1 de Septiembre del 2025

22º Semana ordinaro
San Gil (s. VII)

 

1Tes 4,13-18: «Dios los llevará con Jesús»

Sal 96: «Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones»

Lc 4,16-30: Ningún profeta es aceptado en su patria

 

16 Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso de pie para hacer la lectura. 

17 Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice: 

18 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, 

19 para proclamar el año de gracia del Señor. 

20 Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 

21 Él empezó diciéndoles: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. 

22 Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: Pero ¿no es éste el hijo de José? 

23 Él les contestó: Seguro que me dirán aquel refrán: médico, sánate a ti mismo. Lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún, hazlo aquí, en tu ciudad. 

24 Y añadió: Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria. 

25 Ciertamente, les digo que había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo estuvo cerrado tres años y medio y hubo una gran carestía en todo el país. 

26 A ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta en Sidonia. 

27 Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno fue sanado, sino Naamán el sirio. 

28 Al oírlo, todos se indignaron. 

29 Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo. 

30 Pero él, abriéndose paso entre ellos, se alejó.

 
Comentario 

Jesús inicia la misión «donde se había criado». Sus paisanos que le escuchaban en la sinagoga conocían a sus padres y le habían visto crecer. Seguramente siendo un niño jugaría con sus vecinos. Quizá por eso se sienten sorprendidos al escucharle hablar. Jesús no se limitó a leer un texto del profeta Isaías, sino que también lo interpretó y lo aplicó a su propia vida. Jesús omite las palabras que se refieren a la venganza o desquite, resignificando las palabras del profeta. De hecho, ese es el estilo del Sermón de la Montaña: «ustedes han oído que se dijo... pero yo les digo». La Buena Noticia de Jesús a los pobres es un anuncio de gracia, liberación, misericordia y un acto de justicia. A pesar de esta Buena Noticia, su mensaje se encuentra con el rechazo y la oposición. También a nosotros nos cuesta creer en la palabra que Dios nos dirige a través de personas cercanas. Lo peor que nos pudiera pasar es que Jesús se abra paso entre nosotros y se aleje..

“No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo” (Papa Francisco). 

31 de Agosto del 2025

21º Semana ordinaro
San Ramón Nonato (1240)

 

Eclesiástico 3,17-18.20.28-29: Hazte pequeño, y alcanzarás el favor de Dios

Salmo: 68: «En tu bondad, Señor, preparaste un hogar para los pobres»

Hebreos 12,18-19.22-24: Se han acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo

Lucas 14,1.7-14: «Quien se enaltece será humillado»

 

1 Un sábado en que entró Jesús a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban. 

7 Observando cómo elegían los puestos de honor, dijo a los invitados la siguiente parábola: 

8 Cuando alguien te invite a una boda, no ocupes el primer puesto; no sea que haya otro invitado más importante que tú 

9 y el que los invitó a los dos vaya a decirte que le cedas el puesto al otro. Entonces, lleno de vergüenza, tendrás que ocupar el último puesto. 

10 Cuando te inviten, ve y ocupa el último puesto. Así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: ‘Amigo, acércate más’. Y quedarás honrado en presencia de todos los invitados. 

11 Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido. 

12 Al que lo había invitado le dijo: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos o hermanos o parientes o a los vecinos ricos; porque ellos a su vez te invitarán y quedarás pagado. 

13 Cuando des un banquete, invita a pobres, mancos, cojos y ciegos. 14 Dichoso tú, porque ellos no pueden pagarte; pero te pagarán cuando resuciten los justos.

 
Comentario 

La lectura del Eclesiástico nos prepara para acoger el Evangelio. Nos presenta la humildad como condición de posibilidad para alcanzar el favor de Dios. La Escritura nos muestra que para realizar la voluntad de Dios debemos tener la fuerza de los humildes y los pobres. De aquellos que saben verdaderamente poner toda su confianza en Dios, a pesar de las pruebas de la vida. La humildad que no ha de confundirse con humillación, es ese sano realismo que nos hace reconocer nuestras potencialidades y también nuestras miserias. Como decía Santa Teresa: “la humildad es andar en verdad”.

A través de las parábolas Jesús buscaba transmitir enseñanzas que se pudieran equiparar a vivencias cotidianas. La experiencia enseña que quienes buscan los puestos de honor, pretendiendo ser los más importantes, terminan mal y frustrados en el intento. La presunción y la vanagloria es algo que se vuelve contra nosotros, generando el efecto contrario de quien cultiva una vida sencilla y humilde. Al terminar la parábola Jesús da un consejo al fariseo que lo había invitado: le exhorta a la gratuidad. 

