12 de Agosto del 2025

19a Semana Ordinario
Santa Juana Fca. de Chantal (1641)

 

Dt 31,1-8:
 «Sé fuerte y valiente, Josué, porque tú has de introducir al pueblo en la tierra»

Interlineal Dt 32: 
La porción del Señor fue su pueblo

Mt 18,1-5.10.12-14: 
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños

 

1 En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más grande en el reino de los cielos? 
2 Él llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos 
3 y dijo: Les aseguro que si no se convierten y se hacen como los niños, no entrarán en el reino de los cielos.
4 El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. 
5 Y el que reciba en mi nombre a uno de estos niños a mí me recibe. 
10 Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños. Pues les digo que sus ángeles en el cielo contemplan continuamente el rostro de mi Padre del cielo. 
12 ¿Qué les parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada? 
13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas. 
14 Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

 
Comentario 

Los textos bíblicos nos recuerdan que, en lo pequeño, secundario y de poco valor, es donde Dios actúa inesperadamente. Así, a un pueblo pequeño, liberado de la esclavitud, le promete tierra suficiente para vivir en paz. El camino transcurrido no está exento de tentaciones y pruebas, pero siempre encontrarán a Dios que los asiste. El énfasis evangélico lo encontramos en el compromiso con los pequeños y más vulnerables. En la imagen de un niño y de una oveja que se extravía, intenta recordar las entrañas de misericordia que han de estar presentes en la comunidad discipular. Son pautas para repensar el camino eclesial: nuestra vida de comunidad no puede acomodarse y, mucho menos, perderse en la búsqueda de privilegios, honores y seguridades. Si descuidamos la pequeñez y humildad, desandamos el camino y dejamos de ser la Iglesia de Jesús. ¿Hacemos opción por los vulnerables y cuidamos de la vida amenazada? Hagamos gala con gestos solidarios y pequeños proyectos de desarrollo humano que hagan la diferencia.

“Si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes” (Papa Francisco).

11 de Agosto del 2025

19a Semana Ordinario
Santa Clara de Asís (1253)

 

Dt 10,12-22: 
«Amarán al forastero»

Sal 147: 
«Glorifica al Señor, Jerusalén»

Mt 17,22-27:
Lo matarán, pero resucitará

 

22 Mientras paseaban juntos por Galilea, Jesús les dijo a sus discípulos: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres 
23 que le darán muerte. Pero al tercer día resucitará. Ellos se entristecieron profundamente. 
24 Cuando llegaron a Cafarnaún, los recaudadores de impuestos se acercaron a Pedro y le dijeron: ¿El maestro de ustedes no paga los impuestos? 
25 Pedro contestó: Sí. Cuando entró en casa, Jesús se le adelantó y le preguntó: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran impuestos?, ¿de los hijos o de los extraños?
26 Contestó que de los extraños y Jesús le dijo: Eso quiere decir que los hijos quedan libres de pagar. 
27 Pero para no dar motivo de escándalo, ve al lago, echa un anzuelo y al primer pez que pique sácalo, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti.

 
Comentario 

Nos convocan a trabajar por un mundo mejor, la experiencia salvífica y la dignidad del injusticiado. El autor deuteronomista, con talante profético, relaciona la exigencia de los preceptos con la práctica de la justicia hacia los rostros más sufrientes: el huérfano, la viuda y el extranjero. En el evangelio, Jesús anuncia su identidad como mesías sufriente y, de golpe, emergen sospechas de que él evade el pago de impuestos. Recibimos una lección de parte de Jesús sobre la honradez. Un creyente nunca ha de olvidar sus obligaciones civiles. Para Jesús es importante aquella justicia, que no permite el enriquecimiento de unos pocos a costa de explotar a los más pobres. No se puede sólo pagar impuestos de manera ingenua, se ha de exigir la transparencia en el uso de los mismos. Apela a la dignidad de los hijos e hijas que sabiendo administrar los bienes, los comparten con equidad. Pareciera que nuestra sociedad mide a todos por igual sin contemplar las urgentes situaciones de los últimos y olvidados.

“Donde haya exclusión, florezca la fraternidad y que todos seamos constructores de tu Reino” (Papa Francisco).

