7a Semana de Pascua
Santa Rita de Casia (1457)
Santa Joaquina de Vedruna (1854)
Hch 25,13-21: Pablo sostiene que está vivo
Sal 103: «El Señor puso en el cielo su trono»
Jn 21,15-19: «Apacienta mis corderos»
Después de aparecerse Jesús a sus apóstoles, y comiendo con ellos, preguntó a Simón Pedro: Simón hijo de Juan, ¿me quieres más que éstos? Él le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis corderos.
16 Le preguntó por segunda vez: Simón hijo de Juan, ¿me quieres? Él le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
17 Por tercera vez le preguntó: Simón hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le dijo: Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
18 Te lo aseguro, cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías; cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te atará y te llevará a donde no quieras.
19 Lo decía indicando con qué muerte había de glorificar a Dios. Después de hablar así, añadió: Sígueme.
Comentario
La conversación de Jesús con Pedro ofrece una profunda lección sobre el cuidado y el amor en la misión. Al preguntarle tres veces si lo ama, Jesús lo llama a “apacentar” sus corderos y ovejas, subrayando que el verdadero cuidado debe nacer de un amor auténtico. Este llamado a “apacentar” nos desafía a vivir una espiritualidad del cuidado, donde el amor no es solo una emoción, sino el principio que guía cada acción. Nos invita a cuidar con ternura y atención, reflejando la paz que el amor verdadero genera. Este cuidado, lleno de respeto y empatía, es esencial para una misión que busca no solo el bienestar físico, sino también el espiritual y emocional de quienes están bajo nuestra responsabilidad. Nuestra misión cristiana es apacentar con amor genuino, siendo un reflejo de la paz y la plenitud que el amor de Jesús trae a nuestras vidas. ¿Cómo puedes vivir este amor en tus relaciones y responsabilidades diarias?
Pensamiento del día.
“Cuidar y servir a los demás es la forma más auténtica de demostrar nuestro compromiso con Dios, expresando nuestro amor al prójimo a través de acciones concretas” (Joven del Colegio Claretiano de Trujillo, Perú).