23 de Marzo del 2026

5ª Semana de Cuaresma 

San Toribio de Mogrovejo (1606)

   

Dn 13,1-9.15-17.19-30.33-62: Ahora tengo que morir

Sal 23: «Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo»

Jn 8,1-11: El que esté sin pecado, que tire la primera piedra

 

En aquel tiempo, Jesús se dirigió al monte de los Olivos. 

2 Por la mañana volvió al Templo. Todo el mundo acudía a él y, sentado, los instruía. 

3 Los letrados y fariseos le presentaron una mujer sorprendida en adulterio, la colocaron en el centro, 

4 y le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en adulterio. 

5 La ley de Moisés ordena que mujeres como ésta sean apedreadas; tú, ¿qué dices? 

6 Decían esto para ponerlo a prueba, para tener de qué acusarlo. Jesús se agachó y con el dedo se puso a escribir en el suelo. 

7 Como insistían en sus preguntas, se incorporó y les dijo: El que no tenga pecado, tire la primera piedra. 

8 De nuevo se agachó y seguía escribiendo en el suelo. 

9 Los oyentes se fueron retirando uno a uno, empezando por los más ancianos hasta el último. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí en el centro. 

10 Jesús se incorporó y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? 

11 Ella contestó: Nadie, Señor. Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más.

 

Comentario 

El relato de la mujer sorprendida en adulterio es enigmático por varios motivos. Los personajes involucrados permanecen anónimos: acusados, testigos y jueces. No se menciona ni el tiempo ni el lugar del delito. Además, no aparece ni el cómplice ni la persona agraviada, ambos hombres. Es difícil creer que los expertos en la ley pretendieran enfrentar a un maestro sencillo con las enseñanzas de Moisés. Este pasaje ha sido visto como un “garbanzo lucano” (fuera de lugar) en el evangelio de Juan, algo que no encaja del todo. Sin embargo, lo innegable es la misericordia de Jesús, quien libera a la mujer condenada al perdón. Lo que él escribió en el suelo ha generado todo tipo de especulaciones. Parece que el mensaje contrasta las leyes de Moisés, escritas en piedra, con las palabras de Jesús, que tocan el corazón. ¿Cómo promovemos la misericordia y el perdón, no solo en lo personal, sino también en lo social? Jesús es el camino hacia esa nueva alianza que necesitamos.

 

Pensamiento del día.

“Jesús nos enseña a perdonar a los demás y no juzgarlos, pues cometemos errores y podemos mejorar” (Arianna Meyhuey Portugal, Colegio Claretiano Lima, Perú).