4ª Semana de Pascua
San Atanasio (373)
Hch 13,44-52: «Saben que nos dedicamos a los gentiles»
Sal 98: «Los confines de la tierra han contemplado la victoria de Dios»
Jn 14,7-14: «Quien me ha visto a mí ha visto al Padre»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre. En realidad, ya lo conocen y lo han visto.
8 Le dice Felipe: Señor, enséñanos al Padre y nos basta.
9 Le responde Jesús: Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre?
10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí es el que hace las obras.
11 Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, créanlo por las mismas obras.
12 Les aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre;
13 y yo haré todo lo que pidan en mi nombre, para que por el Hijo se manifieste la gloria del Padre.
14 Si ustedes piden algo en mi nombre, yo lo haré.
Comentario
Muchos jóvenes, como Felipe, buscan pruebas tangibles sobre Dios, algo que puedan ver o tocar para creer. Jesús responde que quien lo ha visto a Él, ha visto al Padre. Nos muestra que Dios no es una idea lejana, sino alguien cercano, presente en lo cotidiano y en nuestras vidas. Para quienes buscamos certezas en un mundo confuso, esta es una gran esperanza. Jesús nos invita a encontrar a Dios en nuestras experiencias diarias, en las relaciones auténticas, en los momentos de lucha y alegría. Siguiéndolo, no solo hallamos respuestas, sino también una misión: vivir de manera que otros puedan ver a Dios a través de nuestras acciones. Esta esperanza no es abstracta, sino una invitación a vivir a Dios de forma concreta. ¿Cómo permitimos que esta esperanza transforme nuestras acciones diarias, convirtiendo nuestras dudas en una fe viva y activa que inspire a los demás?
Pensamiento del día.
“En Jesús, el Padre nos muestra su rostro más humano y compasivo” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).