estén tristes como quien no tiene esperanza
Jn 11,17-27: Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto
Cuando Jesús llegó, encontró que llevaba cuatro días en el sepulcro.
18 Betania queda cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros.
19 Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para darles el pésame por la muerte de su hermano.
20 Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
21 Marta dijo a Jesús: Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto.
22 Pero yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá.
23 Le dice Jesús: Tu hermano resucitará.
24 Le dice Marta: Sé que resucitará en la resurrección del último día.
25 Jesús le contestó: Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá;
26 y quien vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Lo crees?
27 Le contestó: Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.
Comentario
La muerte, en la fe cristiana, es una puerta hacia la resurrección. En Cristo, entendemos que su muerte nos abrió el camino para que nuestra propia muerte no sea el final, sino el inicio de la vida eterna. Por eso, San Pablo nos recuerda: “No se entristezcan como los que no tienen esperanza”. Y Jesús lo confirma en el evangelio: “El que cree en mí, aunque muera, vivirá”. Esta certeza nos consuela: nuestros seres queridos no mueren para siempre. Sin embargo, la muerte también trae una ambivalencia dolorosa. Por un lado, sentimos el dolor de la pérdida, y por otro, la culpa por lo que no dijimos o no hicimos. Por eso, es importante expresar amor, gratitud y gestos de bondad mientras compartimos la vida. Al final, lo que quedará será el recuerdo que dejamos: ¿será positivo o quedará algo pendiente? La invitación es clara: no dejemos nada por decir o hacer hoy.
Pensamiento del día.
“La muerte y resurrección de Jesús nos muestran que, incluso en los momentos más oscuros, hay esperanza y nueva vida” (Inst. Corazón de María de Chascomús, Argentina).