9 de Enero del 2026

Después de Epifanía   

Santos Julián y Basilisa (304)

 

1Jn 5,5-13: El Espíritu, el agua y la sangre

Sal 147: «Glorifica al Señor, Jerusalén»   

Lc 5,12-16: En seguida le dejó la lepra

Mientras Jesús se encontraba en un pueblo se presentó un leproso; el cual, viendo a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicaba: Señor, si quieres, puedes sanarme. 

13 Extendió la mano y le tocó, diciendo: Lo quiero, queda sano. Al instante se le fue la lepra. 

14 Y Jesús le ordenó: No se lo digas a nadie. Ve a presentarte al sacerdote y, para que le conste, lleva la ofrenda de tu sanación establecida por Moisés. 

15 Su fama se difundía, de suerte que una gran multitud acudía a escucharlo y a sanarse de sus enfermedades. 

16 Pero él se retiraba a lugares solitarios a orar.

 

Comentario 

El leproso, movido por su fe, se postró ante Jesús pidiendo ser sanado, y Jesús lo limpió de su enfermedad. Aunque le pidió guardar silencio y solo presentarse ante el sacerdote, la noticia de su curación se esparció rápidamente, atrayendo a multitudes. Esta sanación muestra que Jesús no es un curandero común, sino el Mesías que vino a salvar a la humanidad. La respuesta de Jesús al ver a tanta gente fue retirarse a orar. No buscaba fama ni reconocimiento; mantenía una relación de humildad y comunión con el Padre a través de la oración. Así, nos enseña que nuestras buenas obras no vienen solo de nuestra fuerza, sino de Dios, fuente de todo bien. Orar nos une a Él y expresa nuestra humildad, recordándonos que Él nos confía realizar lo bueno en nuestra vida.

 

Pensamiento del día.

“Es el amor del Señor, un amor de todos los días, discreto y respetuoso, amor de libertad y para la libertad, amor que cura y que levanta” (ChV 116).

8 de Enero del 2026

Después de Epifanía   

San Raimundo de Peñafort (1275)

 

1Jn 4,19–5,4: Quien ama a Dios, ame también a su hermano

Sal 72: «Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra»   

Lc 4,14-22: Hoy se cumple esta Escritura

Impulsado por el Espíritu, Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda la región. 

15 Enseñaba en sus sinagogas, y era respetado por todos. 

16 Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. 

17 Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice: 

18 ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, 

19 para proclamar el año de gracia del Señor’. 

20 Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 

21 Él empezó diciéndoles: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. 

22 Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca.

Comentario 

En el evangelio leemos la primera parte del “sermón programático” de Jesús en Nazaret, donde presenta su misión. Este mensaje resalta la Buena Nueva que trae y la alegría del pueblo al recibirlo. Todos desean escuchar noticias que traigan alivio, esperanza y salvación, y Jesús responde a esa necesidad. Como seguidores de Cristo, también estamos llamados a compartir este mensaje de liberación y salvación. La Buena Nueva significa liberación de cualquier forma de opresión causada por el pecado. En un mundo lleno de competencia y distracciones que nos esclavizan, Jesús nos ofrece una liberación auténtica. Él nos da una felicidad verdadera, una paz que no depende de logros materiales ni de las complicadas decisiones de la vida diaria. La misión de Jesús nos invita a vivir y anunciar esta libertad que da sentido y plenitud a nuestra vida.

 

Pensamiento del día.

“Tenemos que atrevernos a ser distintos, a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, a testimoniar la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la fidelidad a la propia vocación” (ChV 36).

7 de Enero del 2026

Después de Epifanía   

San Raimundo de Peñafort (1275)

 

1Jn 4,11-18: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Sal 72: «Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra»   

Mc 6,45-52: Lo vieron andar sobre el lago

Después que los cinco mil comieron y quedaron satisfechos, Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran y lo precedieran a la otra orilla, a Betsaida, mientras él despedía a la gente. 

46 Después de despedirse, subió al monte a orar. 

47 Anochecía y la barca estaba en medio del lago y él solo en la costa. 

48 Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, hacia la madrugada se acercó a ellos caminando sobre el agua, intentando adelantarlos. 

49 Al verlo caminar sobre el lago, creyeron que era un fantasma y dieron un grito, 

50 porque todos lo habían visto y estaban asustados. Pero él inmediatamente les habló y les dijo: ¡Tranquilícense! Soy yo, no teman. 

51 Subió a la barca con ellos y el viento cesó. Ellos estaban absolutamente asombrados; 

52 ya que no habían entendido lo de los panes, porque tenían la mente cerrada.

