26 de Enero del 2026

3a Semana Ordinario 

Santos Timoteo y Tito (s. I) 

2Sm 5,1-7.10: “Tú eres el pastor de mi pueblo Israel”

Sal 89: “Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán”

Mc 3,22-30: Satanás está perdido

En aquel tiempo, los letrados que habían bajado de Jerusalén decían: Lleva dentro a Belcebú y expulsa los demonios con el poder del jefe de los demonios. 

23 Él los llamó y por medio de comparaciones les explicó: ¿Cómo puede Satanás expulsarse a sí mismo? 

24 Un reino dividido internamente no puede sostenerse. 

25 Una casa dividida internamente tampoco. 

26 Si Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede mantenerse en pie, antes perece.

27 Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear, luego, la casa. 

28 Les aseguro que a los hombres se les pueden perdonar todos los pecados y las blasfemias que pronuncien. 

29 Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás tendrá perdón; será culpable para siempre. 

30 Jesús dijo esto porque ellos decían que él tenía dentro un espíritu inmundo.

Comentario 

Las palabras de Pablo a Timoteo, recordándole la fe que heredó de su abuela Loide y su madre Eunice, nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia fe, vivida en familia y en comunidad. Esa fe que nos fortalece, porque no hemos recibido un espíritu de cobardía, sino de poder, amor y templanza. Es el Espíritu que hemos heredado, junto con nuestra fe. El Evangelio relata el envío de los 72 discípulos, con una misión clara: “No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias”. Ellos llevan la fuerza del Espíritu, con el don de sanar a los enfermos, pero su misión principal es ser mensajeros de la paz, esa paz que viene de Jesús y que, lamentablemente, falta en muchos lugares. Una paz que solo se puede lograr con justicia social. Los enemigos del reino son también enemigos de la paz, lobos disfrazados de ovejas. La tarea de los discípulos es desenmascarar esta realidad con valentía y la fuerza de la fe que Pablo recordó a Timoteo, anunciando que el reino ya está entre nosotros, aunque la mies sea mucha y los obreros pocos.  

Pensamiento del día.

“Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos” (ChV 110).