22 de Agosto del 2025

21º Semana ordinaro
Santa María Reina

 

Rut 1,1.3-6.14b-16.22: 
«Tu Dios será mi Dios»

Sal 146: 
«Alabaré al Señor toda mi vida»

Mt 22,34-40: 
«Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo»

 

 

34 Al saber los fariseos que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron alrededor de él; 
35 y uno de ellos, doctor en la ley, le preguntó maliciosamente: 
36 Maestro, ¿cuál es el precepto más importante en la ley? 
37 Le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. 
38 Éste es el precepto más importante; 
39 pero el segundo es equivalente: Amarás al prójimo como a ti mismo. 
40 De estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas.

 
Comentario 

Amar a Dios con todas las fuerzas y al prójimo como a uno mismo. Preceptos colocados a un mismo nivel. Un mensaje esencial de Jesús poco asumido por el creyente de todo tiempo. Más que explicaciones requiere del testimonio de personas capaces de arriesgar su vida. Como es el caso de Rut, la moabita, abuela del rey David y antepasado de Jesús. Historias de mujeres a quienes visita la tragedia humana y son capaces de derribar los muros culturales y religiosos que las separan. Junto a Noemí, su suegra, se acompañan en el camino hacia una tierra que les devuelva la esperanza. La tristeza compartida inspira en Rut un canto a la sororidad más noble y arriesgada que encontramos en las páginas de la historia de Israel: Estaremos juntas, viviremos juntas, es nuestro pueblo, es nuestro Dios, moriremos juntas y nos enterrarán juntas. ¿Qué más prueba de amor a Dios, al prójimo y a uno mismo que esta? Historias de mujeres comprometidas continúan motivando el cambio personal y social en nuestras comunidades.

“La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares” (EG 103). 

21 de Agosto del 2025

20º Semana ordinaro
San Pío X (1914)

 

Jue 11,29-39a:  
El primero que salga de mi casa a recibirme, será para el Señor

Salmo: 40: 
«Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad»

Mt 22,1-14: 
A todos los que encuentren, invítenlos a la boda

 

 

1 Jesús tomó de nuevo la palabra y se dirigió a los jefes de los sacerdotes y ancianos con esta parábola: 
2 El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. 
3 Envió a sus sirvientes para llamar a los invitados a la boda, pero éstos no quisieron ir. 
4 Entonces envió a otros sirvientes encargándoles que dijeran a los invitados: Tengo el banquete preparado, mis mejores animales ya han sido degollados y todo está a punto; vengan a la boda. 
5 Pero ellos se desentendieron: uno se fue a su campo, el otro a su negocio; 
6 otros agarraron a los sirvientes, los maltrataron y los mataron. 
7 El rey se indignó y, enviando sus tropas, acabó con aquellos asesinos e incendió su ciudad. 
8 Después dijo a sus sirvientes: El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no se lo merecían. 
9 Vayan a los cruces de caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda. 
10 Salieron los sirvientes a los caminos y reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos. El salón se llenó de convidados. 
11 Cuando el rey entró para ver a los invitados, observó a uno que no llevaba traje apropiado. 
12 Le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado sin traje apropiado? Él enmudeció. 
13 Entonces el rey mandó a los guardias: Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 
14 Porque son muchos los invitados, pero pocos los elegidos.

 
Comentario 

Quienes tienen poder dentro de un sistema injusto no están dispuestos a perder los privilegios para beneficiar a extraños. Incluso, encontramos a personas que son víctimas del proceder injusto del sistema, pero terminan promoviéndolo o haciéndolo más fuerte. Pudo ser el caso de Jefté. Sólo por sentirse poderoso y dueño, no tenía derecho de disponer de la vida de nadie, aun cuando fuera un voto egoísta ofrecido a Dios. Asume la muerte, no sin generar con sus amigas un ritual para las mujeres ajusticiadas. Ellas, excluidas y recordadas, crean un proyecto distinto a pesar de la muerte legalizada. En el evangelio quienes tienen la vida asegurada no aceptan la invitación al banquete, prefiriendo cuidar de sus bienes y vivir de espaldas a los demás. Los excluidos de ese sistema aceptan la invitación porque nadie los había tomado en cuenta, ni siquiera la religión de entonces. Autocriticarse desde el sistema parece necesario para no lamentarnos por los resultados nefastos, como le ocurrió a Jefté. La mesa del Reino siempre está dispuesta y nos espera.

