6 de Agosto de 2026

18a Semana Ordinario

Transfiguración del Señor

 

Dn 7,9-10.13-14: Su vestido era blanco como nieve

Sal 97: «El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra»

2 Pe 1,16-19: «Oímos esta voz del cielo»»       

Mt 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

 

En aquel tiempo, llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. 

2 Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. 

3De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 

4 Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué bien se está aquí! Si te parece, armaré tres carpas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 

5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa les hizo sombra y de la nube salió una voz que decía: Éste es mi Hijo querido, mi predilecto. Escúchenlo. 

6 Al oírlo, los discípulos cayeron boca abajo temblando de mucho miedo. 

7 Jesús se acercó, los tocó y les dijo: ¡Levántense, no tengan miedo! 

8 Cuando levantaron la vista, sólo vieron a Jesús. 

9 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó: No cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

 

 

Comentario 

El evangelio de la fiesta de la Transfiguración de Jesús comienza con la habitual frase “En aquel tiempo”, pero tanto Mateo como Marcos inician diciendo “a los seis días”. El número seis anticipa el séptimo, el número de la plenitud. Esto indica que la Transfiguración es el “día siete”, un adelanto de la Pascua. Jesús revela a Pedro, Santiago y Juan su divinidad y mesianismo, pero también les deja claro que, para llegar a esa gloria, primero debe pasar por la cruz. Moisés y Elías, representando toda la Biblia hebrea, conversan con Jesús sobre su muerte en Jerusalén, como menciona Lucas (9,31). Los discípulos, maravillados, expresan su alegría al ver la plenitud de vida de Dios reflejada en Jesús. Esta experiencia nos invita a todos a conocer vitalmente a Jesús como el reflejo humano de Dios, y a vivir nuestra propia transfiguración, pasando primero por nuestras cruces. Luego, debemos bajar al mundo cotidiano, dispuestos a anunciar lo que hemos visto y oído. Oremos por la transfiguración de todo el pueblo y la creación.

 

Pensamiento del día.

“Tanto en los momentos de comodidad, como en medio del temor: Jesús está ahí” (Camila Ramos, Inst. Claret Temuco, Chile).