8 de Abril del 2026

En Octava de Pascua

Dionisio (s. II)

 

Hch 3,1-10: «En nombre de Jesucristo, camina»

Sal 105: «Que se alegren los que buscan al Señor»     

Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan

 

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a un pequeño pueblo llamado Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. 

14 En el camino conversaban sobre todo lo sucedido. 

15 Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. 

16 Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo. 

17 Él les preguntó: ¿De qué van conversando por el camino? Ellos se detuvieron con rostro afligido, 

18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que desconoce lo que ha sucedido allí estos días? 

19 Jesús preguntó: ¿Qué cosa? Le contestaron: Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. 

20 Los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. 

21 ¡Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel!, pero ya hace tres días que sucedió todo esto. 

22 Es verdad que unas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado; ellas fueron de madrugada al sepulcro, 

23 y al no encontrar el cadáver, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles asegurándoles que él está vivo. 

24 También algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como habían contado las mujeres; pero a él no lo vieron. 

25 Jesús les dijo: ¡Qué duros de entendimiento!, ¡cómo les cuesta creer lo que dijeron los profetas! 

26 ¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria?

27 Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura se refería a él. 

28 Se acercaban al pueblo adonde se dirigían, y él hizo ademán de seguir adelante. 

29 Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba. Entró para quedarse con ellos; 

30 y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. 

31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. 

32 Se dijeron uno al otro: ¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura? 

33 Se levantaron al instante, volvieron a Jerusalén y encontraron a los Once con los demás compañeros, 

34 que afirmaban: Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. 

35 Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Comentario 

Este texto sobre el discipulado, ante el asesinato de Jesús, ha sido un ícono para sus seguidores, especialmente en tiempos difíciles. Lucas nos presenta una catequesis sobre el itinerario espiritual de los discípulos del crucificado y resucitado. Vemos su desconcierto inicial, la renuncia (Ver), el acompañamiento de Jesús, la explicación de los hechos, el avivamiento espiritual (Juzgar), la fraternidad, y finalmente el regreso a la comunidad y la misión (Actuar). Este itinerario se asocia al método “Ver, Juzgar y Actuar”, promovido por la Juventud Obrera Católica y ratificado por la Iglesia en América Latina. Muchas comunidades cristianas, como las Comunidades Eclesiales de Base, han hecho de este método un camino de encuentro con Jesús y compromiso social. ¿Te animas a vivir este itinerario espiritual?

 

Pensamiento del día.

“A lo largo de la vida, muchas veces no notamos que Cristo está a nuestro lado; sin embargo, en lo simple es cuando nuestros ojos se abren y nuestros corazones se llenan de su verdad” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).

7 de Abril del 2026

En Octava de Pascua

San Juan Bautista de la Salle (1719)

 

Hch 2,36-41: «Bautícense en nombre de Jesús»

Sal 33: La misericordia del Señor llena la tierra     

Jn 20,11-18: «He visto al Señor»

 

María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro 

12 y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús. 

13 Le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? María responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. 

14 Al decir esto, se dio media vuelta y vio a Jesús de pie; pero no lo reconoció. 

15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le dijo: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. 

16 Jesús le dijo: ¡María! Ella se volvió y le dijo en hebreo: Rabbuni, que significa Maestro. 

17 Le dijo Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes. 

18 María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.

 

Comentario 

El desconsuelo y la tristeza profunda ante la ausencia del cuerpo de un ser querido nos conectan con muchas historias trágicas de desaparecidos, víctimas de la violencia ejercida por parejas, el crimen organizado o incluso el Estado. Encontrar el cuerpo, aunque sin vida, es crucial para dignificar su memoria, algo que ha sido importante en todas las culturas. Muchos siguen llorando y preguntando: “Si tú te lo has llevado, dime dónde lo han puesto, y yo iré a buscarlo”. Estas preguntas se dirigen a los Estados, a los sospechosos, en hospitales y cementerios. Sin embargo, el amor y la indignación hicieron a María, a las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, a los familiares de Ayotzinapa, y a tantas familias en el mundo, experimentar la fuerza de la Resurrección.