“La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (EG 114).

20 de Agosto del 2025

20º Semana ordinaro
San Bernardo (1153)

 

Jue 9,6-15: 
El Señor es su rey

Salmo 21: 
«Señor, el rey se alegra por tu fuerza»

Mt 20,1-16: 
«¿Vas a tener envidia porque soy bueno?»

 

 

1 Enseñó Jesús: El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña. 
2 Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña. 
3 Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza algunos que no tenían trabajo 
4 y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido. 
5 Ellos se fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. 
6 Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar? 
7 Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña. 
8 Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. 
9 Pasaron los del atardecer y recibieron un denario. 
10 Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga. 
11 Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado: 
12 Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día. 
13 Él contestó a uno de ellos: “Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario? 
14 Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti. 
15 ¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?” 16Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

 
Comentario 

La proclamación del Reinado de Dios entraña una nueva manera de ejercer el liderazgo, alejada de todo poder de dominio. Abimelec significa, irónicamente, “mi padre es rey”, pero no tiene paternidad dinástica ni nombramiento divino. Gana su lugar con intrigas y asesinatos en la sociedad. Jotán, pequeño él y habiendo sido una de las víctimas de Abimelec, denuncia con valor la incompetencia y lo peligroso de su reinado frente a otros liderazgos presentes en Israel. Abimelec no se merece el salmo del día de hoy, pero nos dispone a abrazar la novedad de Jesús: «El rey se alegra por tu fuerza». Aunque aparentemente resulta injusto el proceder del propietario de la viña; esta parábola refleja el contexto socioeconómico israelita, mostrando un patrón que paga por igual sin importar las horas de trabajo. En el fondo parece cuestionar una mentalidad meritocrática y legalista frente a una inspirada en la gratuidad y amor por los últimos. El Reinado de Dios implica una nueva visión del liderazgo, sin egolatrías peligrosas.

“No digo que tengo prójimos a quienes debo ayudar, sino que me siento llamado a volverme yo un prójimo de los otros” (Papa Francisco).

19 de Agosto del 2025

20º Semana ordinaro
San Juan Eudes (1680  

 

Jue 6,11-24a: 
«Gedeón, salva a Israel. ¡Yo te envío!»

Salmo 85: 
«El Señor anuncia la paz a su pueblo»

Mt 19,23-30: 
Para Dios todo es posible

 

 

Jesús dijo a sus discípulos: 
23 Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 
24 Se los repito, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios. 
25 Al oírlo, los discípulos quedaron muy espantados y dijeron: Entonces, ¿quién podrá salvarse?
26 Jesús los quedó mirando y les dijo: Para los hombres eso es imposible, para Dios todo es posible. 
27 Entonces Pedro le respondió: Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué será de nosotros? 
28 Jesús les dijo: Les aseguro que, en el mundo nuevo, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 
29 Y todo aquel que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna. 
30 Muchos de los primeros serán los últimos y muchos de los últimos serán los primeros.

 
Comentario 

Es natural que cuestionemos a Dios por su aparente ausencia y la incertidumbre de su intervención histórica. Esta reacción es necesaria para drenar el dolor y la frustración, pero debe abrirnos a nuevas posibilidades de generar esperanza y acciones humanizadoras. Pudo ser el caso de Gedeón que cuestiona a Dios por su ausencia, solicitándole una señal. Dios se revela en una acción que del temor conduce a la paz. ¿Cuántas veces nos habrá visitado el Señor y nosotros no hemos percibido su presencia o captado su mensaje? Reconozcamos con el salmista esa acción providente de Dios, en acciones de justicia a favor de los empobrecidos de nuestras comunidades. Por el contrario, los frutos de la riqueza mal habida, por su obtención injusta, siempre terminan en desgracia. Jesús motiva a la comunidad discipular a abrazar con valentía el estilo de vida en pobreza, porque no quedarán sin recompensa. El mayor premio será la felicidad del corazón. La resiliencia se convierte para los creyentes en oportunidad de dar testimonio de la fe en Jesús.

