13 de Julio del 2025

Primer Lectura: Deuteronomio 30,10-14: 
El mandamiento está cerca de ti
Salmo: 69: 
«Humildes, busquen al Señor y revivirá su corazón»
Segunda Lectura: Colosenses 1,15-20: 
Todo fue creado por él y para él
Evangelio: Lucas 10,25-37: 
¿Quién es mi prójimo?

 

15º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO, Santa Teresa de los Andes (1920)

 

25 En aquel tiempo, un doctor de la ley se levantó y, para ponerlo a prueba, le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 
26 Jesús le contestó: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? 
27 Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. 
28 Le respondió: Has respondido correctamente: obra así y vivirás. 
29 Él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 
30 Jesús le contestó: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. 
31 Coincidió que bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. 
32 Lo mismo un levita: llegó al lugar, lo vio y pasó de largo. 
33 Un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció. 
34 Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. 
35 Al día siguiente sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. 
36 ¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes? 
37 Contestó: El que lo trató con misericordia. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.
 
 
 
Comentario 

 

Las lecturas para este domingo son una invitación a evaluarnos en nuestra capacidad de amar, no sólo a los cercanos sino a los desconocidos. De igual forma nos plantea o denuncia, de manera contundente, la crisis relacional que vivimos actualmente. Reconocemos cómo los grandes avances tecnológicos nos han permitido estar comunicados de manera instantánea; conocer la vida cotidiana de las personas que nos rodean; interactuar y educarnos en tiempo real con comunidades que se encuentran en otras latitudes del planeta. Vivimos en la era de la hipercomunicación e hiperconexión; no obstante, muchos estudios indican que nunca en la historia ha habido una cantidad tan alta de personas que se sienten solas. A pesar de estar rodeados de tanta gente, de tener muchos amigos en las redes sociales, de interactuar y participar en grupos de diferentes denominaciones, de contar con herramientas poderosas para intercambiar información, tenemos grandes dificultades para la comunicación madura y respetuosa. Dicen por ahí que no hay peor soledad que la soledad rodeada de gente; y esto fue lo que le sucedió al hombre herido que nos presenta Lucas. Nos está planteando entonces el desafío de las relaciones y los encuentros, la urgente y necesaria pregunta por quien nos está próximo y nos sale al camino, especialmente aquellas personas lastimadas, heridas y sin esperanzas.

Estamos tan distraídos o aturdidos, aferrados a nuestros egos, más preocupados de lo que pasa en nuestros pequeños mundos, o de las notificaciones de las pantallas que por lo que sucede en tiempo real a nuestro alrededor. Si no tenemos la capacidad de dar razón de nuestro prójimo, de reconocerlo como persona, como lugar donde la divinidad y la salvación acontecen, entonces estamos dejando enfriar el amor. Hoy son tantos los rostros de hombres y mujeres que han sido heridos y asaltados por el camino, como nos lo plantea el Papa Francisco: “Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo” (FT 69). ¿Qué necesitamos para detenernos, inclinarnos, hacernos cargo e invertir tiempo, fuerzas, recursos y saberes para cuidar la vida malherida? Nuestra práctica religiosa ha de mantenernos vigilantes y sensibles ante las realidades de sufrimiento que vivimos actualmente como humanidad. Dios no pide imposibles, sólo anhela que maduremos en nuestra capacidad de amar. Pidámosle en nuestra oración un corazón samaritano, siendo hombres y mujeres que asumen con fidelidad la rehabilitación de las relaciones humanas, curando las heridas causadas por el mal. Alimentemos lo bueno y pongámonos al servicio del bien (FT 77).

“Siempre volvemos al estilo de Dios: el estilo de Dios es la cercanía, la compasión y la ternura. Esto es lo que Dios ha hecho siempre” (Papa Francisco).