10 de Agosto del 2025

18a Semana Ordinario
San Lorenzo (258)

 

Sabiduría 18,6-9: 
Castigabas a los enemigos y nos honrabas llamándonos a ti

Salmo 33: 
«¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor!»

Hebreos 11,1-2.8-19: 
La fe, seguridad de lo que se espera

Lucas 12,32-48:
 Dichoso el sirviente que se encuentre preparado

 

32 Dijo Jesús a sus discípulos: No temas, pequeño rebaño, que el Padre de ustedes ha decidido darles el reino. 
33 Vendan sus bienes y den limosna. Consigan bolsas que no se rompan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan ni los roe la polilla. 
34 Porque donde está el tesoro de ustedes, allí también estará su corazón. 
35 Tengan la ropa puesta y las lámparas encendidas. 
36 Sean como aquellos que esperan que el amo vuelva de una boda, para abrirle en cuanto llegue y llame. 
37 Dichosos los sirvientes a quienes el amo, al llegar, los encuentre despiertos: les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo. 
38 Y si llega a media noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. 
39 Entiendan bien esto, si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa. 
40 Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo piensen llegará el Hijo del Hombre. 
41 Pedro le preguntó: Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos? 
42 El Señor contestó: ¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su personal, para que les reparta las raciones de comida a su tiempo? 
43 Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre actuando así. 44Les aseguro que le encomendará administrar todos sus bienes. 
45 Pero si aquel sirviente, pensando que su señor tarda en llegar, se pone a pegar a los muchachos y muchachas, a comer y beber y emborracharse, 
46 llegará el señor de aquel sirviente el día y la hora menos esperados, lo castigará y lo tratará como a los traidores. 
47 Aquel sirviente que, conociendo la voluntad de su señor, no prepara las cosas ni cumple lo mandado, recibirá un castigo severo; 
48 pero aquel que, sin saberlo, cometa acciones dignas de castigo, será castigado con menos severidad. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más se le exigirá.

 
Comentario 

Los textos bíblicos presentan la fe en Dios y sus consecuencias comunitarias. Estas reflexiones sapienciales persuaden o animan a los miembros de la Iglesia, para continuar el camino de reforma sinodal. Sin una redefinición o resignificación de los liderazgos eclesiales será utópico o imposible abrirse a la novedad. Es fundamental la renovación de nuestra fe, generando nuevas maneras de relacionarnos entre nosotros y con todo lo creado. El primer texto, incluso en su generalidad, revela cómo la gesta del éxodo manifiesta para opresores y oprimidos una lección de verdadera sabiduría. Dios está con su pueblo, anhelando que el opresor abra los ojos, y aunque su justicia supera la ley del talión, la vida se encarga de pasar factura a los que se rebelan. Se espera que de la crisis surja un pueblo unido y solidario. Esta es la fe que se transforma en certeza y da ánimo a los líderes del pueblo, quienes alientan el camino hacia la libertad. 

El nuevo pueblo de Dios, fundado en las comunidades discipulares, hereda estos significados. La carta a los Hebreos invita a la renovación de la fe, abrazando la promesa de ese Dios que camina con su pueblo. Exhorta a mantener viva la esperanza, a ejemplo de Abraham y de Sara, ambos sometidos a la prueba, mostraron que la fe es capaz de transformar la injusticia en oportunidad, aprendieron a obrar justamente y no por capricho. Y es el mismo camino que nos invita a transitar Jesús. La obediencia de la fe invita a la Iglesia a no cerrar los caminos de unidad y comunidad que harán presente el Reino que trae la justicia y paz. 

El Evangelio de Lucas insiste en el tema de la confianza en Dios. Quien vive de la providencia de Dios, no sólo consigue lo básico, sino que lo comparte. La vida no puede depender de seguridades puramente materiales, si olvida el horizonte del Reino y la experiencia de ser comunidad de iguales. Solo quien asume el servicio desinteresado como vocación, hace suyo el proyecto del Padre y, por lo tanto, alcanza la plenitud del amor y practica la justicia. Es en la experiencia comunitaria como se concreta ese otro mundo alternativo, representado en las parábolas que hemos leído hoy. Cuidarse del apego a los bienes y considerarlos como un medio para la comunión; la exigencia de permanecer fieles a la misión encomendada, siendo servidores y jamás abusar del poder. Tener en cuenta esto favorece la comunión eclesial y el camino sinodal. Ambos mensajes de Jesús son una clara invitación a ser impulsores de nuevas maneras de relacionarnos, anhelando que las redes solidarias contrarresten el egoísmo del mundo.