“La paradoja es que a veces, quienes dicen no creer, pueden vivir la voluntad de Dios mejor que los creyentes” (Papa Francisco).

18 de Agosto del 2025

20º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO 
Santa Beatriz de Silva, fundadora (1492), 
San Roque (1378)  

 

Jeremías 38,4-6.8-10: 
Trataron inicuamente a Jeremías, arrojándolo a un aljibe

Salmo: 39: 
«¡Señor, ven a ayudarme!»

Hebreos 12,1-4: 
Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos

Lucas 12,49-53: 
«¿Piensan que vine a traer paz a la tierra?»

 

49 Dijo Jesús a sus discípulos: Vine a traer fuego a la tierra y, ¡cómo desearía que ya estuviera ardiendo! 
50 Tengo que pasar por un bautismo, y que angustia siento hasta que esto se haya cumplido. 
51 ¿Piensan que vine a traer paz a la tierra? No he venido a traer la paz sino la división. 
52 En adelante en una familia de cinco habrá división: tres contra dos, dos contra tres. 
53 Se opondrán padre a hijo e hijo a padre, madre a hija e hija a madre, suegra a nuera y nuera a suegra.

 
Comentario 

El cristianismo no predica la huida del conflicto sino el afrontamiento, aunque produzcan temor las consecuencias. Esto mismo le ocurrió a Jesús y a los profetas bíblicos. En tiempos sociopolíticos y económicos turbulentos, el cristianismo debe mantener un espíritu crítico que le permita denunciar todo aquello que no conduce a la paz. 

En muchas ocasiones la justicia, si bien, procurada por nuestros sistemas, produce temor y desasosiego cuando es manipulada y corrompida. En lugar de ser fuente de alegría, se traduce en sufrimiento y persecución. Jeremías, profeta tranquilo y de tímida personalidad, sorprende cuando desestabiliza la estructura política y se muestra valiente en la persecución. Aunque no es asesinado en ese momento, por la compasión de un inesperado cortesano africano, es sometido a la tortura por el testimonio que cuestiona las malas decisiones políticas que afectan al pueblo. Dios siempre escucha el grito de los profetas, les infunde valentía para no renunciar a su causa. Jeremías es presentado como antepasado profético de una gran fila de testigos. 

Según el autor de la carta a los Hebreos, toda comunidad requiere ser educada en tiempos de afán y adversidad. Con los ojos fijos en Jesús no perderá el camino y siempre habrá ánimo para re-correrlo. La cruz aterra, pero hay una promesa de vida, no sólo para quién la asume sino para las nuevas generaciones. Según los textos de la tradición lucana, ni Jesús siendo Hijo de Dios se ahorró el conflicto.

El sufrimiento que se asume por amor a una vida digna, antes bien, revela un camino que conduce a la felicidad plena. Jesús lo afrontó asumiendo la contradicción, la división, la soledad, incluso dentro de la misma comunidad. Proclamar un Reinado alternativo e igualitario, en tiempos de la invasión romana era arriesgado y una acción suicida. Lamentablemente, esta imagen profética de Jesús y del cristianismo primitivo ha sido dulcificada para ahorrarnos, dicen, sufrimiento innecesario. Pero se trata justamente de esto el seguimiento de Jesús. 

Frente a toda injusticia, los cristianos deberíamos de ser los primeros capacitados para responder con la verdad. Debe producirse un apasionado amor a la vida que nos conduzca al enfrentamiento de toda clase de mal. La vida nos coloca frente a situaciones límite, para las que necesitamos estar preparados, más aún, si se trata de abusos de poder. Llegará un momento en que, como nos recuerda Pedro Casaldáliga: “mi vida son mis causas, y mis causas son superiores a mi propia vida”. Activemos el profetismo en cualquier situación injusta y hagamos presente el Reino de la Vida.

““No se puede esperar, para vivir el Evangelio, que todo a nuestro alrededor sea favorable, porque muchas veces las ambiciones del poder y los intereses mundanos juegan en contra nuestra” (GE 91).


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