12 de Febrero del 2026

5º Ordinario Ordinario

Santa Eulalia (304)

 

1Re 11,4-13: «Por haber sido infiel te sacaré el reino»

Sal 106: «Acuérdate de mí Señor, por amor a tu pueblo 

Mc 7,24-30: Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños

 

En aquel tiempo, Jesús se puso en camino y se dirigió a la región de Tiro. Entró en una casa con intención de pasar inadvertido, pero no lo logró. 

25Una mujer que tenía a su hija poseída por un espíritu inmundo se enteró de su llegada, acudió y se postró a sus pies. 

26 La mujer era pagana, natural de la Fenicia siria. Le pedía que expulsase de su hija al demonio. 

27 Jesús le respondió: Deja que primero se sacien los hijos. No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos. 

28 Ella replicó: Señor, también los perritos, debajo de la mesa, comen de las migas que dejan caer los niños. 

29 Le dijo: Por eso que has dicho, puedes irte, que el demonio ha salido de tu hija. 

30 Se volvió a casa y encontró a su hija acostada en la cama; el demonio había salido.

 

Comentario 

El evangelio sitúa a Jesús en la región de Tiro y Sidón, en la frontera norte de Palestina, tierra de no creyentes. Él busca pasar desapercibido, pero no lo consigue; su fama ha cruzado fronteras, y una mujer sirofenicia lo aborda para pedir por la salud de su hija. La respuesta de Jesús a la solicitud de la mujer es desconcertante, tanto para ella como para la multitud. Sin embargo, la mujer no tarda en responder, y su contestación es aún más sorprendente que la del Maestro: “Señor, también los perritos, debajo de la mesa, comen de las migas que dejan caer los niños”. Con esta respuesta, la mujer demuestra una profunda convicción de fe, incluso en una tierra pagana, y consigue la sanación de su hija. Este encuentro con Jesús transforma a todos los presentes. Jesús cambia de actitud, la niña es curada, la mujer es confirmada en la fe, y los testigos aprenden tanto de la mujer como del Maestro.

Pensamiento del día.

Hace falta tener “la capacidad de encontrar caminos donde otros ven sólo murallas, es la habilidad de reconocer posibilidades donde otros ven solamente peligros” (ChV 67).