21 de Noviembre del 2025

33º Semana Ordinario

Ntra. Sra. de El Quinche

Ntra. Sra. de la Paz

 

1Mac 4,36-37.52-59: Celebraron la consagración del altar

Interleccional 1Cr 29: «Alabamos, Señor, tu nombre glorioso»

Lc 19,45-48: Se puso a echar a los mercaderes

 

En aquel tiempo, Jesús entró en el Templo y se puso a echar a los mercaderes 

46 diciéndoles: Está escrito que mi casa es casa de oración y ustedes la han convertido en cueva de asaltantes. 

47 A diario enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los letrados y los jefes del pueblo intentaban matarlo, 

48 pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.

 

 

Comentario 

En la primera lectura vemos al pueblo de Israel iniciar la restauración social y religiosa. Velan por la purificación, reconstrucción y consagración del templo, símbolo de su identidad. Actualmente, tenemos que implicarnos también en la recomposición y reconfiguración del tejido social y religioso. No podemos quedarnos sólo en el embellecimiento estético de nuestras comunidades, sin trabajar las problemáticas de fondo. Recomponer la ruindad social nos conduce, ante todo, a la dignificación del ser humano, al cuidado del bienestar de los más desprotegidos, al respeto y defensa de la Casa común (los bienes de la creación). El verdadero enfado de Jesús en el evangelio, no se reduce a la “profanación” de lo sagrado, sino a la marginación, maltrato y abuso cometido contra las personas en el Templo. Es vital continuar apoyando la cultura del cuidado y del buen trato, para prevenir toda clase de abusos en entornos eclesiales. Ojalá que el celo de Dios, sea lo que nos conduzca a velar no por la pulcritud de los Templos, sino por el cuidado de lo sagrado de la vida. 

“La mística popular acoge a su modo el Evangelio entero, y lo encarna en expresiones de oración, de fraternidad, de justicia, de lucha y de fiesta” (EG 237).

 

20 de Noviembre del 2025

33º Semana Ordinario

Andrés Solá y comps. (1927)

 

1Mac 2,15-29: «Viviremos según la alianza»

Sal 50: «Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios»

Lc 19,41-44: «No reconociste la visita de Dios»

 

En aquel tiempo, al acercarse y divisar la ciudad de Jerusalén, Jesús dijo llorando por ella: 

42 Ojalá tú también reconocieras hoy lo que conduce a la paz. Pero eso ahora está oculto a tus ojos. 

43 Te llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te cercarán por todas partes. 

44 Te derribarán por tierra a ti y a tus hijos dentro de ti, y no te dejarán piedra sobre piedra; porque no reconociste el momento en que fuiste visitada por Dios.

 

Comentario 

En un corazón cristiano no tendría que darse cabida a la violencia, ni mucho menos a las armas. El fanatismo que invade las mentes de muchos, los lleva en pensamiento, en gestos y en acciones a provocar muertes y fracturas irremediables. Aunque la acción de Matatías de optar por las armas no es la solución, en tiempo de represión y desesperación para muchos es el único camino. Nuestro mundo necesita de voces proféticas que salgan en defensa del Pueblo, pero no tenemos que dejarles solos o abandonarlos para no entregarlos como carne de cañón. Es por este motivo que encontramos a Jesús conmovido y llorando por el irrespeto hacia la vida producido en las grandes ciudades, como lo fue también Jerusalén. Debemos reflexionar si somos capaces de reconocer el paso de Dios en nuestra historia y la de nuestros pueblos. ¿Qué papel juego yo en la transformación social de mi entorno? Oremos para que no sea demasiado tarde y podamos enmendar errores y sanar heridas. Colaboremos como embajadores de reconciliación y de paz.

“De ahí que la conversión cristiana exija revisar especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común” (EG 182).

19 de Noviembre del 2025

33º Semana Ordinario

Ntra. Sra. de la Divina Providencia

2Mac 7,1.20-31: «El Creador les devolverá la vida»

Sal 17: «Escóndeme, Señor, bajo las sombras de tus alas»

Lc 19,11-28: «¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?»

 

Como la gente lo escuchaba, Jesús añadió una parábola porque estaban cerca de Jerusalén y ellos creían que el reino de Dios se iba a revelar de un momento a otro.

12 Él les dijo: Un hombre noble se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver.

13 Llamó a diez sirvientes suyos, les entregó una gran cantidad de dinero y les encargó: Háganla producir hasta que yo vuelva.

14 Sus compatriotas, que lo odiaban, enviaron tras él una comisión encargada de decir: No queremos que ése sea nuestro rey.

15 Volvió una vez nombrado rey y llamó a los sirvientes a quienes había entregado el dinero para ver cómo había negociado cada uno.

16 Se presentó el primero y dijo: Señor, tu dinero ha producido diez veces más.

17 Le respondió: Muy bien, sirviente diligente; por haber sido fiel en lo poco, administrarás diez ciudades.

18 Se presentó el segundo y dijo: Señor, tu dinero ha producido cinco veces más.

19 Le respondió: Pues tú administrarás cinco ciudades.

20Se presentó el tercero y dijo: Aquí tienes tu dinero, que he guardado en un pañuelo.

21 Te tenía miedo porque eres riguroso: retiras lo que no has depositado, y cosechas lo que no has sembrado.

22 Él le respondió: Por tu boca te condeno, sirviente indigno. Sabías que soy riguroso, que retiro lo que no he depositado y cosecho lo que no he sembrado.

23 ¿Por qué no pusiste mi dinero en un banco, para que, al volver yo, lo cobrara con los intereses?

