Después de Epifanía
San Andrés Bessette (1937)
1Jn 4,7-10: Dios es amor
Sal 72: «Que todos los pueblos te sirvan, Señor»
Mt 4,12-17.23-25: Está cerca el Reino de los cielos
Jesús vio un gran gentío y sintió lástima, porque eran como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles muchas cosas.
35 Como se hacía tarde, los discípulos fueron a decirle: El lugar es despoblado y ya es muy tarde;
36 despídelos para que vayan a los campos y a los pueblos vecinos a comprar algo para comer.
37 Él les respondió: Denle ustedes de comer. Ellos respondieron: Tendríamos que comprar pan por doscientos denarios para darles de comer.
38 Les contestó: ¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver. Lo averiguaron y le dijeron: Cinco panes y dos pescados.
39 Ordenó que los hicieran recostarse en grupos sobre la hierba verde.
40 Se sentaron en grupos de cien y de cincuenta.
41 Tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, bendijo los panes y los partió y se los fue dando a los discípulos para que los sirvieran; y repartió los pescados entre todos.
42 Comieron todos y quedaron satisfechos.
43 Recogieron las sobras de los panes y los pescados y llenaron doce canastas.
44 Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.
Comentario
En el Evangelio de Marcos, se narran dos multiplicaciones de panes (Mc 6 y 8). En el capítulo 6, como vemos hoy, el evangelista muestra a Jesús y sus discípulos alimentando a todos los israelitas. Los números en esta escena —cinco panes, dos peces, doce canastas llenas y cinco mil hombres— tienen un simbolismo que representa al pueblo de Israel. Jesús actúa según la tradición judía al “alzar la vista al cielo y bendecir los panes”, mostrando que Él y sus discípulos pueden dar vida a todos los descendientes de Israel, con pan que sobra para futuras generaciones. En Jesús no hay escasez: Él garantiza alimento, vida y salvación para todos.
Pensamiento del día.
“Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida” (ChV 1).