21 de Agosto de 2026
20a Semana Ordinario
San Pío X (1914)
Ez 37,1-14: «Huesos secos, escuchen la Palabra del Señor»
Sal 107: «Den gracias al Señor porque es eterna su misericordia»»
Mt 22,34-40: «Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo»
Al saber los fariseos que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron alrededor de él;
35 y uno de ellos, doctor en la ley, le preguntó maliciosamente:
36 Maestro, ¿cuál es el precepto más importante en la ley?
37 Le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Éste es el precepto más importante;
39 pero el segundo es equivalente: Amarás al prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas.
Comentario
La misma pregunta que el fariseo le hace maliciosamente a Jesús sobre cuál es el mandamiento más importante, la hacemos nosotros, pero con sinceridad. Somos un pueblo en camino, buscando el Reino de Dios y su justicia. Jesús le responde al doctor de la ley resumiendo lo que dice el Deuteronomio y el Levítico. Nosotros le preguntamos para que, a la luz de su Evangelio, nos ayude a entender qué es lo más importante en la nueva vida que nos anuncia. Podemos preguntarle así: “Jesús, según tu Evangelio, ¿qué es lo más importante para todas las religiones, culturas, pueblos, e incluso para la ciencia que estudia el universo?” Jesús nos recordará que Dios es amor, y que el amor es la clave para vivir plenamente. Aunque el amor pueda llevarnos a la cruz, siempre nos espera la mañana de Pascua. El amor es la única ley que puede transformar este valle de lágrimas, como decimos en la Salve, en una fiesta donde todos tienen un lugar en el banquete.
Pensamiento del día.
“Estamos invitados a poner el corazón en nuestros vínculos con los demás” (Diego Carrasco, Inst. Claret Temuco, Chile).