4 de Marzo 2026 (2)

2ª Semana de Cuaresma 

San Casimiro (1484)

San Juan Antonio Farina (1888)

 

 

Jer 18,18-20: «Vengan, lo heriremos con su propia lengua»

Sal 31: «Sálvame, Señor, por tu misericordia»

Mt 20,17-28: Lo condenarán a muerte

 

En aquel tiempo, cuando Jesús subía hacia Jerusalén, tomó aparte a los Doce discípulos y por el camino les dijo: 

18 Miren, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y letrados que lo condenarán a muerte. 

19 Lo entregarán a los paganos para que lo maltraten, lo azoten y lo crucifiquen. Al tercer día resucitará. 

20 Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacer una petición. 

21 Él le preguntó: ¿Qué deseas? Ella contestó: Manda que, cuando reines, estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda. 

22 Jesús le contestó: No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber la copa que yo he de beber? Ellos contestan: Podemos. 

23 Jesús les dijo: Mi copa la beberán, pero sentarse a mi derecha e izquierda no me toca a mí concederlo; esos lugares son para quienes se los ha destinado mi Padre. 

24 Cuando los otros diez lo oyeron, se enojaron con los dos hermanos. 

25 Pero Jesús los llamó y les dijo: Saben que entre los paganos los gobernantes tienen sometidos a sus súbditos y los poderosos imponen su autoridad. 

26 No será así entre ustedes; más bien, quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; 

27 y quien quiera ser el primero, que se haga sirviente de los demás. 

28 Lo mismo que el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

 

Comentario 

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre el uso del poder en nuestra sociedad y en la comunidad cristiana. En tiempos de Jesús, el poder seguía un modelo piramidal, con el emperador en la cima y los demás sujetos a obediencia. Tener poder era deseable porque garantizaba privilegios y acceso a recursos. Sin embargo, Jesús rompe con esta lógica: en su comunidad, el poder no es para someter, sino para servir. Este servicio no busca aparentar humildad ni alcanzar ventajas, sino transformar las relaciones, eliminando la subordinación y promoviendo un amor verdadero. Así, el poder se convierte en una herramienta para construir el Reino de Dios. Siguiendo el ejemplo de Jesús, el Hijo del Hombre que vino a servir, nos toca preguntarnos: ¿Nuestro servicio es sincero? ¿O buscamos el beneficio personal? ¿Cómo podemos ser más servidores en nuestra vida diaria? 

Pensamiento del día.

“Jesús enseña a sus discípulos que, en lugar de buscar poder o fama, deben servir a los demás con humildad, tal como él vino a dar su vida por todos” (Valeria Tarazona, Colegio Claretiano Lima, Perú)