 

Comentario 

Jesús vio las dificultades de sus discípulos mientras cruzaban el lago con el viento en contra. No quería que quedaran a la deriva, así que se acercó caminando sobre el agua para calmarlos y apaciguar el viento. Sin embargo, su presencia inesperada les causó miedo, pues pensaron que era un fantasma. Este caos refleja la confusión interior de los discípulos: aún no comprendían el milagro de la multiplicación de los panes como un signo del verdadero poder de Jesús, quien no solo hace milagros, sino que es el Señor y Pastor. Por eso, Jesús los tranquiliza y les dice claramente: “Soy yo, no teman”, revelando su identidad divina. Todos los milagros que realiza tienen ese fin: revelar quién es y cuál es su misión. Nos invita a confiar en Él en cada situación de nuestra vida, sabiendo que siempre está cerca para calmar nuestras tempestades.

Pensamiento del día.

“Cristo mismo es para nosotros la gran luz de esperanza y de guía en nuestra noche, porque Él es la estrella radiante de la mañana” (ChV 33).

6 de Enero del 2026

Después de Epifanía   

San Andrés Bessette (1937)

 

1Jn 4,7-10: Dios es amor

Sal 72: «Que todos los pueblos te sirvan, Señor»

Mt 4,12-17.23-25: Está cerca el Reino de los cielos

Jesús vio un gran gentío y sintió lástima, porque eran como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles muchas cosas. 

35 Como se hacía tarde, los discípulos fueron a decirle: El lugar es despoblado y ya es muy tarde; 

36 despídelos para que vayan a los campos y a los pueblos vecinos a comprar algo para comer. 

37 Él les respondió: Denle ustedes de comer. Ellos respondieron: Tendríamos que comprar pan por doscientos denarios para darles de comer. 

38 Les contestó: ¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver. Lo averiguaron y le dijeron: Cinco panes y dos pescados. 

39 Ordenó que los hicieran recostarse en grupos sobre la hierba verde. 

40 Se sentaron en grupos de cien y de cincuenta. 

41 Tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, bendijo los panes y los partió y se los fue dando a los discípulos para que los sirvieran; y repartió los pescados entre todos.

42 Comieron todos y quedaron satisfechos. 

43 Recogieron las sobras de los panes y los pescados y llenaron doce canastas. 

44 Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.

 

Comentario 

En el Evangelio de Marcos, se narran dos multiplicaciones de panes (Mc 6 y 8). En el capítulo 6, como vemos hoy, el evangelista muestra a Jesús y sus discípulos alimentando a todos los israelitas. Los números en esta escena —cinco panes, dos peces, doce canastas llenas y cinco mil hombres— tienen un simbolismo que representa al pueblo de Israel. Jesús actúa según la tradición judía al “alzar la vista al cielo y bendecir los panes”, mostrando que Él y sus discípulos pueden dar vida a todos los descendientes de Israel, con pan que sobra para futuras generaciones. En Jesús no hay escasez: Él garantiza alimento, vida y salvación para todos.

Pensamiento del día.

“Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida” (ChV 1).

5 de Enero del 2026

Después de Epifanía   

San Juan Neumann (1860)

 

1Jn 3,22–4,6: Examinen si los espíritus vienen de Dios

Sal 2: «Te daré en herencia las naciones»

Mt 4,12-17.23-25: Está cerca el Reino de los cielos

Al saber que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea, 

13 salió de Nazaret

y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí. 14Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: 

15 Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. 

16 El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz intensa, a los que habitaban en sombras de muerte les amaneció la luz. 

17 Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: ¡Arrepiéntanse, que está cerca el Reino de los cielos! 

23 Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias. 

24 Su fama se difundió por toda Siria, de modo que le traían todos los que padecían diversas enfermedades o sufrían achaques: endemoniados, lunáticos, paralíticos y él los sanaba. 

25 Lo seguía una gran multitud de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

 

Comentario 

Según el Evangelio de Mateo, Jesús inicia su obra pública a gran escala tras la salida de Juan Bautista de la escena. Deja Nazaret y se establece en Cafarnaúm, donde comienza su misión llamando al arrepentimiento ante la llegada del reino de los cielos. Jesús predica la Buena Nueva y sana a los enfermos, atendiendo a personas de distintos orígenes y culturas. Su mensaje es una proclamación de vida: esperanza, sanación, paz, amor y unidad. Esas acciones reflejan una cultura de vida frente a una cultura de muerte, pues traen alegría y salvación a los necesitados. Cada paso de Jesús impulsa esta cultura de vida, dándonos el ejemplo de que, cuanto más promovemos vida, menos espacio queda para la tristeza y la muerte.

Pensamiento del día.

“Un joven no puede estar desanimado, lo suyo es soñar cosas grandes, buscar horizontes amplios, atreverse a más” (CV 15).


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