26 de Marzo del 2026

4ª Semana de Cuaresma 

San Braulio (651)

   

Gén 17,3-9: Serás padre de una muchedumbre de pueblos

Sal 105: «El Señor se acuerda de su alianza eternamente»

Jn 8,51-59: Abrahán gozaba pensando ver mi día

 

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Les aseguro que quien cumpla mi palabra no sufrirá jamás la muerte. 

52 Entonces le dijeron los judíos: Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abrahán murió, lo mismo los profetas, y tú dices que quien cumpla tu palabra no sufrirá jamás la muerte. 

53 ¿Por quién te tienes? 

54 Contestó Jesús: Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, el mismo que ustedes llaman nuestro Dios, 

55 aunque no lo conocen. Yo en cambio lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería mentiroso como ustedes. Pero lo conozco y cumplo su palabra. 

56 Abrahán, el padre de ustedes disfrutaba esperando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría. 

57 Le replicaron los judíos: No has cumplido cincuenta años, ¿y has conocido a Abrahán? 

58 Jesús les dijo: Les aseguro, antes de que existiera Abrahán, existo yo. 

59 Recogieron piedras para apedrearlo; pero Jesús se escondió y salió del templo.

 

 

Comentario 

Este pasaje presenta una de las disputas más acaloradas entre Jesús y los judíos. Los creyentes comprenden que las palabras de Jesús ofrecen una vida de calidad superior, una vida que trasciende la muerte, porque se fundamenta en la verdad. Sin embargo, esto no ocurre automáticamente; implica vivir de acuerdo con esa verdad, es decir, sin mentiras y en la libertad que Dios da a quienes buscan glorificarlo. Conocer a Dios no es cuestión de estudio académico, sino de experiencia. Quien ha experimentado la gloria de Dios, es quien verdaderamente cree. Y esa gloria no es otra cosa que reconocer la soberanía de Dios, sobre todo. En la medida en que aceptamos esto, Dios comparte su gloria con nosotros, sus hijos. La violencia surge en quienes buscan su propia gloria, incluso a costa de mentiras. En el evangelio, el discípulo de Jesús es movido solo por la gloria de Dios Padre, que es la fuente de su gozo. Entonces, ¿qué nos entristece realmente? ¿Qué nos da profunda alegría?

 

Pensamiento del día.

“Debemos escuchar las enseñanzas de Jesús y reconocerlo, pues esa es la única forma de alcanzar una vida plena” (Matías Luna, Colegio Claretiano Lima, Perú).


© 2026 - DIARIO BÍBLICO, MICLA Misioneros Claretianos de América, Claret Publishing Group - Todos los derechos reservados - Aviso de Privacidad