Diario Bíblico en Español



16 de Enero del 2026

1a Semana Ordinario 

San José Vaz (1711)

 

1Sm 8,4-7.10-22a: Gritarán contra el rey, Dios no les responderá

Sal 89: «Cantaré eternamente tus misericordias, Señor»   

Mc 2,1-12: El Hijo del Hombre puede perdonar pecados

Volvió Jesús a Cafarnaún y se corrió la voz de que estaba en casa. 

2 Se reunieron tantos, que no quedaba espacio ni a la puerta. Y les exponía el mensaje. 

3 Llegaron unos llevando un paralítico entre cuatro; 

4 y, como no lograban acercárselo, por el gentío, levantaron el techo encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla en que yacía el paralítico. 

5 Viendo Jesús su fe, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 

6 Había allí sentados unos letrados que discurrían en su interior: 

7 ¿Cómo puede éste hablar así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 

8 Jesús, adivinando lo que pensaban, les dice: ¿Por qué están pensando eso? 

9 ¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico que se le perdonan los pecados o decirle que cargue con la camilla y comience a caminar? 

10 Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados –dice al paralítico–: 

11 yo te lo mando, levántate, carga con la camilla y vete a casa. 

12 Se levantó de inmediato, cargó su camilla y salió delante de todos. De modo que todos se asombraron y glorificaban a Dios diciendo: Nunca vimos cosa semejante.

 

Comentario 

Jesús regresa a Cafarnaúm después de visitar pueblos cercanos, donde realizó algunos milagros. Cafarnaúm es un lugar conocido para Él y sus discípulos, ya que Pedro vive allí con su suegra. En este contexto, la casa (oikos) se convierte en un nuevo lugar de la presencia de Dios, contrastando con el templo, que era el lugar exclusivo de Dios. En la misión de Jesús, la casa se vuelve el centro de su presencia, por eso la multitud se agolpa alrededor de la casa en Cafarnaúm, impidiendo el acceso para recibir sanación. La hazaña de ingresar al enfermo por el techo muestra la determinación y solidaridad de quienes lo llevaron, y destaca la fuerza de su fe. La escena puede parecer exagerada, pero Marcos la presenta para subrayar la fe de quienes buscan la sanación de Jesús. Es importante preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a dejar que Jesús nos sane? ¿Contamos con alguien que nos ayude a acercarnos a Él? ¿Necesitamos esa ayuda?  

Pensamiento del día.

“Aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar. Ciertas realidades de la vida solamente se ven con los ojos limpios por las lágrimas” (ChV 76). 




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