27 de Junio de 2026
12a Semana Ordinario
San Cirilo de Alejandría (444)
Lam 2,2.10-14.18-19: «Grita al Señor, laméntate, Sión»
Sal 74: «No olvides sin remedio la vida de tus pobres»
Mt 8,5-17: Muchos vendrán de Oriente y Occidente
Al entrar en Cafarnaún, un centurión se acercó a Jesús y le suplicó:
6 Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente.
7 Le dijo: Yo iré a sanarlo.
8 Pero el centurión le replicó: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que digas una palabra y mi muchacho quedará sano.
9 También yo tengo un superior y soldados a mis órdenes. Si le digo a éste que vaya, va; al otro que venga, viene; a mi sirviente que haga esto, y lo hace.
10 Al oírlo, Jesús se admiró y dijo a los que lo seguían: Les aseguro, que no he encontrado una fe semejante en ningún israelita.
11 Les digo que muchos vendrán de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
12 Mientras que los ciudadanos del reino serán expulsados a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
13 Al centurión, Jesús le dijo: Ve y que suceda como has creído. En aquel instante el muchacho quedó sano.
14 Entrando Jesús en casa de Pedro, vio a su suegra acostada con fiebre.
15 La tomó de la mano, y se le pasó la fiebre; entonces ella se levantó y se puso a servirla.
16 Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él con una palabra expulsaba los demonios, y todos los enfermos sanaban.
17 Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.
Comentario
Dos textos muy fuertes y desafiantes, tanto para judíos como cristianos en su fe. ¿Cómo es posible que Jesús, siendo del pueblo, elogie la fe de un extranjero por encima de cualquier israelita? Eso refleja la realidad de su tiempo, y también la nuestra. A veces, como creyentes, gastamos demasiado esfuerzo en explicar la fe (aunque sea necesario), cuando lo que realmente necesitamos es vivirla plenamente. Así, quienes no la entienden podrían sentirse inspirados a intentarlo. Tal vez eso fue lo que les faltó a los contemporáneos de Jesús, y también a los nuestros. El texto de la Primera Lectura es doloroso: desolación, tristeza, una esperanza que parece muerta. Así nos sentimos cuando atravesamos algún desierto en la vida. Sin embargo, con el tiempo, el trabajo, el de Dios, nuestro discernimiento y paciencia, la realidad empieza a transformarse en lo que Dios soñó para nosotros. Que su Espíritu nos acompañe en todo ese proceso.
Pensamiento del día.
“Sí, Jesús nos pide que no desvinculemos nunca el amor a Dios del amor al prójimo, haciéndonos nosotros mismos prójimos de todos” (Papa Francisco a los jóvenes de Baréin, 2022).