26 de Junio de 2026

12a Semana Ordinario

San José María Robles (1927)

 

2Re 25,1-12: Marchó Judá al desierto

Sal 138: «Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti»          

Mt 8,1-4: «Si quieres, puedes sanarme»

 

En aquel tiempo, cuando bajaba Jesús del monte, lo seguía una gran multitud. 

2 Un leproso se le acercó, se postró ante él y le dijo: Señor, si quieres, puedes sanarme. 

3 Él extendió la mano y lo tocó diciendo: Lo quiero, queda sano. Y en ese instante se sanó de la lepra. 

4 Jesús le dijo: No se lo digas a nadie; ve a presentarte al sacerdote y, para que les conste, lleva la ofrenda establecida por Moisés.

 

 

Comentario 

La frase “si quieres, puedes sanarme” no expresa duda sobre el poder de Jesús, sino sobre si Él querría hacerlo. El leproso parece aceptar que, si Jesús no lo sana, tendría sus razones, ya que la ley prohibía acercarse a un leproso. Pero la respuesta de Jesús desafía esa lógica, pues lo toca, sin importarle lo que la norma decía. Jesús, cuando se trata de la vida de una persona, no sigue reglas que oprimen. Si una ley es injusta, Él la cuestiona en favor de quienes sufren. Jesús nos enseña que la vida y la dignidad de las personas están por encima de cualquier ley manipulada por los poderosos. Como cristianos, nuestra tarea es responder al “espíritu” de la ley, no a su letra cuando esta causa injusticia, dolor o muerte. ¿Estamos dispuestos a seguir el ejemplo de Jesús y poner la vida primero, por encima de las normas que esclavizan?

 

Pensamiento del día.

“Déjense ayudar por la oración, que ensancha el corazón y que, abriéndonos al encuentro con Dios, nos ayuda a ver en quién encontramos a un hermano y una hermana” (Papa Francisco a los jóvenes de Baréin, 2022).