23 de Julio del 2025

Primer Lectura: Éx 16,1-5.9-15: 
«Haré llover pan del cielo»
Salmo: 78: 
«El Señor les dio pan del cielo»
Evangelio: Mt 13,1-9: 
Cayó en tierra buena y dio fruto

 

16a Semana Ordinario, Santa Brigida (1373)

 

1 Un día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. 
2 Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla. 
3Les explicó muchas cosas con parábolas: Salió un sembrador a sembrar. 
4 Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron las aves y se las comieron. 
5 Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida; 
6 pero, al salir el sol, se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron. 
7 Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron. 
8 Otras cayeron en tierra fértil y dieron fruto: unas ciento, otras sesenta, otras treinta. 
9 El que tenga oídos que escuche.
 
 
 
Comentario 

 

Los relatos están cohesionados por dos situaciones difíciles y dos respuestas alentadoras: la protesta y frustración son respondidas con la cercanía y la confianza. El pueblo de Israel, caminando por el desierto, cuestiona el liderazgo de Moisés. Pensemos que están en su derecho porque ningún liderazgo, por positivo que sea, es incuestionable. Claman a Dios porque el temor del hambre es real; Dios no se muestra indiferente y responde saciando a su pueblo. El salmista canta a la memoria histórica de este gesto providente. La parábola de Jesús evoca la frustración de quien siembra en diversos terrenos y solo cosecha en el último. Contemplar a Jesús predicando en la playa rememora el éxodo del pueblo, invitando a la confianza que ha de sostener el caminar de la comunidad discipular. Vivir desde la libertad siempre será un desafío cristiano. Dios camina con su pueblo cuando protesta, lo sacia y libra de sus temores. Y también lo estimula a sembrar, invitándolo a confiar que la tierra dará su fruto.

“La fe auténtica no sólo da fuerzas al corazón humano, sino que transforma la vida entera, transfigura los propios objetivos, ilumina la relación con los demás y los lazos con todo lo creado” (LD 61).

22 de Julio del 2025

Primer Lectura: Cant 3,1-4a: 
«Encontré el amor de mi alma»
Salmo: 62: 
«Mi alma está sedienta de ti, Dios mío»
Evangelio: Jn 20,1.11-18: 
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»

 

16ª Semana Ordinario, Santa María Magdalena (s. I)

 

1 El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. 
11 María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro 
12 y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús. 
13 Le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? María responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. 
14 Al decir esto, se dio media vuelta y vio a Jesús de pie, pero no lo reconoció. 
15 Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. 
16 Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo Rabbuni, que significa maestro.
17 Le dice Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes. 
18 María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.
 
 
 
Comentario 

 

Atendamos a dos verbos presentes en el relato de estas mujeres caminantes: buscar y encontrar. En la primera lectura, en un contexto de enamoramiento, reconocemos a una mujer que busca a su amado luchando contra una cultura que la paraliza y embrutece. Busca, pregunta, camina por rincones conocidos y desconocidos hasta encontrarlo, consumando el amor. El salmista perseguido busca a Dios y al encontrarlo descansa porque es su roca y fortaleza. Búsqueda y encuentro alcanzan plenitud en el relato pascual de la comunidad joánica. Aquí, la amada es Magdalena quien en el jardín busca a su Señor y lo encuentra resucitado en el sepulcro. A pesar del dolor que nubla su vida, logra reconocerlo en la palabra escuchada. María, a partir de su escucha, abre el camino para todo discipulado. Es importante generar búsquedas que siempre nos lleven al encuentro con Jesús Resucitado. ¿Qué caminos transitamos para humanizar nuestra espiritualidad? Importante reconocer la motivación y las condiciones que se ponen a lo largo de todo el recorrido para no desmayar en el intento.

“Dios nos pide que honremos el hecho de que hemos sido creados como seres únicos, con un papel singular en la historia del mundo” (P. Francisco).

21 de Julio del 2025

Primer Lectura: Éx 14,5-18: 
«Sabrán que yo soy el Señor, cuando me cubra de gloria»
Salmo: Interleccional Éx 15: 
«Cantemos al Señor; sublime es su victoria»
Evangelio: Mt 12,38-42: 
Aquí hay uno más grande que Salomón

 

16a Semana Ordinario, San Lorenzo de Brindisi (1619)

 

38 En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos verte hacer alguna señal. 
39 Jesús les contestó: Una generación malvada y adúltera reclama una señal, y no se le concederá más señal que la señal del profeta Jonás. 
40 Como estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en las entrañas de la tierra, tres días y tres noches. 
41 Durante el juicio se alzarán los habitantes de Nínive contra esta generación y la condenarán porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás. 
42 La reina del sur se alzará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.
 
 
 
Comentario 

 

Nos encontramos con un pueblo que emigra hacia la tierra prometida. En el camino añora las seguridades de su vida pasada. El sarcasmo atraviesa la historia, ya que al pueblo le da miedo asumir las consecuencias de una libertad auténtica. En medio de las incertidumbres y desaciertos humanos que van jalonando la historia, Dios se hace presente para acompañar estos complicados procesos. En el evangelio son los letrados y fariseos los que aparecen presos de una estructura religiosa legalista. Piden una señal que atestigüe que viene de Dios. Al parecer, quienes más se aferran a la tradición les cuesta percibir la acción liberadora de Dios. ¿Qué tanta apertura mostramos a los cambios? ¿O preferimos las seguridades del pasado? Abramos el corazón a la acción del Espíritu y apreciemos una Iglesia que de museo pasa a convertirse en protagonista de cambios en la familia y en el mundo.

