10 de Julio de 2026

14a Semana Ordinario

San Cristobal (s. III)

 

Os 14,2-10: Israel florecerá como azucena

Sal 51: «Mi boca proclamará tu alabanza, Señor»  

Mt 10,16-23: «El Espíritu hablará por ustedes»

En aquel tiempo dijo Jesús a los apóstoles: Miren, yo los envío como ovejas en medio de lobos: sean astutos como serpientes y sencillos como palomas. 

17 ¡Cuidado con la gente!, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. 18Los harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos. 

19 Cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir; 

20 pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. 

21 Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán. 

22 Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Quien resista hasta el final se salvará.

23Cuando los persigan en una ciudad, escapen a otra; les aseguro que no habrán recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.

 

Comentario 

¡Qué hermosa promesa nos da el Señor! Oseas usa comparaciones muy significativas para su tiempo: “Seré rocío para Israel… volverán a morar bajo su sombra… serán famosos como el vino del Líbano”, y otras. Lo único que pide Dios es conversión a Él y a su plan de vida para todos. Sentirse enviado por Dios para construir el mejor proyecto de vida para uno y su familia puede traer incomodidades: persecuciones, azotes, tribunales. Pero, como enseña el Evangelio, el cristiano siempre sale adelante porque se deja guiar por el Espíritu, igual que Monseñor Romero en El Salvador. A pesar de la dura persecución, él experimentó la presencia del Espíritu que lo sostuvo en los momentos más difíciles. Enfrentemos con fortaleza de ánimo las pruebas, sabiendo que el Señor nos hará vencedores. Sigamos proclamando el Reino de Dios. Aunque Él lo hace crecer en el corazón, también nos pide poner de nuestra parte para encarnarlo.

 

Pensamiento del día.

“A la juventud no pueden faltarle la utopía comunitaria, la capacidad de soñar unidos, los grandes horizontes que miramos juntos” (ChV 166).