1 de Noviembre del 2025

30a Semana Ordinario

Solemnidad de Todos los Santos

 

Ap 7,2-4.9-14: «Vi una muchedumbre inmensa»

Sal 24: «Éstos son los que buscan al Señor»

1Jn 3,1-3: Veremos a Dios tal cual es

Mt 5,1-12a: «Estén alegres; su recompensa será grande»

 

En aquel tiempo, al ver a la multitud, Jesús subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos. 

2 Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo: 

3 Felices los pobres de corazón, porque el reino de los cielos les pertenece. 

4 Felices los afligidos, porque serán consolados. 

5 Felices los desposeídos, porque heredarán la tierra. 

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 

7 Felices los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia. 

8 Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios. 

9 Felices los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. 

10 Felices los perseguidos por causa del bien, porque el reino de los cielos les pertenece. 

11 Felices ustedes cuando los injurien y los persigan y los calumnien falsamente de todo por mi causa. 

12a Alégrense y pónganse contentos porque el premio que les espera en el cielo es abundante.

Comentario 

¿Qué es ser santo? En primer lugar, como dice el salmista es buscar a Dios y su justicia, reconociéndolo presente, ante todo, en aquellas personas que en medio de sus dificultades no dejan de entregar el corazón. La vida en santidad nos impulsa a seguir a Jesús, en los gestos sencillos que promueven la comunión y no en los actos extraordinarios. Podemos ser santos y santas realizándonos y encontrándole gusto a nuestras acciones cotidianas: en el trabajo, en la familia, en la comunidad. Mateo nos muestra gráficamente el camino para alcanzar la santidad. A partir de las bienaventuranzas, descubrimos que es feliz no quien es rico, famoso o quien parece no importarle nada; es dichoso y vive feliz quien sabe que, a pesar de no tener resuelta o asegurada la vida, encontrará oportunidades para amar y personas providentes para levantarse en las caídas. Y cuando llega la persecución y la muerte, santa es la persona capaz de entregar su vida por amor.

“La santidad es el rostro más bello de la Iglesia. Pero aun fuera de la Iglesia Católica y en ámbitos muy diferentes, el Espíritu suscita signos de su presencia” (GE 9).

31 de Octubre del 2025

30a Semana Ordinario

San Alonso Rodríguez (1617)

 

Rom 9,1-5: «Quisiera ser proscrito por el bien de mis hermanos»

Sal 147: «Glorifica al Señor, Jerusalén»

Lc 14,1-6: «Si a uno se le cae al pozo el buey, ¿no lo saca, aunque sea sábado?»

 

Un sábado que Jesús entró a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban. 

2 Se le puso delante un hidrópico. 

3 Jesús tomó la palabra y preguntó a los doctores de la ley y fariseos: ¿Está permitido sanar en sábado o no? 

4 Ellos callaron. Jesús tomó al enfermo, lo sanó y lo despidió. 

5 Después les dijo: Supongamos que a uno de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo: ¿acaso no lo sacará enseguida, por más que sea sábado? 

6 Y ellos no supieron qué responderle.

 

Comentario 

Jesús sabe de atender con urgencia las necesidades humanas. No se queda en protocolos, normativas o meras legalidades. Para él, lo más importantes son las personas y sus sufrimientos. Por el contrario, los fariseos, representantes de la religión prefieren convertirse en fiscalizadores de lo que no hacen o practican los demás, impidiéndoles reflejar el amor y la misericordia de Dios. Debemos estar atentos para no repetir estas actitudes en nuestras comunidades, evitando murmurar, juzgar o condenar. Necesitamos de una mirada compasiva que sea capaz de descubrir las necesidades más hondas de quienes viven con nosotros. Invitados a pasar de la indiferencia a la compasión entrañable, capaz de no sólo sentir lástima por el dolor ajeno, sino a partir de la proximidad, la compasión y la ternura (Papa Francisco), generar acciones afectivas y efectivas que sanen y recuperen la vida de quienes sufren. Ojalá que no nos quedamos paralizados, ni callados ante el pecado estructural que promueve la injusticia y genera víctimas. Cada día es una nueva oportunidad para amar y servir. 

“Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga.” (EG 26).

30 de Octubre del 2025

30a Semana Ordinario

San Marcelo, mártir (s. III)

 

Rom 8,31b-39: Nadie podrá apartarnos del amor de Dios

Sal 109: «Sálvame, Señor, por tu bondad»

Lc 13,31-35: No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén

 

En aquel tiempo se acercaron unos fariseos a decirle a Jesús: Sal y retírate de aquí, porque Herodes intenta matarte. 

32 Jesús les contestó: Vayan a decir a ese zorro: mira, hoy y mañana expulso demonios y realizo sanaciones; pasado mañana terminaré. 

33 Con todo, hoy y mañana y pasado tengo que seguir mi viaje, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén. 

34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a los pollitos bajo sus alas; y tú no quisiste! 

35 Por eso, la casa de ustedes quedará desierta. Les digo que no me verán hasta el momento en que digan: Bendito el que viene en nombre del Señor.

