2a Semana Ordinario
San Vicente (304)
Santa Laura Vicuña (1904)
1Sm 18,6-9; 19,1-7: «Mi padre Saúl te busca para matarte»
Sal 56: «En Dios confío y no temo»
Mc 3,7-12: «Tú eres el Hijo de Dios»
Jesús se retiró con sus discípulos junto al lago. Lo seguía una multitud desde Galilea, Judea,
8 Jerusalén, Idumea, Transjordania y del territorio de Tiro y Sidón. Una multitud, al oír lo que hacía, acudía a él.
9 Entonces dijo a los discípulos que le tuvieran preparada una barca, para que el gentío no lo apretujase.
10 Ya que, como curaba a muchos, los que sufrían achaques se le tiraban encima para tocarlo.
11 Los espíritus inmundos, al verlo, caían a sus pies gritando: Tú eres el Hijo de Dios.
12 Y los reprendía severamente para que no lo descubrieran.
Comentario
En este pasaje, Marcos nos describe los lugares donde Jesús ha pasado anunciando el Reino de Dios. Su ministerio no se limita solo a Palestina, ya que menciona a Tiro y Sidón, ciudades extranjeras ubicadas al norte. De estos lugares llegan personas hasta Galilea buscando la acción sanadora de Jesús, quien entiende que muchos lo siguen por sus milagros, no necesariamente por fe en su mensaje. A pesar de que Jesús intenta alejarse con sus discípulos, las multitudes lo siguen atraídas por las curaciones que realiza. Es interesante que, según Marcos, son los espíritus inmundos quienes reconocen a Jesús como el Hijo de Dios, no las personas sanadas. Este detalle pone en cuestión la fe de la multitud y también la nuestra. Marcos nos invita a reflexionar: ¿En qué creemos realmente? ¿Estamos buscando a Dios por sus obras o por el amor que nos tiene? Es un llamado a examinar la autenticidad de nuestra fe y las “creencias” que a veces nos distraen del verdadero mensaje de misericordia de Dios.
Pensamiento del día.
“Hay y habrá siempre retos y dificultades, pero si tenemos una esperanza llena de fe, los afrontamos sabiendo que no tienen la última palabra, y nosotros mismos nos convertimos en una pequeña antorcha de esperanza” (Papa Francisco a los jóvenes 2023).