“Este es un signo entre tantos otros de que las demás criaturas de este mundo han dejado de ser compañeros de camino para convertirse en nuestras víctimas” (LD 15).

20 de Julio del 2025

Primer Lectura: Génesis 18,1-10a: 
Señor, no pases de largo junto a tu siervo
Salmo: 15: 
«Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?»
Segunda Lectura: Colosenses 1,24-28: 
El misterio escondido es revelado a su pueblo
Evangelio: Lucas 10,38-42: 
María ha escogido la mejor parte

 

16º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO  San Apolinar (s. II)

 

38 Yendo de camino, entró Jesús en un pueblo. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. 
39 Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras. 
40 Marta, ocupada en los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en los quehaceres? Dile que me ayude. 
41 El Señor le respondió: Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas, 
42 cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.
 
 
Comentario 

 

 

Los textos presentan migrantes e historias. Así, Abraham y Sara, migrantes, se encuentran en el encinar de Mambré. Migrantes hacia la tierra y humanidad prometida, se aventuran en un camino sin diezmar esfuerzos y dificultades. Ahí, Dios aparece como tres personas y la reverencia no espera: la hospitalidad es su expresión. El texto abunda en atenciones a los caminantes. Debajo de los encinares los peregrinos, acogiéndose a la mesa de quien los recibe, se presentan como mensajeros de Dios. Prometen descendencia a Abrahán y Sara a pesar de su vejez y esterilidad. ¡Dios fecunda la vida que se comparte con amor! Una promesa se concreta en el presente de esta familia migrante que experimenta la presencia de Dios. Historias semejantes, de amor y hospitalidad, encontramos en nuestra realidad. Dios hace fecunda la tierra que acoge a los migrantes y desplazados. 

De la mesa hospitalaria migramos al culto en el templo. Razón tiene el salmo preguntando: «Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo?». El salmo describe al Abraham y Sara de todos los tiempos: personas capaces de prodigar la hospitalidad, la solidaridad y la justicia, optando siempre por los más necesitados. Esta esperanza se concreta con el mensaje a los Colosenses. Ese encinar donde Dios nos visita invita a la comunidad cristiana a ensanchar su tienda para que nunca deje a nadie por fuera y sea siempre acogedora. No se pueden obviar los sufrimientos que conlleva el anuncio de la Buena Nueva. Se refiere a los esfuerzos de quienes viven padecimientos misioneros, sirviendo, enseñando y aconsejando a toda persona. 

Vemos a Jesús en Betania invitándonos a valorar la riqueza de los encuentros y la hospitalidad. Marta y María rememoran lo acontecido en el encinar de Mambré. Una sabiduría dialogante nace en la cotidianidad, al contemplar la visita discreta de Dios caminante. Aunque el afán distraído de Marta parece perderle en muchas cosas, nos ayuda a iluminar lo que acontece en muchas personas. Puedes ser tú o tu comunidad, que sin darse cuenta reciben a Dios o a sus ángeles mensajeros (Heb 13,2). Las dos mujeres, símbolo de las dos comunidades cristianas -judía y pagana conversa- muestran la dinámica de la imparable movilidad humana. Ambas mujeres, a su manera, hospedan la vida del Señor en un mundo cambiante. Distraídos, continuamos nuestro camino. Ojalá nos dejemos encontrar por el Señor de los Caminos. Ensanchemos la tienda de nuestro corazón para ser personas acogedoras y hospitalarias.

“Se necesita un diálogo paciente y confiado, para que las personas, las familias y las comunidades puedan transmitir los valores de su propia cultura y acoger lo que hay de bueno en la experiencia de los demás” (FT 134). 

19 de Julio del 2025

Primer Lectura: Éx 12,37-42: 
Noche en que el Señor sacó a Israel de Egipto
Salmo: 136: 
«Porque es eterna su misericordia»
Evangelio: Mt 12, 14-21: 
Les mandó que no lo descubrieran

 

15a Semana Ordinario, San Arsenio (450), Santas Justa y Rufina (287)

 

14 Los fariseos salieron y deliberaron cómo acabar con Jesús. 
15 Pero él se dio cuenta y se fue de allí. Le seguían muchos; sanaba a todos 
16 y les pedía encarecidamente que no lo divulgaran. 
17 Así se cumplió lo que anunció el profeta Isaías: 
18 Miren a mi siervo, a mi elegido, a quien prefiero. Sobre él pondré mi Espíritu para que anuncie la justicia a las naciones. 
19 No gritará, no discutirá, no voceará por las calles. 
20 No quebrará la caña débil, no apagará la vela vacilante, hasta que haga triunfar la justicia. 
21 Y en su nombre esperarán las naciones.
 
 
Comentario 

 

El Dios de Jesús no es comprendido desde el poder sino desde la gratuidad del amor. Por eso el proyecto del Reino encuentra el rechazo de la estructura religiosa que gozaba de prestigio y autoridad; se escandalizan de tener que servir al pueblo, sin recibir una compensación. Han sido formados como funcionarios, profesionales de lo religioso, a quienes se les debe retribuir. Es ofensivo que Jesús hable de un Dios cercano y amigo que se revela y manifiesta en los empobrecidos y marginados. Muchos de sus seguidores se entusiasman al comenzar, pero cuando descubren lo arduo del camino pierden el encanto inicial. Comprometernos con el proyecto del Reino, nos recuerda que seguimos a un siervo sufriente que entrega su vida por amor.

“Hemos dicho tantas veces que Dios habita en nosotros, pero es mejor decir que nosotros habitamos en él, que él nos permite vivir en su luz y en su amor” (GE 51).


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