20 de Marzo del 2026
4ª Semana de Cuaresma
San José Bilczewski (1923)
Santa María Josefa del Cor. de Jesús (1912)
Sab 2,1a.12-22: Lo condenaremos a muerte ignominiosa
Sal 34: «El Señor está cerca de los atribulados»
Jn 7,1-2.10.25-30: «No había llegado su hora»
En aquel tiempo recorría Jesús la Galilea, y no quería recorrer la Judea porque los judíos intentaban darle muerte.
2 Se acercaba la fiesta judía de las Chozas.
10 Cuando ya habían subido sus parientes a la fiesta, subió también él, no en público, sino a escondidas.
25 Algunos de Jerusalén comentaban: ¿No es éste el que intentaban matar?
26 Resulta que habla públicamente y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido realmente las autoridades que éste es el Mesías?
27 Sólo que de éste sabemos de dónde viene; cuando venga el Mesías nadie sabrá de dónde viene.
28 Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: A mí me conocen y saben de dónde vengo. Yo no vengo por mi cuenta, sino que me envió el que dice la verdad. Ustedes no lo conocen;
29 yo lo conozco porque vengo de él y él me envió.
30 Intentaron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque no había llegado su hora.
Comentario
En las culturas helenísticas, se valoraba la parresía, es decir, la valentía para actuar libremente y con verdad, sin buscar aprobación. Este rasgo resalta en el evangelio de hoy, donde Jesús sube de manera discreta a la fiesta para luego hablar con claridad sobre su identidad y misión. Jesús actúa con la libertad que viene de conocer su origen y destino, un modelo de vida para quienes se reconocen hijos de Dios. Como cristianos, esta libertad nos impulsa a vivir en la verdad, aunque a veces eso implique enfrentar críticas o desafíos. Pero ¿qué nos frena a ser coherentes con nuestra fe? ¿Nos preocupa más agradar a los demás que ser justos y misericordiosos? La doble moral puede alejarnos del camino de Dios. Vivamos con integridad y confianza, sabiendo que la verdadera libertad nace de actuar conforme a la verdad del Evangelio.
Pensamiento del día.
“Debemos confiar en el Padre, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Así como Jesús confió en Dios, nosotros podemos hacerlo” (Mia Figueroa, Colegio Claretiano Lima, Perú).