18 de Agosto de 2026
20a Semana Ordinario
San Alberto Hurtado (1952)
Ez 28,1-10: Eres hombre y no Dios
Interleccional Deut 32: «Yo doy la muerte y la vida»»
Mt 19,23-30: Para Dios todo es posible
Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
24 Se los repito, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
25 Al oírlo, los discípulos quedaron muy espantados y dijeron: Entonces, ¿quién podrá salvarse?
26 Jesús los quedó mirando y les dijo: Para los hombres eso es imposible, para Dios todo es posible.
27 Entonces Pedro le respondió: Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué será de nosotros?
28 Jesús les dijo: Les aseguro que, en el mundo nuevo, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
29 Y todo aquel que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna.
30 Muchos de los primeros serán los últimos y muchos de los últimos serán los primeros.
Comentario
La condición que Jesús le pone al joven rico para alcanzar la salvación es clara: desprenderse de sus riquezas. Pero cuando él se niega, nos muestra algo importante: dejar las riquezas es difícil, pero seguir a Jesús lo es aún más. Jesús nos invita a un estilo de vida diferente, a enamorarnos de su proyecto del Reino. Nos llama a liberarnos de la seducción del dinero, a no poner el corazón en las riquezas, porque corremos el riesgo de hacerlas nuestro dios. Jesús nos advierte: “O Dios o el dinero”. Las riquezas, con su poder, destruyen familias, pueblos, y hasta nuestra propia tierra. Jesús no nos llama solo a una revolución social, sino a una revolución interior, a ser libres en el corazón. Esta libertad es la que nos llevará a la felicidad del Reino, como nos enseñó en el sermón del monte. Según la tradición de la Iglesia, lo que nos sobra ya no nos pertenece. Somos solo administradores en favor de los demás. ¿Cómo administras lo que tienes? ¿Piensas en los más necesitados?
Pensamiento del día.
“Para Dios, cada quien tiene su lugar, porque todos somos únicos y valiosos a sus ojos, llamados a cumplir una misión especial en Su plan” (Josefa Godoy, Inst. Claret Temuco, Chile).