 

Pensamiento del día.

“A veces solo necesitamos mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que lo que buscamos ya está presente en nuestras vidas” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).

6 de Abril del 2026

En Octava de Pascua

San Ceferino Agostini (1896)

 

Hch 2,14.22-33: Dios resucitó Jesús

Sal 16: «Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti»     

Mt 28,8-15: «Vayan a Galilea; allí me verán»

 

Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. 

9Jesús les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense! Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él. 

10 Jesús les dijo: No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán. 11Mientras ellas caminaban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. 

12 Éstos se reunieron a deliberar con los ancianos y ofrecieron a los soldados una buena suma 

13 encargándoles: Digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, llegaron los discípulos y robaron el cadáver. 

14 Si llega la noticia a oídos del gobernador, nosotros lo tranquilizaremos para que no los castigue. 

15 Ellos aceptaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Así se difundió ese cuento entre los judíos hasta el día de hoy.

 

Comentario 

El discurso de Pedro en los Hechos de los Apóstoles muestra que la alegría de la Resurrección no esconde la denuncia profética. Al contrario, esa alegría destaca la violencia cometida contra Jesús y señala a los responsables de su muerte. Mateo, en su Evangelio, también denuncia la corrupción de los líderes religiosos, quienes sobornan y difunden mentiras sobre la Resurrección. A pesar de todo, Jesús resucitado se aparece a las mujeres, llenándolas de paz. Las envía como apóstoles de la Buena Nueva para anunciarla a los discípulos. Este envío abre un horizonte esperanzador para una Iglesia que, durante siglos, ha marginado a las mujeres. Hoy, el Espíritu impulsa una Iglesia más sinodal e incluyente, tocando el corazón de las nuevas generaciones. ¿Dónde te encuentras tú en este relato?

 

Pensamiento del día.

“El verdadero encuentro con Cristo resucitado transforma el miedo en alegría y nos impulsa a compartir su mensaje, aun cuando el mundo prefiera ocultar la verdad” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).

5 de Abril del 2026

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

 

Hechos 10,34a.37-43: «Hemos comido y bebido con Él»

Salmo 118: «Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo»

Colosenses 3,1-4: «Busquen los bienes de arriba»     

Juan 20, 1-9 «Entró también el otro discípulo… vio y creyó»

 

1 El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. 

2 Llega corriendo a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que era muy amigo de Jesús, y les dice: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. 

3 Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. 

4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.

5 Inclinándose vio las sábanas en el suelo, pero no entró. 

6 Después llegó Simón Pedro, que le seguía y entró en el sepulcro. Observó las sábanas en el suelo 

7 y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con las sábanas, sino enrollado en lugar aparte. 

8 Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. 

9 Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

 

Comentario 

Pedro nos presenta el anuncio central de nuestra fe: Jesús, quien pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos, fue crucificado, pero ha resucitado. Este mensaje, conocido como “kerygma”, es profético porque denuncia la injusticia de la muerte de Jesús y proclama la buena noticia de su resurrección. Jóvenes y adultos, estamos llamados a ser testigos de esta verdad, a denunciar las injusticias que aún hoy crucifican la vida, y a anunciar con valentía que el Resucitado nos invita a caminar con Él, construyendo un mundo nuevo, lleno de esperanza.

El llamado a “buscar los bienes de arriba” no significa desentendernos de lo que sucede en el presente ni esperar pasivamente lo que vendrá después de la muerte. Al contrario, es una invitación a transformar nuestro presente a la luz de la resurrección de Cristo. Los bienes de arriba no son cosas lejanas, sino valores que debemos vivir aquí y ahora: justicia, paz, amor y verdad. Al encarnar estos valores, construimos el Reino de Dios en la tierra, haciendo visible en nuestro mundo la vida nueva que hemos recibido en Cristo.