12 de Julio del 2025

Primer Lectura: Gén 49,29-32; 50,15-26a:
«Dios los sacará de esta tierra»
Salmo: 105: 
«Humildes, busquen al Señor, y vivirá su corazón»
Evangelio: Mt 10,24-33: 
«No tengan miedo»

 

14ª Semana Ordinario, Luis Martin (1894) y Azalia Ma. Guérin (1877)

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: 
24 No está el discípulo por encima del maestro ni el sirviente por encima de su señor. 
25 Al discípulo le basta ser como su maestro y al sirviente como su señor. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa! 
26 Por tanto no les tengan miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue. 
27 Lo que les digo de noche díganlo en pleno día; lo que escuchen al oído grítenlo desde los techos. 
28 No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede arrojar cuerpo y alma en el infierno. 
29 ¿No se venden dos gorriones por unas monedas? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin permiso del Padre de ustedes. 
30 En cuanto a ustedes, hasta los pelos de su cabeza están contados. 
31 Por tanto, no les tengan miedo, que ustedes valen más que muchos gorriones. 
32 Al que me reconozca ante los hombres yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo. 
33 Pero el que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.
 
 
 
Comentario 

 

Vivir a profundidad el seguimiento de Jesús y asumirlo, trae consigo grandes compromisos y riesgos. Es natural que los discípulos de todas las épocas puedan sentir miedo, debido a las fuerzas del mal que imperan en el mundo. Vivimos en sistemas políticos y económicos que intentan instrumentalizar y degradar la dignidad del ser humano y de todo lo creado. Es tarea de toda comunidad creyente buscar caminos alternativos que generen esperanza de futuro. En justicia necesitamos confiar más en el proyecto anunciado por Jesús y desterrar la desigualdad. Si todo está conectado y todo nos afecta, es imprescindible la corresponsabilidad en el cuidado y uso razonable de los bienes de la creación. Hoy Jesús nos impulsa a no tener miedo (lo repite tres veces); No tengamos miedo, como dice el Papa Francisco, de cambiar el mundo, de ir a contracorriente para no dejarnos robar la esperanza.

“A esos que se ocupan de sembrar paz en todas partes, Jesús les hace una promesa hermosa: Ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5,9)” (FT 88).

11 de Julio del 2025

Primer Lectura: Gén 46,1-7.28-30: 
«Puedo morir en paz» 
Salmo: 37: 
«El Señor es quien salva a los justos»
Evangelio: Mt 10,16-23: 
«El Espíritu hablará por ustedes»

 

14ª Semana Ordinario, San Benito (517)

 

En aquel tiempo dijo Jesús a los apóstoles: 
16 Miren, yo les envío como ovejas en medio de lobos: sean astutos como serpientes y sencillos como palomas. 
17 ¡Cuidado con la gente!, porque les entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. 
18 Les harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y los paganos. 
19 Cuando les entreguen, no se preocupen por lo que van a decir; 
20 pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. 
21 Un hermano entregará a la muerte a su hermano, un padre a su hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán. 
22 Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Quien resista hasta el final se salvará. 
23 Cuando les persigan en una ciudad, escapen a otra; les aseguro que no habrán recorrido todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.
 
 
 
Comentario 

 

La migración obligada en los niños, niñas y adolescentes y, en general, en la familia tiene un impacto en su salud física, anímica. El bienestar integral queda comprometido por estar expuestos a peligros, enfermedades, violencia, explotación sexual o discriminación. Es un peregrinar, muchas veces sin retorno y con destino indefinido. Son muchos los lobos que quieren sacar provecho de la vulnerabilidad del migrante. El evangelio de hoy nos motiva a asumir una actitud astuta y sencilla, impulsando iniciativas y proyectos que mitiguen este dolor. Abramos nuestras comunidades a la hospitalidad. Comencemos por el ejercicio de escucha e inmersión en la realidad de nuestros migrantes; conozcamos sus sentimientos, dificultades, sufrimientos, anhelos y logros. Oremos al Señor para que tengamos corazones y oídos dispuestos para acoger y a escuchar la súplica de quienes pasan mayor necesidad.

“La cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduración y de santificación” (GE 92).