“Pueden advertirse en muchos agentes evangelizadores, aunque oren, una acentuación del individualismo, una crisis de identidad y una caída del fervor” (EG 78).

9 de Agosto del 2025

18a Semana Ordinario
Santa Teresa Benedicta de la Cruz, mártir (1942)
Santa Cándida María de Jesús (1912)

 

Dt 6,4-13:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón»

Salmo 18: 
«Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza»

Mt 17,14-20: 
«Si tuvieran fe, nada les sería imposible»

 

14  En aquel tiempo, cuando volvieron a donde estaba la gente, un hombre se le acercó, se arrodilló ante Jesús 
15 y le dijo: Señor, ten compasión de mi hijo que es epiléptico y sufre horriblemente. Muchas veces se cae en el fuego o en el agua. 
16 Se lo he traído a tus discípulos y no han podido sanarlo.
17 Respondió Jesús: ¡Qué generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes y soportarlos? Tráiganmelo aquí. 
18 Jesús reprendió al demonio, y éste abandonó al muchacho que desde aquel momento quedó sano. 
19 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? 
20 Él les contestó: Porque ustedes tienen poca fe. Les aseguro que, si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, dirían a aquel monte que se trasladara allá, y se trasladaría. Y nada sería imposible para ustedes.

 
Comentario 

La fe de Israel implica escuchar. Retóricamente, la invitación a la escucha es para recordar una tarea pendiente. Hay sordera y su impacto relaja la ética y buenas costumbres a favor de la vida. Quien se acomoda prefiere lo que identifica como las propias e inofensivas situaciones del ego y no las verdaderas necesidades de las mayorías. Amar a Dios con todas las fuerzas, se vincula a la memoria agradecida de un pueblo dignificado y liberado. Sin embargo, la fe queda reducida a buenas intenciones, cuando no se asume la práctica de la justicia y la compasión. Esto se ve claramente en el evangelio, cuando el niño epiléptico no pudo ser sanado por los discípulos debido a su falta de fe. Centrémonos, no en la curación, sino en el cuestionamiento de Jesús a todos los implicados en el relato. La fe posibilita la vida y la hace llevadera, aun en las enfermedades o dificultades. El llamado a escuchar implica el compromiso creyente de ser coherentes con el proyecto del amor.

“Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo” (LF 4).

8 de Agosto del 2025

18a Semana Ordinario
San Domingo de Guzmán (1221)
Santa María MacKillop (1909)

 

Dt 4,32-40: 
«Guarda los mandatos que te daré»

Sal 77: 
«Recuerdo las iniciativas del Señor»

Mt 16,24-28: 
¿Qué precio pagará un hombre por su vida?

 

En aquel tiempo Jesús dijo a los discípulos: El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda la vida por mi causa la conservará. ¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida? El Hijo del Hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles. Entonces pagará a cada uno según su conducta. Les aseguro: Hay algunos de los que están aquí que no morirán antes de ver al Hijo del Hombre venir en su Reino.

 
Comentario 

La reflexión sobre el sentido de la vida permite comprender el mensaje del Deuteronomio y del Evangelio. Ambas narraciones se enmarcan en el horizonte de la promesa liberadora de Dios. Según la sabiduría deuteronomista, Dios interviene para liberar a su pueblo y no vive esclavo de las fuerzas del mal. Por ello el salmista invita a no perder esa memoria y a vivirlo con gratitud. La acción divina hace su aparición liberando a los oprimidos por el poder de dominio; prolonga la vida a quienes lo siguen y lo sirven. Mateo plantea que en el horizonte del Reino la muerte injusta es posible. Debe haber algo superior que permita dar sentido a una vida que sufre y padece. Por eso recuerda que quien se asegura en esta vida, se pierde y quien se arriesga por amor, ese se salva. Quien crea y asuma este compromiso alcanzará la libertad frente a lo pasajero, se realizará en esta vida y en la eterna, será testigo de la presencia de Dios que ha venido a salvar y liberar.

“En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas obscuras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse” (EG 276).


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