Consulta diaria


Primera lectura
: Hechos 5,27b-32.40b-41:
Testigos somos nosotros y el Espíritu
Salmo: 29: 
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado               
Segunda lectura: Apocalipsis 5,11-14: 
Digno es el Cordero de recibir la alabanza        
Evangelio:
Juan 21,1-19: 
Jesús les dio pan y pescado

 

1 Jesús se apareció de nuevo a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se apareció así:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos.
3 Les dice Simón Pedro: Voy a pescar. Le responden: Nosotros también vamos. Salieron, y subieron a la barca; pero aquella noche no pescaron nada.
4 Al amanecer Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no reconocieron que era Jesús.
5 Les dice Jesús: Muchachos, ¿tienen algo de comer? Ellos contestaron: No.
6 Les dijo: Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán. Tiraron la red y era tanta la abundancia de peces que no podían arrastrarla.
7 El discípulo amado de Jesús dice a Pedro: Es el Señor. Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.
8 Los demás discípulos se acercaron en el bote, arrastrando la red con los peces, porque no estaban lejos de la orilla, apenas unos cien metros.
9 Cuando saltaron a tierra, ven unas brasas preparadas y encima pescado y pan.
10 Les dice Jesús: Traigan algo de lo que acaban de pescar.
11 Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, la red no se rompió.
12 Les dice Jesús: Vengan a comer. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor.
13 Jesús se acercó, tomó pan y se lo repartió e hizo lo mismo con el pescado.
14 Ésta fue la tercera aparición de Jesús, ya resucitado, a sus discípulos.

 

 


Comentario

 

Actuar a consecuencia con lo que se cree y se vive, garantiza el acontecer del Evangelio y sostiene la misión en medio de los mecanismos de control y opresión de los poderes políticos y religiosos inauténticos. La capacidad de defenderse públicamente, la objeción de conciencia y el propio testimonio y autoridad de vida eran y son “armas” temidas en manos de los oprimidos y vulnerados. Hoy, cuando vivimos bajo la sombra de la “posverdad”, en el reino de la mentira de los medios de comunicación y las redes sociales, se hace necesaria una generación de sujetos, comunidades y pueblos, que apelen y actúen con la verdad. Porque la mentira y la corrupción deshumanizan, destruyendo el “bien común” y lo que “nos es en común” como sociedad y comunidad humana. Este es el sentido de la primera lectura.

El salmo, alaba a Dios, porque es fuente de liberación y de porvenir, frente a los problemas y procesos que quieren atentar contra la vida y los proyectos que nacen de la savia de Dios y su justicia. Expresémosle a Dios nuestro deseo de impregnar la vida con la fuerza y la esperanza que provienen de Él, para que disipemos las deudas y la parálisis del miedo. En la segunda lectura, ante la angustia de la comunidad cristiana de no comprender el designio de la historia humana, y que no entiende el porqué de la opresión y de la persecución; la capacidad de sentirse habitada por el Espíritu de Resucitado, permite que la angustia que se había apoderado de la comunidad, desaparezca, se disipe, para que irrumpa nuevamente y siempre de otro modo, la alegría del Resucitado y la esperanza de Dios.

Finalmente, el evangelio nos pone como lectores, frente a la tercera aparición de Jesús, el Cristo Resucitado a los suyos. Atendiendo a la secuencia del relato, aunque se inicia con el protagonismo de los discípulos, progresivamente es Jesús, quien se convierte en el personaje central. La finalidad es tejer la dinámica del reconocimiento discipular de su presencia transformante en el quehacer cotidiano e histórico de la vida y de las relaciones. En nombre del Maestro de Nazaret y en la obediencia a su Palabra, la Iglesia y las comunidades humanas que practican y viven al estilo de Jesús, estamos llamadas a seguir echando las redes para que muchos otros también se sientan llamados a tomar parte de la gran comunidad ecuménica, en la que los rasgos fundamentales son la apertura universal y la comunión. Es una comunidad ecuménica, y en cuanto tal, diversa y plural. Esa es su mayor riqueza.

¿Fe ecuménica, praxis global y sostenibilidad en comunión, son rasgos que caracterizan nuestras comunidades eclesiales?

 

 

 

 

 

 

 

July 2019
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