10 de Julio del 2025

Primer Lectura: Gén 44,18-21.23-29; 45,1-5:  
«Dios me envío a Egipto»
Salmo: 105: 
«Recuerden las maravillas que hizo el Señor»
Evangelio: Mt 10,7-15 
«No lleven oro ni plata»

 

14ª Semana Ordinario San Cristóbal (s.III)

 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: 
8 Y de camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca. 
8 Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios. Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar. 
9 No lleven en el cinturón oro ni plata ni cobre, 
10 ni provisiones para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento. 
11 Cuando entren en una ciudad o pueblo, pregunten por alguna persona respetable y quédense en su casa hasta que se vayan. 
12 Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz; 
13 si la casa lo merece, entrará en ella la paz; si no la merece, esa paz retornará a ustedes. 
14 Si alguien no los recibe ni escucha el mensaje de ustedes, al salir de aquella casa o ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. 
15 Les aseguro que el día del juicio Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que aquella ciudad.
 
 
 
Comentario 

 

La violencia, la pobreza, la falta de oportunidades laborales y el acceso limitado a servicios esenciales y una educación de poca calidad afectan el proyecto de vida de niños, niñas y adolescentes de muchas latitudes del mundo, obligándolos a tomar la difícil decisión de abandonar sus países de origen, en búsqueda de mejores oportunidades que les permitan vivir de una manera más digna y tranquila. No obstante, los niños y adolescentes en esta experiencia migratoria son altamente vulnerables a situaciones que ponen en riesgo sus vidas y su dignidad, a causa de un ejercicio político que no asegura los derechos fundamentales de estos grupos humanos. Esta realidad tan desoladora se distancia significativamente del mandato propuesto en el evangelio de hoy, en el que se nos motiva a vivir la hospitalidad como una respuesta efectiva y afectiva a todos aquellos que van de camino, que van de ciudad en ciudad buscando encontrar personas respetables que abran con alegría y humildad sus vidas y sus casas para acogerlos, escucharlos y sanar muchas de sus heridas.

“Nunca se debe encasillar al otro por lo que pudo decir o hacer, sino que debe ser considerado por la promesa que lleva dentro de él” (FT 228).

9 de Julio del 2025

Primer Lectura: Gén 41,55-57; 42,5-7a: 
«Estamos pagando el delito contra nuestro hermano»
Salmo: 33: 
«Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti»
Evangelio: Mt 10,1-7: 
«Vayan a las ovejas de Israel»

 

14ª Semana Ordinario N. S. de Chiquinquirá Santa Paulina del C. Agonizante de Jesús (1942

 

1 En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias. 
2 Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, de sobrenombre Pedro, y Andrés su hermano; Santiago de Zebedeo y su hermano Juan; 
3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago de Alfeo y Tadeo; 
4 Simón el cananeo y Judas Iscariote, el que también le traicionó. 
5 A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones: No se dirijan a países de paganos, no entren en ciudades de samaritanos; 
6 vayan más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel. 
7 Y de camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca.
 
 
 
Comentario 

 

Tal como los apóstoles de Jesús somos llamados y enviados al mundo con una misión. La lista de realidades que nos aquejan y oprimen puede acobardar o atemorizar a cualquiera. Es necesaria una vivencia profunda de fe y de comunidad que nos convierta en signos visibles de esperanza, paz y acogida, especialmente para todos aquellos que no encuentran caminos de justicia y dignidad. Sin arraigo y sin identidad no será posible el crecimiento personal y, sin lugar a dudas, será menos probable el deseo de entrega y de servicio a los demás. Tomar conciencia del llamado a la vida como promesa de futuro esperanzador, se consigue en la medida que nos sabemos insertos en el plan redentor y salvífico de Dios. Una vez incorporados a la comunidad, es vital el reconocimiento de las personas con quienes vivo y celebro mi fe, aprendiendo a aceptarlas con sus necesidades y posibilidades. Y, sólo así, nos podremos reconocer parte activa de ese proyecto que apasionó a Jesús y a la comunidad discipular, el Reino.

“Dios siempre es novedad, que nos empuja a partir una y otra vez y a desplazarnos para ir más allá de lo conocido, hacia las periferias y las fronteras” (GE 135).


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