13 de Marzo del 2026
3ª Semana de Cuaresma
San Ángel de Pisa (1275)
Santa Eufrasia (410)
Os 14,2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos
Sal 80: «Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz»
Mc 12,28-34: El Señor, es el único Señor
En aquel tiempo un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Cuál es el precepto más importante?
29 Jesús respondió: El más importante es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es uno solo.
30 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas.
31 El segundo es: Amarás al prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos.
32 El letrado le respondió: Muy bien, maestro; es verdad lo que dices: el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él.
33 Que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
34 Viendo Jesús que había respondido acertadamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a dirigirle más preguntas.
Comentario
A la hora de enseñar y aprender, es clave organizar bien los contenidos. Es normal que haya diferencias entre expertos en una materia, pero en el episodio del evangelio, tanto el especialista en las Escrituras como Jesús están de acuerdo. De hecho, el letrado va más allá al señalar que ni todo el culto del templo supera el deber de amar a Dios y al prójimo. No hay discusión. Aunque se podría argumentar que el amor a Dios se expresa en el culto, la diferencia es clara: es en el corazón donde Dios debe ocupar el primer lugar. Debemos centrarnos en él, con oración y fidelidad. Entonces, ¿qué debilita nuestro amor a Dios? Según el evangelio, amar al prójimo es igual que amarse a uno mismo. Este amor incluye la salud, la vivienda, el alimento, la educación, e incluso la diversión. Hoy la Palabra nos invita a revisar nuestra capacidad de amar. ¿A quién amamos? ¿Con quién cultivamos una relación de amor profundo y cuidado afectuoso?
Pensamiento del día.
“Dios nos invita a vivir con un amor que brille desde Él hacia nuestro prójimo; mostrándonos que esta es la clave de la felicidad y la esencia de nuestra fe” (Vania Prado, Colegio Claretiano Lima, Perú).