15 de Abril del 2026
2a Semana de Pascua
San Telmo (1240)
Hch 5,17-26: Los encarcelados están en el templo
Sal 34: «Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha»
Jn 3,16-21: Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna.
17 Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.
18 El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios.
19 El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas.
20 Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones.
21 En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se vea claramente que todo lo hace de acuerdo con la voluntad de Dios.
Comentario
Nicodemo escucha con atención la propuesta de Jesús, una visión de Dios basada en un amor incondicional, del bueno. Un amor así solo se puede aceptar en libertad, confiando plenamente en quien ama a plena luz. El amor que Dios nos ofrece no se puede vivir de otra forma. Este amor, transparente y puro, es el que nos salva y libera, porque nos acepta tal como somos, con nuestras etapas de crecimiento y madurez, desde el momento en que se nos dio el regalo de la vida. Es un amor que nos llena, porque nos acerca a nuestra verdad y nos permite vivir confiando en este Dios que nos ama, y desde el agradecimiento, por todo lo que nos ha dado y seguirá dando gratuitamente, empezando por su amor. La pregunta es: ¿he abierto mi corazón a este amor único que me propone Jesús?
Pensamiento del día.
“El amor de Dios se manifiesta en el envío de su Hijo, no para juzgar, sino para ofrecernos salvación. Elegir la luz es abrazar la verdad y vivir plenamente según su voluntad” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).