18 de Septiembre de 2026
24a Semana Ordinario
San José Cupertino (1663) Santa María Salvat Romero (1998)
1Cor 15,12-20: Si Cristo no ha resucitado, su fe no tiene sentido
Sal 16: «Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor»»
Lc 8,1-3: Algunas mujeres acompañaban a Jesús
En aquel tiempo Jesús fue recorriendo ciudades y pueblos proclamando la Buena Noticia del reino de Dios. Lo acompañaban los Doce
2 y algunas mujeres que había sanado de espíritus inmundos y de enfermedades: María Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
3 Juana, mujer de Cusa, mayordomo de Herodes; Susana y otras muchas, que los atendían con sus bienes.
Comentario
Hoy, continuando la reflexión de ayer, vemos que Jesús causa incomodidad porque sigue el impulso del Espíritu y la novedad del Reino de Dios, no las normas de pureza y legalismo de su tiempo. Esto atrae a muchos, hombres y mujeres, cansados de una religión rígida y de un sistema social excluyente. Entre sus seguidores, como narra Lucas, destacan algunas mujeres que encuentran en Jesús la igualdad y dignidad que Dios promete. Lucas no solo menciona a estas mujeres, les da nombre e identidad, mostrando su papel crucial en la misión de Jesús y en la vida de la Iglesia. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre la misión que compartimos en comunidad y a reconocer que, cuando hablamos de discípulos, las mujeres son una parte esencial y activa del grupo. ¿Valoramos y agradecemos el papel de las mujeres en nuestra Iglesia?
Pensamiento del día.
“La fortaleza de una mujer se manifiesta en su capacidad de amar, servir y perseverar en su proyecto de vida” (Emma Barbarin, Colegio Claret, Bahía Blanca, Argentina).