5 de Agosto de 2026

18a Semana Ordinario

Nuestra Sra. de las Nieves

 

Jer 31,1-7: «Te amé con amor eterno»

Interleccional Jer 31: «El Señor nos guardará como pastor a su rebaño»»       

Mt 15,21-28: «¡Mujer, qué grande es tu fe!»

 

En aquel tiempo fue Jesús a la región de Tiro y Sidón. 

22 Una mujer cananea de la zona salió gritando: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio. 

23 Él no respondió una palabra. Se acercaron los discípulos y le suplicaron: Señor, atiéndela, para que no siga gritando detrás de nosotros. 

24 Él contestó: ¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel! 

25 Pero ella se acercó y se postró ante él diciendo: ¡Señor, ayúdame! 

26 Él respondió: No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos. 

27 Ella replicó: Es verdad, Señor; pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños. 

28 Entonces Jesús le contestó: Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos. Y en aquel momento, su hija quedó sana.

 

Comentario 

En este pasaje del Evangelio, Jesús, siempre el centro de la escena, cede el protagonismo a una mujer extranjera, de otra religión. Mateo, escribiendo para judeocristianos, parece querer enseñar a convivir y dialogar con quienes tienen creencias distintas. Jesús aquí practica lo que hoy llamamos “diálogo interreligioso”, presentándose con una fuerte identidad judía al referirse a los paganos como “perrillos”, un término común en su cultura. Sin embargo, la mujer no se ofende ni busca confrontación. Reconoce la herencia de Israel y se conforma con las migajas, mostrando una fe profunda. Su prioridad es la vida de su hija, y confía plenamente en Jesús. Este encuentro nos enseña cómo Jesús abre puertas al diálogo y a la fe del otro, esperando siempre una respuesta auténtica. Hoy, su ejemplo nos anima a fortalecer el diálogo interreligioso y el ecumenismo con humildad y amor.

 

Pensamiento del día.

“Jesús responde cuando pedimos con fe, y el amor de una madre es el reflejo más puro de esa confianza y entrega” (Emily Gutiérrez, Inst. Claret Temuco, Chile).