3º de Pascua
San Anselmo (1109)
Hch 7,51-59: «Señor Jesús, recibe mi espíritu»
Sal 31: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu»
Jn 6,30-35: Mi Padre es quien da el verdadero pan del cielo
En aquel tiempo la gente preguntó a Jesús: ¿Qué señal haces para que veamos y creamos? ¿En qué trabajas?
31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo.
32 Les respondió Jesús: Les aseguro, no fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo.
33 El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.
34 Le dijeron: Señor, danos siempre de ese pan.
35 Jesús les contestó: Yo soy el pan de la vida: el que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mí no pasará nunca sed.
Comentario
En un mundo donde muchos, jóvenes y adultos, buscan significado y propósito, el mensaje de Jesús como “pan de vida” tiene una gran relevancia. En una cultura enfocada en lo inmediato y el consumo, Jesús nos invita a ir más allá de lo pasajero y a encontrar nuestra plenitud en Él. Este mensaje no solo llena nuestras necesidades más profundas, sino que nos capacita para ser agentes de cambio en un mundo que lo necesita. Jesús es una luz clara para las nuevas generaciones, inspirándolas a buscar un propósito más profundo y a comprometerse con el servicio, tanto físico como espiritual. Nos llama a ser portadores de esperanza y amor, siendo luz en medio de la incertidumbre. La pregunta es: ¿cómo podemos ser “pan de vida” para los que nos rodean, cuidando de su bienestar en todos los sentidos?
Pensamiento del día.
“El verdadero alimento no proviene de tradiciones o leyes pasadas, sino de la fe en Cristo, quien, con su presencia, da pleno sentido a nuestra vida” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).