Consulta diaria

Primera lectura: Am 7,10-17: 
Ve y profetiza
Salmo: 18: 
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos
Evangelio: Mt 9,1-8: 
La gente alababa a Dios

13ª Semana Ordinario Proceso y Martiniano, mártires (s. I)

1 En aquel tiempo Jesús subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a su ciudad.
2 Le trajeron un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico: ¡Ánimo, hijo! Tus pecados te son perdonados.
3 Entonces algunos letrados pensaron: Éste blasfema.
4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué piensan mal?
5 ¿Qué es más fácil, decir: se te perdonan tus pecados; o decir: levántate y camina?
6 Pues, para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, dirigiéndose al paralítico, le dijo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
7 Él se levantó y se fue a su casa.
8 La multitud al verlo quedó atemorizada y daba gloria a Dios por haber dado tal autoridad a los hombres.

Comentario

La acogida del reino de Dios comienza en el interior de las personas. Nos queda claro que por encima de los pecados está el amor y la misericordia de Jesús. Una práctica de fe que toma distancia del sufrimiento, que pone trabas y pretextos para hacer el bien no puede ser cristiana, ni tampoco es humana. No le hizo falta obediencia al paralítico para salir dando saltos de contento y encaminarse… Jesús le ha llamado “Hijo”.

¿Será que nosotros también somos mal pensados y rápidos en juzgar como los letrados? ¿Acaso en lugar de salir al encuentro del que está caído o del paralítico nos fijamos en sus defectos?. Ojalá que, como al profeta Amós y como muchos de los Mártires de América Latina y del Caribe, Dios nos arranque de nuestras seguridades y nos envíe a profetizar en nuestros ambientes, para que todos crean que el Hijo de Dios nos quiere como un Padre y que tiene, hoy y siempre, autoridad en este mundo.

¿Qué haces por tus vecinos enfermos?