María Magdalena se destaca como la primera testigo del sepulcro vacío, lo que subraya su protagonismo y liderazgo en los primeros momentos del anuncio de la Resurrección. Su testimonio no solo moviliza a Pedro y al otro discípulo, sino que resalta la importancia del liderazgo profético y valiente de las mujeres en la Iglesia. Pedro, por su parte, representa un liderazgo más formal e institucional, característico de quienes tienen la responsabilidad de guiar a la comunidad con sabiduría y firmeza.

El otro discípulo simboliza el liderazgo desde el amor, la juventud y la pasión. Este liderazgo, inspirado por un amor profundo, es vital para la constante renovación de la Iglesia. Estos tres niveles de autoridad y discipulado —el testimonio profético de las mujeres, el liderazgo institucional y el fervor juvenil— coexisten y se complementan en la búsqueda y vivencia de Cristo Resucitado. Juntos, nos muestran que la Iglesia necesita de todos, cada uno con sus dones, para anunciar al mundo la vida nueva en Cristo.

¿Cómo podemos integrar el liderazgo profético, institucional y apasionado en nuestra vivencia de la resurrección, denunciando las injusticias de nuestro tiempo y anunciando la esperanza de una vida nueva en Cristo?

 

Pensamiento del día.

“A veces, caminamos sin darnos cuenta de que Jesús está a nuestro lado; pero en momentos sencillos, como al compartir el pan, nuestros ojos se abren” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).

4 de Abril del 2026

Vigilia Pascual en la Noche Santa

Se recomienda leer al menos dos lecturas más del AT (Gén 1,1–2,2; Isaías 55,1-11)

 

Éxodo 14,15-15,1 «Entonces Moisés y los israelitas cantaron a Yahvé este canto»

Interleccional Ex 15: «Cantaré al Señor, sublime es su victoria»

Rom 6,3-11: Cristo ya no muere más     

Mt 28,1-10: «Ha resucitado y los precede en Galilea»

 

Pasado el sábado, al despuntar el alba del primer día de la semana, fue María Magdalena con la otra María a examinar el sepulcro. 

2 De repente se produjo un fuerte temblor, un ángel del Señor bajó del cielo, llegó e hizo rodar la piedra y se sentó encima. 

3 Su aspecto era como el de un relámpago y su vestido blanco como la nieve. 

4 Los de la guardia se pusieron a temblar de miedo y quedaron como muertos. 

5 El ángel dijo a las mujeres: Ustedes no teman. Sé que buscan a Jesús, el crucificado. 

6 No está aquí; ha resucitado como había dicho. Acérquense a ver el lugar donde yacía. 

7 Después vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado y que irá por delante a Galilea; allí lo verán. Éste es mi mensaje. 

8 Se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos. 

9 Jesús les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense! Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él. 

10 Jesús les dijo: No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán.

 

Comentario 

Es una noche de descanso y una aurora que anuncia una nueva creación. Los relatos que acompañan este momento son sencillos pero profundos, reflejando la vida guiada por el Espíritu divino. Lo esencial aquí es la palabra, que da sentido a todo y despierta la generosidad del corazón. Todo comienza con la luz y culmina con el Hijo amado sentado a la diestra de Dios. La muerte ya no es el fin, sino el inicio de una regeneración que comunica la vida al oído, con un toque maternal que nos recuerda que Dios nos acoge como hijos. Este día es especial porque muchos catecúmenos se preparan para recibir los sacramentos de iniciación. Ayunan y oran, y en algunos lugares se les entrega el Credo, símbolo de la fe. Es un buen momento para reflexionar sobre nuestra identidad cristiana. ¿Estamos esclavizados por el pecado? ¿Qué necesitamos dejar atrás para que Cristo realmente viva en nosotros? Este es el día para elegir la vida que Dios nos ofrece.

 

Pensamiento del día.

“Con su entrega y resurrección, Jesús nos muestra el camino del amor y nos invita a vivir con fe y gratitud en su promesa de vida eterna” (Alejandro Ronceros, Colegio Claretiano de Lima, Perú).


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