Con esta enseñanza Jesús recomienda a los discípulos y discípulas, de todo tiempo y lugar, servir no por interés, sino por gratuidad y deseo de hacer el bien. No siempre actuamos con esa libertad o motivación. Muchas veces detrás de nuestras acciones se cuela también el egoísmo y la búsqueda de compensaciones. En sociedades donde hacemos prevalecer las relaciones interesadas o de intercambio egoísta, la humildad y la gratuidad no son actitudes que se aprecien. No olvidemos que el seguimiento de Jesús nos impulsa a nadar contracorriente.  

Jesús con sus palabras, pero sobre todo con su vida, nos recuerda que la recompensa nos la da el Señor y Él nunca se deja ganar en generosidad. Cultivemos la humildad que nace de saber que todo en la vida es un don gratuito. A partir de esa certeza podemos reconocer los dones que de Dios hemos recibido. Del mismo, es de sabios tomar conciencia de nuestra propia vulnerabilidad y pequeñez para evitar la altivez. Jesús nos enseña lo que realmente significa ser humanos y ser hijos e hijas de Dios. Sus palabras son siempre un aliciente para vivir con mayor radicalidad nuestra fe. 

Evitemos el camino del orgullo o la vanagloria que sólo conducen a una vida sola y desdichada. Andemos por el camino de los humildes y disfrutemos del regalo de la vida, compartiendo lo que somos y tenemos. No perdamos la oportunidad de ser próximos cercanía con quienes viven con su dignidad herida.

“El ser humano no es plenamente autónomo. Su libertad se enferma cuando se entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del egoísmo, de la violencia” (LS 105).

 

30 de Agosto del 2025

21º Semana ordinaro
San Pammaquio (410)
Santa Juana Jugan (1879)
Santa Narcisa de Jesús (1869)

 

1Tes 4,9-11: «Dios les enseñó a amarse»

Sal 98: El Señor llega para regir a los pueblos con rectitud

Mt 25,14-30: «Has sido fiel; pasa al banquete»

 

El aquel tiempo Jesús les contó a sus discípulos esta parábola: 

14 Un hombre que partía al extranjero llamó a sus sirvientes y les encomendó sus posesiones. 

15 A uno le dio cinco bolsas de oro, a otro dos, a otro una; a cada uno según su capacidad. Y se fue. 

16 Inmediatamente el que había recibido cinco bolsas de oro negoció con ellas y ganó otras cinco. 

17 Lo mismo el que había recibido dos bolsas de oro, ganó otras dos. 

18 El que había recibido una bolsa de oro fue, hizo un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 

19 Pasado mucho tiempo se presentó el señor de aquellos sirvientes para pedirles cuentas. 

20 Se acercó el que había recibido cinco bolsas de oro y le presentó otras cinco diciendo: Señor, me diste cinco bolsas de oro; mira, he ganado otras cinco. 

21 Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pongo al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor. 

22 Se acercó el que había recibido dos bolsas de oro y dijo: Señor, me diste dos bolsas de oro; mira, he ganado otras dos. 

23 Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor. 

24 Se acercó también el que había recibido una bolsa de oro y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que cosechas donde no has sembrado y reúnes donde no has esparcido. 

25 Como tenía miedo, enterré tu bolsa de oro; aquí tienes lo tuyo. 

26 Su señor le respondió: Sirviente indigno y perezoso, si sabías que cosecho donde no sembré y reúno donde no esparcí, 

27 tenías que haber depositado el dinero en un banco para que, al venir yo, lo retirase con los intereses.

28 Quítenle la bolsa de oro y dénsela al que tiene diez. 

29 Porque al que tiene se le dará y le sobrará, y al que no tiene se le quitará aun lo que tiene. 

30 Al sirviente inútil expúlsenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

 
Comentario 

Ante el encuentro con Dios, Jesús nos exhorta no solo a estar vigilantes, sino a la responsabilidad y al riesgo. La conciencia de nuestra fragilidad nos exhorta a la responsabilidad en el desarrollo de nuestras capacidades La audacia de arriesgarlo todo por el Reino. El proyecto de Jesús anhela el desarrollo de todos/as, como hijos/as de Dios y hermanos/as entre sí. La parábola nos invita a superar los miedos que nos paralizan, compartiendo el don o los dones que hemos recibido. Podemos pasar toda nuestra vida sin reconocer aquello de lo que somos capaces, encerrados o acomodados. La responsabilidad a la que nos invita este texto implica también arriesgarnos a compartir el amor. ¿Cómo gestiono los dones que he recibido?

“Los creyentes nos vemos desafiados a volver a nuestras fuentes para concentrarnos en lo esencial: la adoración a Dios y el amor al prójimo” (Papa Francisco).

 

29 de Agosto del 2025

21º Semana ordinaro
Martirio de Juan Bautista (s. I)
Santa Rosa Eluvathingal (1952

 

 

Jr 1,17-19: «Diles que yo te mando. No les tengas miedo»

Sal 71: «Mi boca contará tu auxilio»

Mc 6,17-29: «Dame la cabeza de Juan el Bautista»

 

17 Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encarcelado, por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la que se había casado. 

