23 de Septiembre de 2026

25a Semana Ordinario

San Pío de Pietrelcina (1968)

 

Prov 30,5-9: Concédeme mi ración de pan

Sal 119: «Lámpara, Señor, es tu palabra para mis pasos»     

Lc 9,1-6: Los envió a proclamar el Reino de Dios

 

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades.

2 Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar enfermos.

3 Les dijo: No lleven nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero, ni dos túnicas.

4 En la casa en que entren permanezcan hasta que se vayan.

5 Si no los reciben, al salir de la ciudad sacudan el polvo de los pies como prueba contra ellos.

6 Cuando salieron, recorrieron los pueblos anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos por todas partes.

 

 

Comentario 

Jesús envía a sus discípulos a proclamar la Buena Nueva del Reino de Dios invitándoles a: no depender de cosas materiales, confiar en la providencia e infundir esperanza en los corazones. Reciben la gracia de sanar a los enfermos, liberar del mal y dignificar la vida de los empobrecidos y marginados. En nuestro continente americano, donde tantas comunidades enfrentan pobreza, violencia y exclusión, este envío cobra un sentido especial. Somos miembros de esa Iglesia en Salida y recibimos el encargo de entablar relaciones justas, pacíficas y solidarias. La evangelización ha de basarse en la gratuidad, la compasión entrañable y sin descartar a nadie. Comencemos siendo testigos de esperanza en nuestras familias, comunidades y ambientes laborales. El envío de Jesús no es solo para unos pocos, es para todos. Seamos instrumentos de su Reino en nuestro Continente, tierra de contrastes y oportunidades.

Pensamiento del día.

“Jesús nunca deja de tocar a la puerta de nuestro corazón. Solo quienes se animen a abrirle podrán encontrar su paz y sanación” (José E. Mendoza, Colegio Claret, Republica Dominicana).