24 Después ordenó a los presentes: Quítenle el dinero y dénselo al que consiguió diez veces más….

 

Comentario 

Jerusalén, centro de la sociedad judía que vivía de las expectativas mesiánicas. Para Jesús, se transforma en lugar de prueba y desafío. Por eso aprovecha la ocasión para dar una lección a la comunidad discipular con la parábola de los talentos. Quiere que cada uno reconozca, más allá de la espera de un Mesías libertador, si está o no cuidando el don recibido. Al sabernos en estos últimos días del año litúrgico resulta oportuno sincerarnos respecto del cuidado de nuestro mayor tesoro: la vida. Tanto a nivel personal, familiar o de comunidad, podemos caer en un cierto descuido o acomodamiento. Uno de los errores de nuestros días está en conducirnos en piloto automático, sin tener tiempo o espacios propicios para la revisión de vida. El Reino no será posible, si nosotros no hacemos que acontezca. Pensemos si nuestra actitud o disposición, es empática, generosa, activa, solidaria. El miedo, lo único que produce es estancamiento, no permitiendo nuestro crecimiento.

“Hemos recibido la vida gratis, no hemos pagado por ella. Entonces todos podemos dar sin esperar algo, hacer el bien sin exigirle tanto a esa persona que uno ayuda” (FT 140).

18 de Noviembre del 2025

33º Semana Ordinario

Basílicas de Pedro y Pablo

Santa Rosa Filipina Duchesne (1852)

 

2Mac 6,18-31: «Legaré un noble ejemplo»

Sal 3: «Levántate, Señor; sálvame»

Lc 19,1-10: El Hijo ha venido a salvar lo perdido

 

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesó la ciudad. 

2 Allí vivía un hombre llamado Zaqueo, jefe de recaudadores de impuestos y muy rico, que

3 intentaba ver quién era Jesús; pero, a causa del gentío, no lo conseguía porque era bajo de estatura. 

4 Se adelantó de una carrera y se subió a un árbol para verlo, pues iba a pasar por allí. 

5 Cuando Jesús llegó al sitio, alzó la vista y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa. 

6 Bajó rápidamente y lo recibió muy contento. 

7 Al verlo, murmuraban todos porque entraba a hospedarse en casa de un pecador. 

8 Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y a quien haya defraudado le devolveré cuatro veces más. 

9 Jesús le dijo: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también él es hijo de Abrahán. 

10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo perdido.

 

Comentario 

Continuamos leyendo las historias de resistencia pasiva que viven los Macabeos defensores de la fe e independencia del territorio judío. Se vieron obligados a adorar a otros dioses, pero muchos prefirieron quedar en la memoria del pueblo como mártires antes de traicionar sus valores y principios religiosos. Ejemplo de ello fue el anciano Eleazar, que sus noventa años no se dejó seducir por el mal. Vivimos bombardeados por la superficialidad y la relajación de costumbres, podríamos preguntarnos: ¿En qué o en quién tenemos puesta nuestra confianza? En el evangelio presenciamos el encuentro entre Jesús y Zaqueo. Este hombre se había enriquecido cobrando impuestos para el imperio Romano, lo que lo hacía despreciable ante la comunidad. Pero Jesús se detiene, fija en él su mirada y lo acompaña hasta abajarlo y transformar su corazón. De sentirse juzgado por su mal proceder pasa a practicar la justicia, reparando el daño causado. Pidamos en nuestra oración no traicionar nuestra humanidad, ni principios o valores. Danos, oh, Dios, un corazón valiente y sencillo.

“No se considera a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar” (FT 18).

17 de Noviembre del 2025

33º Semana Ordinario

Santa Isabel de Hungría (1231)

 

1Mac 1,10-15.41-43.54-57.62-64: Una cólera se abatió sobre Israel

Sal 119: «¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!»

Lc 18,35-43: «¿Qué quieres que haga por ti?»

En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino pidiendo limosna. 

36 Al oír que pasaba la gente, preguntó qué sucedía. 

37 Le dijeron que pasaba Jesús de Nazaret. 

38 Él gritó: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí! 

39 Los que iban delante lo reprendían para que callase. Pero él gritaba más fuerte: Hijo de David, ten piedad de mí. 

40 Jesús se detuvo y mandó que se lo acercasen. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó: 

41 ¿Qué quieres que te haga? Contestó Jesús: Señor, que recobre la vista. 

42 Jesús le dijo: Recobra la vista; tu fe te ha salvado. 

43 Al instante recobró la vista y lo seguía glorificando a Dios; y el pueblo, al verlo, alababa a Dios.

 

Comentario 

La Palabra de Dios siempre es una invitación a mirar la acción providente y misericordiosa de Dios. Esto puede cuestionar la forma en la que contemplamos la realidad, porque no siempre es de modo apreciativo sino con pesimismo. Saturados de malas noticias, a partir de las miradas parciales de los medios de comunicación; necesitamos tener la mirada puesta en las personas y realidades que nos inspiran para ser promotores del cuidado y defensa de la vida. No debemos cultivar el desprecio o rechazo hacia quienes andan extraviados, sino del mal del mundo, de las mentiras, el odio, las injusticias, que provocan ceguera en el corazón. Jesús se detiene ante los gritos de un ciego que clama por ayuda. Son muchas las personas que encontramos en los márgenes de los caminos que transitamos, ¿nos detenemos ante su necesidad o seguimos nuestro camino? Pidamos a Dios que sane las cegueras de nuestro egoísmo e indiferencia. Apreciemos y contemplemos los pequeños detalles y gestos de amor que recibimos cada día y que estamos invitados a reproducir.

“Se trata de avanzar hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social” (FT 180).

 

 


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