23 de Abril del 2026
3º de Pascua
San Adalberto (997)
San Jorge (303)
Hch 8,26-40: Siguió su viaje lleno de alegría
Sal 66: «Aclama al Señor, tierra entera»
Jn 6,44-51: «Yo soy el pan vivo»
En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré el último día.
45 Los profetas han escrito que todos serán discípulos de Dios. Quien escucha al Padre y aprende vendrá a mí.
46 No es que alguien haya visto al Padre, sino el que está junto al Padre, ése ha visto al Padre.
47 Les aseguro que quien cree tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de la vida.
49 Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron.
50 Éste es el pan que baja del cielo, para que quien coma de él no muera.
51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá siempre. El pan que yo doy para la vida del mundo es mi carne.
Comentario
En el mundo actual, lleno de desafíos, la afirmación de Jesús nos ofrece una esperanza profunda. Su promesa de vida eterna no es algo lejano, sino una llamada urgente a vivir unidos a Él y a participar en su misión de liberación. Para nuestras comunidades, este pasaje muestra que la vida plena se encuentra en Cristo, quien se ofrece como alimento para nuestro camino. No es solo una enseñanza, sino una realidad transformadora, especialmente en tiempos de violencia, pobreza y marginación. Este mensaje es una oportunidad para que nuestras comunidades cristianas renueven su fe, alimentando su vida espiritual y reforzando su papel como testimonio colectivo, desde la familia y la comunidad, en un mundo que cambia rápidamente. No solo nos alimentamos de este pan, también lo ofrecemos a los demás para combatir la deshumanización. Entonces, ¿cómo podemos ofrecer este pan a las nuevas generaciones, quienes son las principales víctimas de este sistema?
Pensamiento del día.
“Jesús es el alimento de nuestra humanización. Al compartir nuestra vida con Él, encontramos la paz y la alegría que tanto buscamos” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).