18 Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 

19 Por eso Herodías le tenía rencor y quería darle muerte; pero no podía, 

20 porque Herodes respetaba a Juan. Sabiendo que era un hombre honrado y santo, lo protegía; hacía muchas cosas aconsejado por él y lo escuchaba con agrado. 

21 Llegó la oportunidad cuando para su cumpleaños, Herodes ofreció un banquete a sus dignatarios, a sus comandantes y a la gente principal de Galilea. 

22 Entró la hija de Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los convidados. El rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, que te lo daré. 

23 Y juró: Aunque me pidas la mitad de mi reino, te lo daré. 

24 Ella salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 

25 Entró enseguida, se acercó al rey y le pidió: Quiero que me des inmediatamente, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 

26 El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y por los convidados, no quiso contrariarla. 

27 Y envió inmediatamente a un verdugo con orden de traer la cabeza de Juan. Éste fue y lo decapitó en la prisión, 

28 trajo en una bandeja la cabeza y se la entregó a la muchacha; y ella se la entregó a su madre. Sus discípulos, al enterarse, fueron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

 
Comentario 

Hoy hacemos memoria del martirio de Juan el Bautista, el precursor. Con su testimonio marcó una senda a favor de la vida, a la que darán continuidad Jesús y todos sus seguidores. Su asesinato por órdenes de Herodes, anticipa también el amor de Jesús al dar su vida en fidelidad a la misión confiada por Dios. Ante el martirio del Bautista podríamos preguntarnos: ¿Por qué Dios permite la muerte de los inocentes? En manos de seres humanos enfermos de poder, sin escrúpulos, como Herodes Antipas, desaparecen muchas vidas. Ante el misterio del mal la respuesta de Dios es el amor, nunca el odio o la venganza. En ese amor crucificado se nos revela el camino que conduce a la salvación. La sociedad de consumo con su oferta ilimitada de placer y tener continúa produciendo víctimas. Estamos llamados a colocarnos al lado de los crucificados de la historia y preguntarnos: ¿Qué he hecho?, ¿qué hago?, ¿qué voy a hacer por Cristo? (de las meditaciones de San Ignacio de Loyola).

“El descuido en el empeño de cultivar y mantener una relación adecuada con el vecino, hacia el cual tengo el deber del cuidado y de la custodia, destruye mi relación interior conmigo mismo, con los demás, con Dios y con la tierra” (LS 70).

28 de Agosto del 2025

21º Semana ordinaro
San Junípero Serra (1784)
San Agustín (430)

 

 

1Tes 3,7-13: «Que el Señor los haga rebozar de amor mutuo y de amor a todos»

Sal 90: «Sácianos con tu misericordia, Señor, y estaremos alegres»

Mt 24,42-51: «Estén preparados»

 

 

Enseñó Jesús: 

42 Por tanto estén prevenidos, porque no saben el día que llegará su Señor. 

43 Ustedes ya saben que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría vigilando y no permitiría que asalten su casa. 

44 Por tanto, estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen. 

45 ¿Quién es el sirviente fiel y prudente, encargado por su señor de repartir a sus horas la comida a los de casa? 

46 Dichoso el sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre trabajando así. 

47 Les aseguro que le encomendará todas sus posesiones. 

48 En cambio, si un sirviente malo, pensando que su señor tardará, 

49 se pone a pegar a los compañeros, a comer y beber con los borrachos, 

50 vendrá el señor de aquel sirviente, el día y a la hora menos pensada, 

51 y lo castigará dándole el destino de los hipócritas. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

 

 
Comentario 

Uno de los peligros de la sociedad actual, donde todo fluye con rapidez vertiginosa y se vive con impaciencia, es el enfriamiento de nuestra fe. Esa confianza serena en la providencia de un Dios que con amor sostiene nuestra vida se ha ido perdiendo. Por eso Jesús nos llama a estar despiertos, en una atención amorosa, en una vigilancia activa, en fidelidad creativa. Dios suele manifestarse no tanto en lo extraordinario, sino muchas veces en lo inesperado, en las pequeñas cosas y vivencias de lo cotidiano. La invitación que nos hace Jesús es a testimoniar como su presencia se transforma para nosotros en impulso, motor, vitalidad que se renueva. Mantener la fidelidad en medio de tantas fracturas sociales a nivel personal, familiar, comunitario, es un desafío para los creyentes. Cuando se vive en apertura a esa presencia, todo cambia, nuestras entregas recobran un nuevo sentido y sabemos mantenernos como ese siervo fiel. Sirvamos al Reino de la vida y gocemos de sabernos en el camino correcto. ¡Correspondamos con gratuidad!

“Jesús mismo festeja nuestras victorias. Se alegraba cuando sus discípulos lograban avanzar en el anuncio del Evangelio” (GE 159).


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