6 de Noviembre de 2026
31a Semana Ordinario
San Severo (303)
Flp 3,17–4,1: Aguardamos un salvador; él transformará nuestro cuerpo humilde
Sal 122: «Vamos alegres a la casa del Señor»
Lc 16,1-8: Los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz
En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador. Le llegaron quejas de que estaba derrochando sus bienes.
2 Lo llamó y le dijo: ¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir en tu puesto.
3El administrador pensó: ¿Qué voy a hacer ahora que el dueño me quita mi puesto? Para cavar no tengo fuerzas, pedir limosna me da vergüenza.
4 Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me despidan, alguno me reciba en su casa.
5 Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor?
6 Contestó: Cien barriles de aceite. Le dijo: Toma el recibo, siéntate enseguida y escribe cincuenta.
7 Al segundo le dijo: Y tú, ¿cuánto debes? Contestó: Cuarenta toneladas de trigo. Le dijo: Toma tu recibo y escribe treinta.
8 El dueño alabó al administrador deshonesto por la astucia con que había actuado. Porque los hijos de este mundo son más astutos con sus semejantes que los hijos de la luz.
Comentario
La parábola del administrador infiel nos invita a reflexionar sobre la astucia con la que este hombre aprovecha su tiempo para asegurar su futuro. Aunque fue acusado de malgastar los bienes de su jefe, éste le dio una última oportunidad para ajustar cuentas. Sorprendentemente, su prudencia es reconocida, y con eso aprendemos una lección clave: debemos usar sabiamente lo que Dios nos ha confiado hoy para prepararnos para el mañana. La pregunta es: ¿cómo estamos administrando lo que tenemos? Puede ser nuestra familia, nuestros talentos, el trabajo o incluso la creación. No sabemos cuándo nos tocará rendir cuentas, pero sí podemos empezar a actuar con responsabilidad ahora. Que Dios nos ayude a ser constantes, fieles y buenos administradores de todo lo que nos ha confiado, cuidando especialmente la vida y el mundo que compartimos. Así estaremos listos cuando llegue el momento de entregar lo que Él nos prestó.
Pensamiento del día.
“Jesús nos enseña a ser astutos en nuestro servicio a Dios, usando lo que tenemos de manera sabia y generosa para preparar un futuro lleno de bendiciones” (Joven de la Pastoral Juvenil de Centroamérica).