30 de Julio de 2026
17a Semana Ordinario
San Pedro Crisólogo (451)
Santa Ma. de Jesús Venegas (1959)
Jer 18,1-6: Como barro en manos del Alfarero
Sal 146: «Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob»»
Mt 13,47-53: Reúnen los peces buenos en cestos
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: El Reino de los cielos se parece a una red echada al mar, que atrapa peces de toda especie.
48 Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, y sentándose, reúnen los buenos en cestas y los que no valen los tiran.
49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos
50 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
51 ¿Lo han entendido todo? Le responden que sí,
52 y él les dijo: Pues bien, un letrado que se ha hecho discípulo del reino de los cielos se parece al dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
53 Cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí.
Comentario
Mateo concluye su recorrido por las parábolas del Reino con la parábola de la red que recoge toda clase de peces, tanto los buenos como los malos, en sintonía con la parábola del trigo y la cizaña. Ambas se centran en el juicio final que Dios realizará al final de la historia. Mientras tanto, nos toca vivir en este tiempo intermedio, entre el descubrimiento del tesoro escondido y la perla preciosa, si es que ya los hemos encontrado, y el momento del juicio. La vida es ese tiempo de preparación, donde vivimos como peregrinos y ciudadanos del Reino. A nosotros no nos corresponde juzgar, ese es el examen final de Dios. Pero, por gracia, ya conocemos el contenido de ese examen (Mt 25,31-45). Dios, en su infinita compasión, nos lo ha revelado en su Hijo, Jesús. Por lo tanto, estamos llamados a ser discípulos aventajados, conocedores de la Palabra, y expertos en la asignatura del amor, sacando del arca tanto las enseñanzas del Antiguo como del Nuevo Testamento, para vivir la Buena Nueva.
Pensamiento del día.
“Busquemos como Jesús resaltar lo bueno sobre lo malo. Pero recordemos que incluso en lo malo, desde la mirada de Dios, siempre hay aprendizajes” (Fernando Muñoz, Inst. Claret Temuco, Chile).