5 de Junio de 2026

9a Semana Ordinario

San Bonifacio (754)

 

2Tim 3,10-17: El que se proponga vivir como buen cristiano será perseguido

Sal 119: «Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor»          

Mc 12,35-37: «¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?»

 

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús tomó la palabra y dijo: ¿Por qué dicen los letrados que el Mesías es Hijo de David? 

36 Si el mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dijo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. 

37 David mismo lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? La multitud escuchaba a Jesús con gusto.  

 

Comentario 

Jesús plantea una pregunta sobre la identidad del Mesías que desconcierta a los maestros de la Ley. Ellos veían al Mesías solo como un descendiente de David, una figura política que restauraría Israel. Jesús revela que el Mesías es mucho más: es Señor, no solo hijo de David, sino Hijo de Dios. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia identidad. Así como los líderes religiosos no comprendían plenamente quién era Jesús, nosotros a veces nos definimos por roles, títulos o expectativas ajenas, olvidando nuestra verdadera dignidad como hijos de Dios. Jesús nos llama a vivir desde esta identidad más profunda. Comprender quiénes somos en Cristo nos libera de falsas expectativas y nos recuerda que nuestra vida tiene un propósito divino. Vivir desde esta verdad nos lleva a preguntarnos: ¿Estoy viviendo según la identidad que Dios me ha dado, reconociéndome como su hijo amado, o me dejo definir por los modelos superficiales del mundo?

 

Pensamiento del día.

“Somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos” (ChV 253).