Nuestro Editorial

Tiempo ordinario 2021



Editorial

 

«Se ha subrayado la necesidad de una evangelización que denuncie con franqueza los condicionamientos culturales, sociales, políticos y económicos, como el espacio excesivo concedido a la lógica de mercado, que impiden una auténtica vida familiar, determinando discriminaciones, pobreza, exclusiones y violencia. Para ello, hay que entablar un diálogo y una cooperación con las estructuras sociales, así como alentar y sostener a los laicos que se comprometen, como cristianos, en el ámbito cultural y sociopolítico» (AL 201).

Con octubre nos disponemos a reconocer que la Iglesia se dinamiza y cobra vida en la misión itinerante. Una misión permanente que no la instala, sino que la ubica en los espacios donde Jesús sembró vida. Una Iglesia, comunidades de comunidades, presente en las periferias del sin sentido y la desesperanza.

Para Jesús era esencial trabajar en el fundamento o bases de quienes tienen a su cargo la responsabilidad de impulsar el desarrollo de las instituciones que dan vida a toda sociedad. Uno de los frentes de misión principales ha de ser la familia. Enfocarse en fortalecer las relaciones de familia y de comunidad, cultivando el respeto a la dignidad, la mutua valoración y la corresponsabilidad. Capacitarse para mejor servir y con humildad, sabiendo que es el medio que tenemos para humanizarnos y ser felices.

Será desde estos pilares sociales, familia y comunidad, como se pueden impulsar proyectos que contrarresten la avalancha de antivalores que buscan destruir todo vínculo de relacionalidad, basado en la gratuidad y la oblatividad. Pidamos a Dios que nos haga personas portadoras de buenas noticias que siembren esperanza en los corazones de quienes han perdido las ganas de vivir y amar.

Diario Bíblico