31 de Marzo del 2026
Martes de Semana Santa
San Benjamín (s. V)
Is 49,1-6: El Señor me llamó en las entrañas maternas
Sal 71: «Mi boca contará tu Salvación, Señor»
Jn 13,21-33.36-38: «Uno de ustedes me entregará»
En aquel tiempo, Jesús se estremeció por dentro y declaró: Les aseguro que uno de ustedes me entregará.
22 Los discípulos se miraban unos a otros sin saber por quién lo decía.
23 Uno de los discípulos, el más amigo de Jesús, estaba reclinado a su derecha.
24 Simón Pedro le hace un gesto y le dice: Averigua a quién se refiere.
25 Él se inclinó hacia el costado de Jesús y le dijo: Señor, ¿quién es?
26 Le responde Jesús: Aquel a quien le dé un trozo de pan remojado. Remojó el pan, lo tomó y se lo dio a Judas el de Simón Iscariote.
27 Detrás del bocado Satanás entró en él. Jesús le dice: Lo que tienes que hacer hazlo pronto.
28 Ninguno de los comensales comprendió por qué lo decía.
29 Algunos pensaron que, como Judas tenía la bolsa, Jesús le había encargado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
30 Y enseguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Era de noche.
31 Cuando salió, dijo Jesús: Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado por él.
32 Si Dios ha sido glorificado por él, también Dios lo glorificará por sí, y lo hará pronto.
33 Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes; me buscarán y, como dije a los judíos también lo digo ahora, a donde yo voy ustedes no pueden venir.
36 Le dice Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Le respondió Jesús: A donde yo voy no puedes seguirme por ahora; me seguirás más tarde.
37 Le dice Pedro: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti.
38 Le contesta Jesús: ¿Que darás la vida por mí? Te aseguro que antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.
Comentario
Este pasaje nos muestra la traición de dos discípulos cercanos a Jesús: Judas, que lo entrega, y Pedro, que lo niega. A lo largo de los siglos, se han buscado explicaciones para sus actos, pero lo que destaca es que, incluso en estas fallas, se cumple el plan de glorificación de Jesús. Nosotros también podemos identificarnos con Judas y Pedro, porque en nuestra vida cotidiana traicionamos a Jesús con egoísmo, indiferencia o acciones que no reflejan su amor. Sin embargo, su mensaje siempre nos ofrece la oportunidad de cambiar. Hoy, al acercarnos a la mesa del Señor, se nos invita a dejar atrás nuestras excusas y tomar el compromiso de cuidar a los más necesitados. El servicio a los pobres es una forma concreta de responder al llamado de Jesús y vivir su amor. Reflexionemos: ¿qué nos está impidiendo actuar con compasión y justicia?
Pensamiento del día.
“A pesar de los momentos de traición, Jesús continuó compartiendo su última cena en una misma mesa con sus discípulos” (Luciana Mejía, Colegio Claretiano Lima, Perú).