5ª Semana de Pascua
San Estanislao Kazimierczyk (1489)
Hch 14,19-28: Contaron lo que Dios había hecho.
Sal 145: «Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu Reino»
Jn 14,27-31a: «Les doy mi paz»
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: La paz les dejo, les doy mi paz, y no como la da el mundo. No se inquieten ni se acobarden.
28 Oyeron que les dije que me voy y volveré a visitarlos. Si me amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo.
29 Les he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.
30 Ya no hablaré mucho con ustedes, porque está llegando el príncipe del mundo. No tiene poder sobre mí,
31 pero el mundo tiene que saber que yo amo al Padre y hago lo que el Padre me encargó. ¡Levántense! Vámonos de aquí.
Comentario
Jesús nos ofrece una paz que va mucho más allá de lo que el mundo puede dar. No es solo tranquilidad, es una invitación a vivir de manera transformadora y comprometida. Jesús nos llama a ser agentes de paz en un mundo lleno de conflictos y violencia. La paz no es solo la ausencia de guerra, sino un esfuerzo constante por construir fraternidad y justicia, como nos recuerda el Papa en Fratelli Tutti. Los jóvenes, con su energía y pasión, tienen un papel fundamental en este proceso, siendo capaces de liderar el camino hacia una cultura de paz, integrando el amor y el respeto en sus relaciones. La paz verdadera es un acto profundo de fe y amor, reflejo del amor de Dios por la humanidad. Seguir a Jesús implica trabajar activamente para erradicar la violencia y construir comunidades justas y amorosas. ¿Cómo podemos contribuir a construir una cultura de paz, sabiendo que el mal nunca tiene la última palabra?
Pensamiento del día.
“La paz de Jesús es un bálsamo que sana nuestras heridas y nos libera de la ansiedad” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).