 

Comentario 

Pablo nos recuerda que el amor de Dios siempre estará para fortalecernos, sanando y dignificando nuestra vida. Nada puede separarnos de ese vínculo, ni siquiera nosotros mismos. Siempre podremos volver a la fuente de este amor, no sólo en las dificultades. No podemos obviar que el mundo necesita de esta buena noticia, porque es precisamente la falta de ese amor la que va generando tanto daño y sufrimiento. Aquello que no se hace por amor, se va desvirtuando y se convierte en una pesada carga. Las deformaciones del amor terminan cosificando a las personas, manipulando emociones y creando dependencias. ¿Cuidamos nuestros encuentros personales con Dios para ser presencia de su amor? Ya que como indica el salmista, Dios: “se puso a la derecha del pobre” de sus lamentos y nos pide ser solícitos ante ellos. En el evangelio Jesús denuncia con valentía el abuso de quienes detentan el poder y no se interesan por el bienestar de las mayorías. El amor cristiano auténtico también denuncia toda forma de egoísmo. 

“Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios.” (DCE 15).

28 de Octubre del 2025

30a Semana Ordinario

Santos Simón y Judas (s. I)

 

Ef 2,19-22: Están edificados sobre los apóstoles

Sal 19: «A toda la tierra alcanza su pregón»

Lc 6,12-19: Escogió a doce y los nombró apóstoles

 

 

Por aquel tiempo subió Jesús a una montaña a orar y se pasó la noche orando a Dios. 

13 Cuando se hizo de día, llamó a los discípulos, eligió entre ellos a doce y los llamó apóstoles: 

14 Simón, a quien llamó Pedro; Andrés, su hermano; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; 

15 Mateo y Tomás; Santiago hijo de Alfeo y Simón el rebelde; 16Judas hijo de Santiago y Judas Iscariote, el traidor. 

17 Bajó con ellos y se detuvo en un llano. Había un gran número de discípulos y un gran gentío del pueblo, venidos de toda Judea, de Jerusalén, de la costa de Tiro y Sidón, 

18 para escucharlo y sanarse de sus enfermedades. Los atormentados por espíritus inmundos quedaban sanos, 

19 y toda la gente intentaba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

 

Comentario 

En la primera lectura queda claro, que cuando respondemos al llamado del Señor dejamos de ser extranjeros, que la diferencia es oportunidad para construir el Reino de Dios, siempre y cuando Cristo sea el fundamento, sin ideologías ni proselitismos. Como dice el salmista: «Sin que hablen, sin que pronuncien, a toda la tierra alcanza su pregón». La vida cotidiana hace patente el evangelio, encarnando los gestos, palabras y acciones de Jesús. En el evangelio, fruto de la oración, Jesús puede elegir a quienes serán sus discípulos, a quienes propondrá el proyecto del Reino. Pensemos en la forma en que nosotros tomamos decisiones en la vida; si nos dejamos acompañar por Dios, pidiendo sabiduría y si estamos atentos para que confirme nuestras acciones, a través de un discernimiento personal y comunitario. El Maestro conforma la comunidad discipular, llamando a cada uno por su nombre. A Jesús le importamos y nos convoca para ser continuadores de su misión. Su llamada no es por mérito, es por pura gracia.

“Todos los hombres son llamados al mismo fin: Dios” (CEC 1878).

 

29 de Octubre del 2025

30a Semana Ordinario

San Gaetano Errico (1860)

San Miguel Rúa (1910)

 

 

Rom 8:26-30: A los que aman a Dios todo les sirve para el bien

Sal 13: «Yo confío, Señor, en tu misericordia

Lc 13,22-30: Vendrán de oriente y occidente y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios

 

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. 

23 Uno le preguntó: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Les contestó: 

24 Procuren entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 

25 Apenas se levante el dueño de casa y cierre la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear diciendo: Señor, ábrenos. Él les contestará: No sé de dónde son ustedes. 

26 Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, en nuestras calles enseñaste. 

27 Él responderá: Les digo que no sé de dónde son ustedes. Apártense de mí, malhechores. 

28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes sean expulsados. 

29 Vendrán de oriente y occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 

30 Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

 

Comentario 

Jesús indica a sus seguidores que todo lo que brota del amor es lo que importa. Al hablar de «puerta estrecha», reconoce que no es un camino fácil. Se trata de un amor maduro y no exclusivo, capaz de ofrecerse a los desfavorecidos. Un camino de salvación comunitaria capaz de socorrer, sanar, cuidar de la vida. Tarea cristiana será salir de nuestra comodidad e ir al encuentro de quien nos necesita, sobre todo, en estos tiempos donde la indiferencia nos encierra y nos hace personas individualistas. Quienes nos sintamos muy seguros de estar en paz con Dios, tendremos que corroborarlo en nuestra capacidad de compartir nuestra vida con los demás. Cada vez es menos creíble un cristianismo de ritos, necesitamos mostrar nuestra capacidad de comprometernos allí donde la vida lo demanda. Es prudente reconocer lo que hay de anti reino en nuestra realidad y que termina afectando nuestras relaciones familiares, sociales y de Iglesia. Sólo así nos dispondremos a generar cambios propicios contra la cultura de la muerte.

“En el ocaso de nuestra vida seremos juzgados en el amor.” (San Juan de la Cruz). 


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