5 de Octubre de 2026

27a Semana Ordinario

Santa Ana Schäffer (1925) San Tranquilino Ubiarco (1928)

 

Gál 1,6-12: He recibido el Evangelio

Sal 111: «Doy gracias al Señor de todo corazón»»     

Lc 10,25-37: ¿Quién es mi prójimo?

 

En aquel tiempo un doctor de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna 

26 Jesús le contestó: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? 

27 Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. 

28 Entonces le dijo: Has respondido correctamente: obra así y vivirás. 

29 Él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 

30 Jesús le contestó: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. 

31 Coincidió que bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. 

32 Lo mismo un levita, llegó al lugar, lo vio y pasó de largo. 

33 Un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció. 

34 Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. 

35 Al día siguiente sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. 

36 ¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes? 

37 Contestó: El que lo trató con misericordia. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

 

Comentario 

El buen samaritano es una de las parábolas más desafiantes del Evangelio. Jesús nos muestra que amar al prójimo no es cuestión de palabras, sino de acciones concretas que demandan romper barreras culturales, religiosas y sociales. Mientras el sacerdote y el levita pasan de largo, el samaritano —considerado un marginado— se detiene y socorre al herido, mostrándonos que el amor verdadero no discrimina. Somos desafiados a salir de nuestra comodidad y a solidarizarnos con quienes sufren pobreza, violencia o exclusión. Jesús redefine quién es nuestro prójimo: no es solo quien comparte nuestra fe o nuestras ideas, sino cualquiera que necesita ayuda. Este mensaje nos invita a derribar muros de indiferencia y prejuicios, construyendo puentes de justicia y compasión. Quien se detiene, como el samaritano, a sanar las heridas de este mundo, hace vida el Evangelio. ¡Ve y haz tú lo mismo!   

Pensamiento del día.

“Ser prójimo es más que ayudar o sentir lástima; es detenerse, actuar con compasión y amar sin límites, a toda persona necesitada, a ejemplo de Jesús” (Joven de la pastoral juvenil de Centroamérica).