12 de Abril del 2026

2º Domingo de Pascua

San José Moscati (1927)

San Julio I (352)

 

Hechos 2,42-47: Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común

Salmo 118: «Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia»

1 Pedro 1,3-9: «Nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva»    

Juan 20,19-31: A los ocho días, llegó Jesús

 

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dijo: La paz esté con ustedes. 

20Después de decir esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. 

21 Jesús repitió: La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes. 

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban el Espíritu Santo. 

23 A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados; a quienes se los retengan les quedarán retenidos. 

24 Tomás, llamado Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 

25 Los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Él replicó: Si no veo en sus manos la marca de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos, y la mano por su costado, no creeré.

26 A los ocho días estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: La paz esté con ustedes. 

27 Después dijo a Tomás: Mira mis manos y toca mis heridas; extiende tu mano y palpa mi costado, en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe. 

28 Le contestó Tomás: Señor mío y Dios mío. 

29 Le dijo Jesús: Porque me has visto, has creído; felices los que crean sin haber visto. 

30 Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están relatadas en este libro. 

31 Éstas quedan escritas para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él.

 

Comentario 

Lucas nos muestra una comunidad transformada por la Resurrección de Cristo, donde la unidad y el compartir todo en común reflejan la nueva vida en el Resucitado. Este modelo, donde nadie pasa necesidad y todos se cuidan, nos invita a crear espacios de solidaridad y amor, impulsados por la fuerza transformadora de la resurrección. Las nuevas generaciones, con su sensibilidad hacia la justicia y la solidaridad, se sienten atraídas por estas comunidades que son signos auténticos de Vida Nueva, donde el amor y el cuidado mutuo son la norma.

En la carta de Pedro, vemos que, por la resurrección de Cristo, hemos renacido para una esperanza viva que transforma nuestra vida ahora. Esto nos impulsa a enfrentar las dificultades con alegría, sabiendo que nuestra fe, al ser fortalecida, se convierte en un testimonio valioso. Lo que esperamos en el más allá se convierte en un horizonte que inspira una esperanza activa, manifestada en nuestras acciones diarias, construyendo comunidades donde la fe y la esperanza generan frutos de amor y vida.

El relato de Juan subraya la importancia de la comunidad para experimentar a Jesús resucitado. Los discípulos, aunque llenos de miedo y encerrados, encuentran en la presencia de Jesús paz y alegría en comunidad. Es en esta unión donde Jesús nos ayuda a superar los miedos y a vivir procesos de sanación. Además de la paz, Jesús les da el Espíritu Santo, sanando las heridas de la violencia y enviándolos a una misión de amor y reconciliación. La comunidad se convierte en un espacio vital donde el gozo de la resurrección se vive y se comparte. Quienes participan en la vida comunitaria experimentan la alegría de encontrar al Resucitado entre sus hermanos y hermanas. Tomás, al no estar presente, duda, pero al reintegrarse a la comunidad, su fe se restaura y también se llena de alegría. La resurrección no es una experiencia individual, sino comunitaria; en esa comunión la fe se fortalece y el amor se hace visible. La verdadera alegría y paz se encuentran cuando caminamos juntos como una comunidad resucitada, llena de esperanza y en misión. ¿Valoras tu vida en comunidad?

 

Pensamiento del día.

“Las dudas son como llaves que queremos tirar, pero Jesús las toma y nos abre puertas que nunca imaginamos. Creer en Él es permitir que su amor cura las heridas más profundas” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).